¿Cambio de tendencia al alza en las bolsas? No tan rápido
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¿Cambio de tendencia al alza en las bolsas? No tan rápido

La reciente recuperación de las bolsas no se puede considerar un cambio de rumbo y sus bajos volúmenes la exponen a una corrección rápida ante la menor incertidumbre

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EC.

Tras los fuertes descensos a los que nos llevó la sorpresa e incertidumbre vivida durante las primeras semanas de marzo, esta última semana del mes hemos visto cierta recuperación.

Pero teniendo en cuenta la volatilidad del mercado, la velocidad de la caída y los niveles que habíamos alcanzado, tampoco podemos decir que esta recuperación realmente marque un cambio de tendencia. Además, los volúmenes no han sido ni mucho menos exagerados y cualquier incertidumbre podría determinar correcciones rápidas.

Un cambio de sesgo en las noticias, con algunas positivas, especialmente desde el lado de China, junto a muestras de contención en los mercados de gobiernos y de crédito, validando las medidas adoptadas al menos a corto plazo, muestra que una primera capitulación se ha producido. El mercado ya ha puesto en precio la incertidumbre de una fuerte desaceleración económica global de unos dos trimestres con efectos muy negativos sobre empleo, producción y consumo.

Además, también ha puesto en precio los nuevos niveles a los que se deben cotizar los activos de crédito en este nuevo entorno, contando con la liquidez de los bancos centrales.

El mercado ya ha puesto en precio la incertidumbre de una fuerte desaceleración económica global, de uno o dos trimestres, con efectos muy negativos

Es lógico, por tanto, que hayamos visto esta fase de recuperación, porque las medidas son superiores a las que pudiéramos imaginar. Pero ¿y ahora qué? ¿Cuáles son los escenarios que tenemos por delante? Los escenarios son muy, muy variados, pero con un nexo común, dependemos de la reacción final de la economía real y, por lo tanto, de su potencial de recuperación.

Desde un punto de vista financiero, incluyendo todas las medidas monetarias y fiscales que se han tomado, es difícil esperar mucho más. La liquidez está asegurada y, mientras se descuente que el parón económico determinado por el coronavirus no sea muy superior a dos trimestres, no parece que se necesite una batería adicional.

Posiblemente veremos 'fine-tuning' en algunas medidas y, sobre todo, será básico mantener la confianza en el posicionamiento de bancos centrales y gobiernos. Y sin crear nuevas dudas, como podría pasar si en Europa no vemos un frente común en próximas reuniones. La actual posición de Alemania y Holanda frente a países como Italia o España sí puede generar nuevas incertidumbres.

Pero, por ahora, el posicionamiento del BCE, aunque en un entorno de mayor volatilidad, no debería llevar al mercado a extremar otros escenarios. Aunque eso será siempre y cuando se mantenga el principio de solidaridad. De lo contrario, los fantasmas de 2012 volverían, aunque no olvidemos que en aquella época la política monetaria seguida por el BCE era muy distinta a la actual.

En cuanto a la reacción de la economía real a medio plazo, dependerá de nuevo de la confianza, concretamente de la confianza de una estabilización real. No olvidemos que, si bien la fase de crecimiento no había terminado, las dudas sobre su viabilidad ya existían. La preocupación por una fase de desaceleración ha sido constante estos últimos años y se entendía que se iban a tener que adoptar nuevas medidas a medio plazo.

Un parón como el que estamos viviendo tendrá consecuencias; no parece lógico pensar que la vuelta a la normalidad sea absoluta

La parte positiva es que mucha de ellas se han tomado con rapidez. La negativa es que el crecimiento no solo depende de la confianza que el mercado tenga en las medidas de contención sino en la reacción de la sociedad ante esta situación. Un parón como el que estamos viviendo lógicamente tendrá consecuencias. No parece lógico pensar que la vuelta a la normalidad sea absoluta, la preocupación es global y ha afectado a todos: inversores, empresarios y trabajadores de todos los sectores. Esto nos llevará a elevados niveles de incertidumbre y a una significativa tendencia al ahorro.

Por otro lado, tampoco parece que la vuelta vaya a ser rápida. Las perspectivas apuntan a que se realice por fases, quizás apreciemos un elevado optimismo inicial por el mero hecho de poder volver a salir, pero no podemos confiar en que la normalidad realmente se restablezca en un periodo de tiempo moderado. Cambios de patrones anteriores, incertidumbre en el corto y falta de visibilidad a medio plazo hacen que la reacción de la sociedad se convierta en una variable fundamental.

Desde el lado de los mercados, la clave a corto está en el comportamiento del crédito. Estas próximas semanas veremos caídas de 'ratings' crediticios y también las primeras quiebras. Seguiremos viendo recortes en dividendos y cómo se limitan los programas de recompras de acciones de forma significativa. Todas las empresas tendrán su foco en la liquidez de sus balances.

También tendremos los primeros datos macro, aunque sería lógico que la preocupación en ese sentido esté en la duración de la enfermedad y en las perspectivas futuras. La volatilidad no se va a ir a ningún lado. Pero hay que estar muy atentos a cuando el mercado deje de cotizar el muy corto plazo y amplíe el foco a expectativas a medio y largo plazo. Lo normal es que vaya ocurriendo, aunque todavía es pronto. La incertidumbre sigue siendo extrema.

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