De la mayor destrucción de empleo de la historia... ¿a la mayor creación?
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Golpe al mercado laboral

De la mayor destrucción de empleo de la historia... ¿a la mayor creación?

Las cifras récord de destrucción de empleo en España en marzo siembran dudas sobre la capacidad del mercado laboral de recuperarse de forma rápida tras la crisis

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EC.

El mercado laboral español ha arrojado este jueves cifras demoledoras. Los alrededor de 834.000 empleos destruidos durante el mes de marzo representan un golpe sin igual en muchas décadas.

Y lo que es peor, ni las cifras ofrecen del todo la magnitud del descalabro —no en vano, quedan excluidos los millares de personas afectadas por procedimientos de ERTE— ni muestran aún una parte sustancial del colapso al que parece abocado el mercado de trabajo en España en los próximos meses.

Con cada vez más pronósticos apuntando a que la economía española se contraerá en la primera mitad del año más de un 10%, un número creciente de expertos prevé que la destrucción de empleo alcanzará durante los próximos meses unos ritmos sin precedentes, ni siquiera tras la crisis financiera de 2008. En 14 días, se han ido al paro tantas personas como en los 100 posteriores al hundimiento de Lehman Brothers.

Ante datos tan crudos, resulta casi inevitable conducir la mirada hacia adelante y preguntarse cuáles son las probabilidades de que unos niveles récord de pérdida de trabajos se compensen a medio plazo con una recuperación de una intensidad semejante.

Con los pronósticos apuntando a que España se contraerá este semestre más de un 10%, las previsiones de destrucción de empleo son inéditas

Ese es al fin y al cabo el propósito de medidas como el impulso de los ERTE por parte del Gobierno y de las políticas de respaldo a la liquidez de las empresas, que buscan limitar la destrucción del tejido empresarial, para facilitar una rápida recuperación cuando se pueda dejar atrás la situación de excepcionalidad en que se halla inmersa la economía española.

Que buena parte del ajuste se concentre en sectores como la hostelería o la construcción, tradicionalmente muy dinámicos a la hora de destruir empleos pero también a la de crearlos, puede considerarse un punto a favor de esa alentadora expectativa.

Pero también conviene tener en cuenta que hoy en día resulta muy difícil pensar que sectores fundamentales para la economía española como el turístico van a disfrutar de una recuperación rápida. Por supuesto, sus perspectivas dependerán de la duración de las medidas extraordinarias, pero la expectativa de que algunas limitaciones a los viajes internacionales se mantengan en vigor durante cierto tiempo tras el fin de las medidas más extremas nubla actualmente las perspectivas de esta industria, haciendo improbable que la temporada estival se desarrolle con normalidad.

Es por eso que existen argumentos para sostener que el empleo va a seguir por debajo del que teníamos durante bastante tiempo. Las expectativas de una recuperación en V del empleo no parecen muy realistas. "La recuperación va a ser paulatina, no en V", corrobora Víctor Fermosel, profesor del EAE Business School.

placeholder Tiendas cerradas en un centro comercial a causa de las medidas de contención del coronavirus. (EFE)
Tiendas cerradas en un centro comercial a causa de las medidas de contención del coronavirus. (EFE)

No obstante, y aun esperando una recuperación asimétrica de la economía, es posible confiar, dadas las características temporales del 'shock' al que se enfrenta la economía nacional, en una mejora del mercado laboral más acelerada de lo habitual. Al menos, más rápida que tras la crisis financiera de 2008, de la que, 12 años después, nunca se ha llegado a reponer por completo (las cifras de afiliados al cierre de marzo se sitúan más de dos millones por debajo de las cifras récord de 2007).

Para ello, serán fundamentales cuestiones que aún hoy permanecen en la más absoluta incertidumbre, como la duración del confinamiento o la posible persistencia de algunas medidas de restricción una vez se levante el estado de alarma. Es indiscutible que cuanto más se prolonguen las medidas restrictivas de la actividad, mayor será el daño para las empresas y más se limitará su capacidad de retomar niveles de producción semejantes a los anteriores a la crisis, que justificarían, por ende, la vuelta a ratios similares de empleo.

A este respecto, resultan preocupantes las conclusiones de un estudio del IVIE, en el que se refleja que un 14,6% de las empresas españolas, generadoras de más de un 8% del empleo, se encontraban ya en una posición financiera delicada antes de la crisis. Para estas, es posible que ni siquiera las medidas de apoyo aprobadas por el Gobierno representen un salvavidas viable si el parón económico se prolonga en el tiempo.

Con todo, la mayor parte de los economistas admite que las palancas activadas hasta la fecha por el Gobierno de Pedro Sánchez para contener el golpe de la crisis del Covid-19 a las empresas van en la buena dirección.

Las estrategias de salida de la crisis, que combinen la lucha contra el virus con un amplio grado de actividad, son vitales para una recuperación rápida

Sería deseable, sin embargo, mayor celeridad y garantías en la implementación de estas soluciones, que deben ser la base de una confianza esencial para que los empresarios vean que el esfuerzo del momento actual puede servir para mantener en pie su negocio y que las familias sientan el respaldo de una red de seguridad que evite una retracción en el consumo que sería muy dañina.

Y si fundamentales son las medidas implementadas durante lo más cruento de la crisis, no lo son menos las que deben presidir la estrategia de salida. En este sentido, Rafael Domenech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, defiende que el Gobierno tendrá que gestionar el levantamiento gradual de las medidas de contención de la enfermedad, de modo que la lucha contra el virus, que debe ser la prioridad, sea compatible con el mayor grado posible de actividad económica.

Así, sería conveniente, señala, observar los métodos empleados en regiones como Corea del Sur, Singapur o Taiwán, que han permitido un control exitoso de la epidemia sin causar una parálisis tan significativa de la economía, y que pueden resultar muy útiles a países como España para aplacar los temores a un rebrote violento del virus en el último tramo de 2020.

Herramientas para sortear la crisis y confianza en la capacidad para salir airosos de la misma son las cartas en la mano del Ejecutivo para hacer mucho menos duraderas las heridas que inevitablemente causará un golpe histórico para el mercado laboral español como el que ya ha comenzado a asestar el coronavirus.

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