Los planes de pensiones sufrieron la fuga de 1.100 millones tras su rescate por antigüedad
Se suma al revés por la bajada del límite máximo de aportación anual con derecho a deducción en el IRPF y por el que se ha dejado de aportar más de 12.500 millones en cinco años
El Real Decreto 62/2018 de 9 de febrero se ha saldado, en su primer año de vida, con la salida de 1.100 millones de euros de planes de pensiones. Esta normativa, que modificaba el reglamento de planes y fondos de pensiones para permitir el rescate anticipado de aportaciones con al menos 10 años de antigüedad, ha supuesto un nuevo golpe para la industria, puesto que este año era el primero en el que era posible reembolsar las aportaciones realizadas hasta el 31 de diciembre de 2015.
Si bien la cifra no ha sido todo lo preocupante que se podría esperar, sí supone un revés para el sector, puesto que "se trata de algo menos del 1% del total de los activos que hay en planes de pensiones", tal y como ha señalado Álvaro Anguita, presidente de la Agrupación de Fondos de Pensiones de Inverco, la patronal del sector.
Esta salida de 1.100 millones de planes de pensiones agudiza la tendencia que se observa en los últimos años, puesto que acumulan varios años consecutivos de reembolsos netos, es decir, sale más dinero del que entra. Todo ello, pese a que los fondos de pensiones experimentaron un incremento de activos en 2025 como consecuencia de las revalorizaciones de los mercados, y cerraron el año con un patrimonio de 137.988 millones de euros, 6.156 millones más que en 2024 (un 4,7% superior).
El presidente de Inverco, Ángel Martínez-Aldama, ha defendido la supresión de este supuesto de liquidez especial a los diez años de antigüedad, ya que "no tiene sentido, porque los planes de pensiones son un producto finalista que pretende ayudar a acumular un capital extra para cuando llegue el momento de la jubilación".
Un revés que se suma, principalmente, a otro: las bonificaciones fiscales y la bajada del límite máximo de aportaciones a planes individuales que uno se puede deducir en el IRPF, que es de 1.500 euros anuales por persona. Un hecho que, como ha señalado Álvaro Anguita, ha dejado de aportar más de 12.500 millones en cinco años o, el equivalente, a unos 2.700 millones anuales. De ahí que desde Inverco sostengan que se debe elevar dicho límite, que llegó a ser de 8.000 euros y que, posteriormente, se rebajó hasta los 2.000 y, más tarde, hasta los 1.500 euros.
La nota positiva ha venido a cargo de los planes de pensiones de empleo, que logran aportaciones netas por segundo año: 359 millones en 2025 y 170 millones en 2024, pese a que "no han tenido el éxito esperado". Así, y a modo ejemplo, señala que los planes de pensiones sectoriales han experimentado un gran crecimiento, pero las aportaciones son pequeñas, "en torno a los 120 ó 130 euros por partícipe".
Cuantiosas salidas, pese a que en los 16 de los últimos 21 años, los planes de pensiones han obtenido rentabilidades positivas. Así, la rentabilidad media anual (neta de gastos y comisiones) de los fondos de pensiones a largo plazo (25 años) alcanza ya el 2,9% anual y a medio plazo es el 4,1% y 3,6% si tenemos en cuenta un horizonte temporal de 15 y 10 años, respectivamente.
El Real Decreto 62/2018 de 9 de febrero se ha saldado, en su primer año de vida, con la salida de 1.100 millones de euros de planes de pensiones. Esta normativa, que modificaba el reglamento de planes y fondos de pensiones para permitir el rescate anticipado de aportaciones con al menos 10 años de antigüedad, ha supuesto un nuevo golpe para la industria, puesto que este año era el primero en el que era posible reembolsar las aportaciones realizadas hasta el 31 de diciembre de 2015.