El plan económico de Sánchez: una respuesta correcta pero insuficiente
  1. Mercados
  2. El Valor Añadido
Respuestas contra la crisis

El plan económico de Sánchez: una respuesta correcta pero insuficiente

Sin el respaldo de Europa, las medidas anunciadas por el Gobierno de España para combatir la crisis corren el riesgo de resultar insuficientes y agravar el problema de la deuda

placeholder Foto: EC.
EC.

En su comparecencia de este martes, Pedro Sánchez admitió que no existen las recetas infalibles contra la crisis que se cierne sobre la economía global. Y para refrendarlo, presentó un plan al que le llovieron los peros.

A su anuncio de la mayor movilización de fondos de la historia económica de España, le llovió inmediatamente el rechazo de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que denunció que el Gobierno les deja "en la cuneta" al no haber suspendido las cuotas de autónomos.

La ausencia de rebajas de impuestos ha sido señalada por Javier Niederleytner, profesor del IEB, para subrayar la ineficacia de unas medidas que, en su opinión, están más encaminadas a poner vendas a las heridas que la crisis hará en la economía nacional que a prevenirlas.

Otros expertos resaltan un déficit de medidas dirigidas a sectores concretos, como el turístico, y para la mayoría se trata de una batería de anuncios pomposos, carentes de detalles esenciales.

El Gobierno ha presentado un plan con cifras rotundas, objetivos generales apropiados y una adaptabilidad que gusta en el mercado

Y sin embargo, se mueve. Y lo hace en la buena dirección. Y eso es algo que el mercado pareció premiar este mismo martes, con el Ibex librándose de las dudas que lo mantenían vacilante hasta la comparecencia del presidente del Gobierno para protagonizar una rotunda escalada en el tramo final de la jornada, que lo convirtió de lejos en el mejor de los grandes índices internacionales.

El plan presentado por Sánchez cuenta con cifras rotundas (200.000 millones, en torno al 16% del PIB español), objetivos generales apropiados (garantizar la liquidez para las empresas, apoyar la conservación del empleo y respaldar a las familias en dificultades) y una disposición a su adaptación a las circunstancias que tanto aprecian los inversores en un escenario de incertidumbre como el actual.

Es cierto, como observa Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, que su éxito depende del modo de aplicación, de manera que se garantice que los avales estarán disponibles para las empresas que lo necesiten en el momento en que lo necesiten o que los mecanismos de soporte de los ERTE no se convertirán en un tortuoso proceso burocrático que acabe desalentando a las empresas con menos estructura.

Pero, tras una sucesión de planteamientos inconcretos y de nula ambición, el Gobierno español parece haber respondido al fin con una batería de medidas de calado reseñable, más o menos equiparables a las que vienen planteando el resto de grandes potencias europeas.

No puede obviarse, no obstante, la sensación de que lo propuesto este martes representa un muro de arena inoperante ante la potencia del tsunami que se abalanza sobre la economía europea y que podría llegar a suponer una contracción del PIB de la región de hasta el 6% en 2020, según los cálculos de Capital Economics.

Mientras subía la bolsa, el repunte de los diferenciales de deuda mostraba la inquietud de los inversores por el aumento de la deuda pública

Para Santiago Carbó, catedrático de Economía en Cunef, resulta evidente que el sistema de avales planteado por el Gobierno apenas servirá para respaldar a las grandes empresas con problemas de liquidez, pero se quedará corto a la hora de brindar apoyo a las pequeñas empresas y los autónomos, que pueden caer fácilmente en situación de insolvencia ante el corte drástico de sus ingresos.

La necesidad de rebajas de impuestos en algún momento del año parece igualmente insoslayable, sobre todo si la situación de parálisis económica actual se extiende más allá de unas pocas semanas.

Y lo cierto es que nada de esto parece posible sin el respaldo decidido de Europa, para garantizar —ya sea a través del MEDE, ya sea por un BCE liberado de los límites que lo constriñen actualmente— el acceso del Gobierno español (y del resto de gobiernos europeos) a la financiación necesaria en condiciones asumibles.

Sería un error ignorar que mientras este martes la bolsa celebraba el programa presentado por Sánchez, el interés que los inversores exigen por el bono español se elevaba casi 20 puntos básicos, hasta sus niveles más elevados en casi un año.

Sánchez y su Gobierno han tomado la senda correcta. Pero el camino se antoja largo y recorrerlo en solitario, casi imposible.

Economía Ibex 35 Mercados Crisis Coronavirus