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El auge de la IA ralentiza las operaciones de M&A (y no solo de empresas tecnológicas)
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El auge de la IA ralentiza las operaciones de M&A (y no solo de empresas tecnológicas)

Necesitan analizar más en detalle qué impacto tendrá esta tecnología en su negocio, ya que añade una capa transversal más que como una tesis en sí misma, según señalan los expertos

Foto: Un ordenador con las siglas AI de Artificial Intelligence. (EP/David Zorrakino)
Un ordenador con las siglas AI de Artificial Intelligence. (EP/David Zorrakino)
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La inteligencia artificial es una de las grandes disrupciones de las últimas décadas. Su irrupción transformará, de manera directa o indirecta, multitud de compañías y serán pocas las que permanezcan ajenas a un avance tecnológico que permitirá automatizar tareas, mejorar la productividad, reducir los costes... En definitiva, una inversión que generará retornos positivos para muchos y que está teniendo su impacto no solo en los mercados financieros, donde muchas voces alertan de una burbuja en el sector, sino también en el 'M&A' con la ralentización de las operaciones de fusiones y adquisiciones, no solo de compañías tecnológicas.

Multitud de gestores de firmas de capital riesgo están ralentizando sus operaciones de 'M&A' no solo por el contexto actual, al que se ha sumado la incertidumbre sobre el impacto de la guerra en Irán, sino porque necesitan analizar más en detalle qué impacto tendrá esta tecnología en su negocio y si su futura adquisición seguirá operando con normalidad, se verá impulsada por su actividad o la competencia le meterá cierto bocado a su negocio. En definitiva, si los múltiplos a los que van a comprar el capital son atractivos y no se verán perjudicados.

"La IA no es un sector más; es una capa transversal que está redefiniendo los fundamentos de casi cualquier negocio. Invertimos en el sur de Europa y Latinoamérica, mercados con una enorme capacidad de adopción tecnológica, y lo que estamos viendo es apasionante: empresas que hace tres años necesitaban 40 personas para operar, hoy escalan con 12. Eso cambia radicalmente cómo valoramos el potencial de un equipo y cómo pensamos en la eficiencia del capital que desplegamos", señala Pablo Ventura, 'general partner' de Kfund, a El Confidencial.

Con tantos cambios ocurriendo, es normal que multitud de gestores se pregunten si el equipo de su futura participada entiende cómo la IA va a transformar su industria y si, por tanto, han decidido sacar partido y subirse a la ola, lo que sería la mejor señal para los grandes inversores. No obstante, y con tantos cambios, "es normal que el 'esperar y ver' se imponga en muchos casos", recalca Pablo Ventura.

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Las tesis de inversión con el auge de la inteligencia artificial no han cambiado, como recalcan muchos gestores, pero sí han evolucionado. "La IA no sustituye nuestra visión, sino que la acelera y amplifica. Entendemos la IA como una capa transversal más que como una tesis en sí misma. No invertimos simplemente porque una compañía haga IA, sino cuando esta tecnología refuerza de manera clara y sostenible su ventaja competitiva", según explica Íñigo Laucirica, 'investment manager' de Samaipata, a El Confidencial. En la misma línea se muestra José María de León, director de inversiones de DeA Capital Alternative Funds, ya que "la IA no ha cambiado nuestra forma de invertir, pero sí ha cambiado cómo analizamos las inversiones, ya que pone a nuestra disposición herramientas de análisis nuevas que nos permiten profundizar con mayor eficiencia".

Lo que también admite la mayoría, y explica dicha ralentización en las operaciones de 'M&A', es que la IA ha añadido una capa adicional de análisis de los riesgos de disrupción. "Analizamos si la IA puede comprimir márgenes, reducir barreras de entrada o eliminar fricciones que hasta ahora justificaban la propuesta de valor de determinados modelos de negocio", recalca Íñigo Laucirica. De hecho, y en las que el impacto es muy limitado o insignificante, "nos centramos en analizar, con el apoyo de algún experto, cómo podemos usar la IA para incrementar ventas, mejorar márgenes u optimizar capital", añade José María de León. Por tanto, "introduce un nuevo componente de incertidumbre en la ecuación, lo que está retrasando muchos procesos de inversión, ya que los efectos son aún difíciles de dimensionar, lo que complica la elaboración de proyecciones y la determinación de valoraciones", enfatiza María Ferrer, socia de Talengo al frente de banca de inversión.

Las preguntas que se hacen los gestores y expertos en operaciones de 'M&A' son muchas más hoy en día, apelando en multitud de casos a la prudencia no solo en valoraciones, sino también en análisis. Luz Adell, 'vp' de captación de Bigban Investors Spain, da un ejemplo muy ilustrativo, ya que "hace tres años una 'legaltech' basada en horas de revisión documental nos parecía razonable. Sin embargo, hoy nos preguntamos cómo podrá defenderse frente a 'copilots' legales integrados en los grandes proveedores y si la 'startup' tiene realmente un ángulo propio de datos o producto".

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Una irrupción de la IA que, en 'tickets' más grandes, ha tenido un mayor impacto, como es lógico. "Ahí los procesos tienden a alargarse porque el inversor o comprador analiza distintos escenarios de disrupción y entra mucho más en profundidad en tecnología y datos. Se mira con lupa la capacidad real de integrar IA, la dependencia de terceros y la capacidad de mantener márgenes y ventaja competitiva en un entorno donde la automatización recorta barreras de entrada", explica Luz Adell.

La incorporación de perfiles mucho más tecnológicos, y especializados en IA, se ha vuelto imprescindible en multitud de gestoras. Una de ellas ha sido Qualitas Funds, que ha incorporado "un 'AI threat framework', que evalúa de forma estructurada el grado de exposición, tanto positiva como negativa, de cada compañía a la disrupción tecnológica", explica Víctor Romero, socio de la gestora. Además, "en la selección de fondos primarios retamos activamente a los gestores para entender cómo están integrando la IA en su creación de valor y cómo analizan el riesgo de obsolescencia en sus carteras".

Todo un cóctel que provoca que muchos fondos de 'private equity' estén trasladando, en general, "tres mensajes bastante claros sobre la IA: se requiere prudencia en el corto plazo, incorporar una mayor dosis de exigencia en la tesis de inversión y enfocarse en la oportunidad estructural a medio y largo plazo", según recalca María Ferrer.

La inteligencia artificial es una de las grandes disrupciones de las últimas décadas. Su irrupción transformará, de manera directa o indirecta, multitud de compañías y serán pocas las que permanezcan ajenas a un avance tecnológico que permitirá automatizar tareas, mejorar la productividad, reducir los costes... En definitiva, una inversión que generará retornos positivos para muchos y que está teniendo su impacto no solo en los mercados financieros, donde muchas voces alertan de una burbuja en el sector, sino también en el 'M&A' con la ralentización de las operaciones de fusiones y adquisiciones, no solo de compañías tecnológicas.

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