Es noticia
PIMCO apunta a la inversión energética para reducir la vulnerabilidad económica de Europa
  1. Mercados
un cambio de régimen

PIMCO apunta a la inversión energética para reducir la vulnerabilidad económica de Europa

El viejo mundo —abierto, estable y desinflacionario— ha dejado de ser la referencia. La seguridad, la energía y la autonomía estratégica vuelven a marcar la asignación de capital

Foto: Inversión energética para reducir la vulnerabilidad de Europa. (iStock)
Inversión energética para reducir la vulnerabilidad de Europa. (iStock)
EC EXCLUSIVO

No es el crédito privado. Ni la inflación. Ni siquiera la guerra con Irán por sí sola. Lo que realmente le quita el sueño a Emmanuel Roman, consejero delegado de Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, es Europa. En particular, le inquieta el auge de los extremismos, la erosión del bien común y la duda de si el continente será capaz de producir algo más que regulación y nostalgia.

"Me gustaría ver otra Nokia, otra SAP", aseguró este miércoles en Londres, donde la gestora —con más de dos billones de dólares en activos bajo gestión a cierre de 2025— presentó su estrategia a la prensa europea. "Estamos en un mundo en el que la geopolítica es increíblemente importante y la guerra nubla la visión", advirtió.

El entorno ha dejado de estar gobernado por inercias económicas previsibles y empieza a moverse por shocks geopolíticos, rivalidad entre bloques y una reasignación acelerada del capital. Pimco no ve un accidente sistémico. Ve un cambio de régimen. Y, en ese cambio, ve desorden, tensiones y activos mal valorados. Para una firma así, eso no es pánico. Es oportunidad.

Los mercados reaccionan "muy rápido" a cada titular sobre Irán o Washington, pero "no son perfectos". "Aumenta la volatilidad, sube la prima de riesgo… y eso genera oportunidades para capturar alfa", añadió, en referencia a comprar mejor que el resto y obtener más rentabilidad.

Foto: pimco-mercados-emergentes-inversion-bra
TE PUEDE INTERESAR
PIMCO apuesta por los mercados emergentes como una oportunidad de inversión estructural
Sara Cordero Fotografía: V. Rabanillo Vídeo: N. Bielsa

Para Pimco, la guerra, las elecciones en Estados Unidos, la presión para aumentar el gasto en defensa en Europa o el reposicionamiento de Washington forman parte de una misma mutación. El viejo mundo —abierto, estable y desinflacionario— ha dejado de ser la referencia. La seguridad, la energía y la autonomía estratégica vuelven a marcar la asignación de capital.

En ese contexto, la transición energética deja de ser una agenda climática para convertirse en una cuestión de balance. "Para pasar del punto A al punto B, el mundo tendrá que endeudarse mucho", advirtió Roman. Europa, más expuesta que Estados Unidos, no puede permitirse seguir dependiendo de shocks externos. "Nadie quiere depender de Oriente Medio para su inflación y su crecimiento", dijo.

La consecuencia es un ciclo de inversión masivo en nuclear, redes y renovables. Y, sobre todo, un aumento estructural de la necesidad de financiación. Más deuda, más proyectos y más presión sobre el coste del capital. Pero ese giro también deja al descubierto una de las principales fragilidades del continente: su vulnerabilidad energética. El encarecimiento del gas y la electricidad en los últimos años ha limitado su margen de maniobra económico y ha evidenciado hasta qué punto el crecimiento europeo sigue condicionado por factores externos.

El problema es doble. Por un lado, Europa necesita invertir masivamente para reducir esa dependencia. Por otro, llega a ese momento con niveles de deuda elevados y menos espacio fiscal para absorber nuevos shocks. La transición energética no es solo una prioridad política: es una condición para estabilizar el crecimiento en el medio plazo.

En ese giro, Roman ve también una oportunidad para Europa: "Esta es una oportunidad para que Europa actúe", aunque la incógnita, admitió, es si existe la voluntad política y una estrategia común.

Foto: natixis-mabrouk-chetouane-matematicas-mercados-iran

La inteligencia artificial encaja directamente en ese esquema. "Hay una enorme demanda de deuda para construir centros de datos", explicó. La IA no es solo tecnología: es infraestructura, energía y financiación.

Pero también implica ruptura. "Veremos destrucción de valor en algunos sectores y una enorme creación en otros", anticipó. Ese ajuste acabará reflejándose también en el crédito, donde aún no está claro si los riesgos están bien valorados. Es decir, la disrupción no solo afectará a la bolsa, sino también a la capacidad de muchas empresas para devolver sus deuda.

