Panza Capital alerta de un mercado polarizado y del gran aviso de la crisis de la deuda privada
La gestora 'value' ha decidido incrementar sus posiciones en cíclicas al gozar de un gran descuento, deshaciendo su posición en defensa (Babcock) tras las fuertes subidas
Gustavo Trillo y Beltrán de la Lastra. (Panza Capital)
Panza Capital, la gestora 'value' dirigida por Beltrán de la Lastra, ha hecho balance del primer trimestre del curso, que ha estado marcado por el impacto de la guerra de Irán en los mercados, pero también por otros factores. De ahí que, a modo eslogan y gran advertencia, ha apelado al 'no a la deuda' ante una situación que está por explotar y que "ha dado su primer aviso en el trimestre en el segmento de la deuda privada". No obstante, se trata del primer "síntoma de la enfermedad del ciclo extendido de crédito", alertando, a su vez, de que "la cantidad de deuda es enorme, sobre todo de los gobiernos, lo que no puede traer muchas cosas buenas".
El director de Inversiones de la gestora ha alertado de una situación de la que se han logrado proteger, ya que tres de cada cuatro compañías en cartera tienen caja neta y, por tanto, ninguna deuda. De hecho, en su misiva a sus partícipes va a un paso más allá al destacar que "en este entorno, el mejor amigo del inversor a largo plazo son los activos reales, como las acciones de las compañías. Pero el peor enemigo del inversor es la deuda", advirtiendo de que "solo sin deuda se pueden navegar crisis como las actuales sin riesgo de naufragio".
El estar alejado de la deuda es uno de sus posicionamiento, pero la compañía también goza de otros para navegar en un mercado muy polarizado. "En tecnología, bancos y defensa parece que nada va a salir mal, y la tarta es muy grande, pero no todos van a ganar", a la vez que explica que ya no tiene títulos de defensa al vender Babcock tras todo lo que ha corrido el sector y seguir sin bancos, puesto que "la morosidad repuntará. No sé cuando, pero la hará y la deuda privada está dando un aviso que irá a más en los próximos años".
Así, desde la gestora se han lanzado a vender aquellas compañías que han corrido mucho, como la mitad de la posición en una petrolera británica, para comprar "empresas cíclicas prudentes, con descuentos significativos, ya que muchas valen el doble del precio al que cotizan". Misma visión en la que coincide Bestinver, antigua casa de Beltrán de la Lastra, que recientemente también sostuvo que "hemos comprado buenos negocios a valoraciones no vistas en años".
Una diferencia entre precio y valor que se ha agudizado y que el experto de Panza Capital achaca a que "la guerra de Irán o los grandes focos de volatilidad separan mucho el precio de las valoraciones". Un debilitamiento que se ha producido en su cotización, "pero no en sus fundamentales", ya que muchas mejoran ventas y beneficio año tras año. "En el caso de Morgan Sindall, que llegó a caer un 25% durante la guerra, sus ingresos y ganancias están en máximos y ha lanzado un quinto preanuncio de que sus beneficios serán más altos de lo esperado".
Unas cíclicas que han suscitado un gran interés por parte de las grandes gestoras value, pero que están muy denostadas en el mercado. "Es incómodo y se nota en ciertos momentos del mercado, pero estas empresas no valen menos y son rentables". Así, uno de los grandes pilares de la cartera de Panza Capital son las valoraciones atractivas de sus cotizadas (PER medio de 8 veces), "que suelen encontrarse en industrias con exposición al ciclo económico". Cuestión, en muchos casos de esperar, para que al final el mercado otorgue la razón, ya que "la volatilidad a corto plazo es el precio que hay que pagar por la rentabilidad a largo plazo".
Panza Capital, la gestora 'value' dirigida por Beltrán de la Lastra, ha hecho balance del primer trimestre del curso, que ha estado marcado por el impacto de la guerra de Irán en los mercados, pero también por otros factores. De ahí que, a modo eslogan y gran advertencia, ha apelado al 'no a la deuda' ante una situación que está por explotar y que "ha dado su primer aviso en el trimestre en el segmento de la deuda privada". No obstante, se trata del primer "síntoma de la enfermedad del ciclo extendido de crédito", alertando, a su vez, de que "la cantidad de deuda es enorme, sobre todo de los gobiernos, lo que no puede traer muchas cosas buenas".