El capital privado explicado desde cero por Oriol Pinya: cómo empezar a invertir
Descubrir el funcionamiento de las empresas que no cotizan en bolsa es el primer paso para gestionar activos alternativos. Oriol Pinya detalla las claves de esta industria para hacer crecer el capital con estrategia
Históricamente, el acceso a la inversión en compañías no cotizadas ha sido un terreno reservado casi exclusivamente para grandes patrimonios e instituciones financieras. Sin embargo, el panorama actual está cambiando; la digitalización de los mercados y una regulación más accesible están permitiendo que el inversor particular acceda a esa industria con la guía de expertos.
Pero para hacerlo con éxito, es fundamental comprender que el capital privado no se comporta como la bolsa tradicional. Aquí, la rentabilidad no depende de las fluctuaciones diarias, sino de la capacidad de transformar empresas, mejorar sus procesos y esperar el tiempo necesario para que las decisiones estratégicas den sus frutos. Oriol Pinya, con más de 25 años de trayectoria y socio fundador de Abac Capital, desgrana a continuación las reglas de este modelo de inversión.
Invertir en capital privado requiere una mentalidad de largo plazo, ya que los fondos operan de manera cerrada y con plazos de ejecución muy específicos. En este modelo, como explica Pinya, “no entregas todo tu dinero de golpe. Cada inversión se realiza en el momento adecuado, optimizando la rentabilidad y reduciendo riesgos”. Son las denominadas llamadas de capital (capital calls) y de esta forma el inversor asume un compromiso financiero que se libera gradualmente.
Una vez que el capital está comprometido, el fondo atraviesa una fase inicial donde se dedica a identificar empresas con un alto potencial de crecimiento. Tras ese periodo de maduración, en el que las compañías han logrado generar el valor esperado, llega la fase de distribuciones. Es en este punto cuando se devuelve a los inversores su capital inicial junto con la rentabilidad obtenida por la operación.
Conceptos clave para medir la rentabilidad
Para entender cómo evoluciona la inversión, existen tres indicadores que todo inversor debe conocer:
- TIR (Tasa Interna de Retorno): refleja la eficiencia temporal de la inversión mediante el rendimiento anual compuesto.
- MOIC (Multiple on Invested Capital): indica de forma absoluta cuántas veces se ha multiplicado el capital inicial.
- Curva J: describe la evolución de fondo. El inicio puede parecer un valle por el pago de comisiones antes de generar valor, seguido de una subida a medida que el fondo madura.
Sobre la importancia de gestionar estos tiempos, Pinya destaca que “mover el capital rápido mejora la TIR, aunque el múltiplo absoluto sea el mismo. La gestión activa es clave”.
La transformación de empresas en la vida real
La verdadera fuerza del capital privado reside en la gestión operativa para transformar y mejorar los activos. Un ejemplo representativo es el de Vueling: tras una inversión inicial de 50 millones de euros, la compañía logró multiplicar su capital por seis gracias a la estrategia aplicada. Pinya subraya que este éxito no es fruto de la casualidad financiera, sino de un enfoque humano y estratégico. “Invertir es apostar por personas y procesos, no solo por números. El valor se construye con tiempo y estrategia”.
Esta masterclass es solo el comienzo de un programa práctico diseñado para entender los mercados privados de la mano de expertos. Puedes inscribirte aquí para seguir profundizando en el tema y aprender a maximizar tus inversiones de manera estratégica.
Históricamente, el acceso a la inversión en compañías no cotizadas ha sido un terreno reservado casi exclusivamente para grandes patrimonios e instituciones financieras. Sin embargo, el panorama actual está cambiando; la digitalización de los mercados y una regulación más accesible están permitiendo que el inversor particular acceda a esa industria con la guía de expertos.