Ahí entra uno de los puntos más sensibles del mercado: el crédito privado. Dan Ivascyn, director global de inversiones, quiso enfriar el alarmismo: "No vemos riesgos sistémicos; vemos decepción y rentabilidades más bajas de lo esperado".

La frase marca distancia con el fantasma de 2008. El problema no es una implosión, sino una corrección en un sector que creció con fuerza durante años de tipos cero, cuando los inversores buscaban alternativas a la renta fija tradicional. Ese crecimiento acelerado, reconocen en Pimco, ha ido acompañado en algunos casos de un deterioro de los estándares de concesión de crédito.

A ello se suma un elemento clave: la liquidez. "Cuando hay mayor rentabilidad esperada, hay un precio que pagar, y ese precio suele ser menor liquidez", advirtió Roman. Durante años, esa característica quedó diluida por el exceso de dinero. Ahora vuelve al centro del debate.

"Por necesidad, va a haber muchas más ventas", explicó Ivascyn. "Y eso va a crear oportunidades para inversores con balances sólidos". En otras palabras, menos liquidez implica más vendedores forzados. Y eso devuelve poder al comprador. "Habrá más vendedores motivados", insistió. Y con ellos, mejores condiciones: más protección, mejores covenants y mayor disciplina en el crédito.

Foto: inversores-particulares-en-los-mercados-privados

Por su parte, Libby Cantril, responsable de Políticas Públicas en Estados Unidos, señaló que el mercado ha aprendido a convivir con el ruido de Washington. "Se ha vuelto bastante inmune", dijo. Distingue mejor entre retórica y decisiones reales, incluso en el caso de Donald Trump.

Eso ayuda a explicar la resistencia de los mercados pese a la acumulación de tensiones. También por qué las reacciones a conflictos geopolíticos han sido, en términos relativos, más contenidas. "El mercado asume que habrá una resolución relativamente rápida", apuntó Roman, señalando además que los precios del petróleo a futuro reflejan expectativas de normalización.

Pero esa calma tiene límites. Cantril advirtió de que el margen político para decisiones como una escalada en Ormuz sigue siendo elevado y que el mercado puede estar subestimando ciertos escenarios.

En Europa, en cambio, la presión es más estructural. Peder Beck-Friis, responsable de análisis para Reino Unido, subrayó que el país está aplicando "la política fiscal más restrictiva del mundo desarrollado". Si logra reducir el déficit hacia el 3%, la situación será "sostenible, pero frágil".

La clave no es solo económica, sino política. "En cuanto anuncias una política fiscal irresponsable, el mercado te penaliza de inmediato". La crisis de Liz Truss -que apenas duró un mes en Downing Street por un plan fiscal agresivo que hundió los mercados- sigue marcando los límites.

Foto: mercados-financieros-guerra-conflicto-impacto-1hms Opinión
TE PUEDE INTERESAR
¿Se han vuelto inmunes los mercados a la guerra?
Juan Gómez Bada

Ese mismo patrón se extiende al resto del Continente. Europa ha vivido demasiado tiempo apoyada en dependencias externas —energía, seguridad, crecimiento— y ese modelo "ya no funciona". La vulnerabilidad es evidente, pero también la oportunidad de corregirla y reforzar su autonomía económica y estratégica.

En ese proceso de ajuste, el inmobiliario ofrece una pista clara de hacia dónde se mueve el capital. Annette Kröger, responsable de las inversiones inmobiliarias en Europa, recordó que el sector ya ha absorbido caídas de hasta el 30% y que los ingresos que generan los inmuebles se han estabilizado. "Estamos en un buen punto de entrada, pero de forma selectiva", matizó.

La selección es ahora determinante. "No se trata del nivel de rentabilidad, sino de cómo se genera", resumió su compañero de departamento Kirill Zavodov. La brecha entre activos de calidad y secundarios se amplía.

El mejor ejemplo son los centros de datos. Pimco prevé un fuerte crecimiento impulsado por la inteligencia artificial, pero Zavodov insiste: "No todos los activos son iguales". La ubicación, el acceso a energía y la calidad del inquilino marcan la diferencia.

Europa, además, llega tarde. Y eso, en este caso, es una ventaja: significa más recorrido. Pero también más necesidad de inversión y más presión sobre infraestructuras críticas como la red eléctrica, que se perfila como uno de los grandes cuellos de botella del crecimiento en la nueva economía digital.

No es el crédito privado. Ni la inflación. Ni siquiera la guerra con Irán por sí sola. Lo que realmente le quita el sueño a Emmanuel Roman, consejero delegado de Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, es Europa. En particular, le inquieta el auge de los extremismos, la erosión del bien común y la duda de si el continente será capaz de producir algo más que regulación y nostalgia.

Pimco Mercado inmobiliario Energía