La renovación de la Fed y la mano de Trump emergen como riesgo para 2026
La sucesión en la Reserva Federal despierta inquietud entre algunos gestores españoles, que advierten de riesgos para los mercados si se cuestiona su independencia
Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal. (Reuters)
Donald Trump lleva meses tratando de cruzar una de las líneas rojas más delicadas del sistema económico estadounidense: la independencia de la Reserva Federal. Su ofensiva no es nueva, pero es cada vez más explícita. El presidente busca el control de los tipos de interés y la influencia sobre una de las instituciones más importantes del mundo.
La irrupción de su política arancelaria desató numerosos choques con el actual presidente de la Fed, Jerome Powell, que se resistió durante gran parte del año a iniciar el ciclo de bajadas. Powell mantuvo los tipos sin cambios hasta septiembre, cuando llegaron tres recortes consecutivos, alertando en todo momento del riesgo de un repunte inflacionista a corto plazo derivado de los aranceles impuestos por la Casa Blanca. Un mensaje que a Trump nunca le ha sentado bien.
El enfrentamiento ha ido subiendo de tono. El presidente ha llegado a calificar públicamente a Powell de “inútil” y “tardón”, a la vez que ponía en marcha un proceso informal de búsqueda de un sucesor más afín a su visión económica: tipos de interés lo más bajos posible. La presión ha llevado a los analistas y gestores a cuestionar la independencia del organismo decisor de la política monetaria de la primera economía del mundo.
Esa inquietud se refleja en los mercados. Doce de los treinta gestores consultados consideran que una renovación de la Reserva Federal guiada por los intereses de Trump supondría un riesgo para los activos financieros, al poner en duda la autonomía del organismo. Es una de las conclusiones de la XLVI Encuesta de Sentimiento de Mercado de El Confidencial, en la que han participado 30 firmas de inversión con presencia en España y más de 700.000 millones de euros bajo gestión.
En este contexto de presión política, la Fed optó en su última reunión del año por recortar los tipos en 25 puntos básicos, hasta una horquilla de entre el 3,5% y el 3,75%. La decisión priorizó el enfriamiento del mercado laboral frente a la evolución de los precios. La tasa de paro sorprendió al alza hasta el 4,4%, el nivel más alto en más de cuatro años, reforzando el argumento a favor de una política monetaria más acomodaticia.
El repunte inflacionista, por ahora, se considera contenido. Los últimos datos han dado más razones a los defensores de nuevas bajadas: el IPC del tercer trimestrese moderó hasta el 2,7% y el índice PCE hasta el 2,8%. Aunque ambas cifras siguen por encima del objetivo del 2%, el mercado parece cómodo con la narrativa de una inflación bajo control, especialmente desde el punto de vista de Trump, que ve margen para continuar con los recortes.
La gran incógnita ahora es quién tomará las riendas de la Reserva Federal a partir de mayo, cuando expira el mandato de Powell. El favorito del presidente de EEUU es Kevin Hassett, actual director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, aunque en octubre aseguró que no cedería a presiones políticas para bajar tipos en caso de obtener el cargo. Un mensaje tranquilizador para quienes temen una Fed politizada. Pero en el proceso de selección también figura Kevin Warsh, otro nombre cercano a Trump y a su visión económica.
Mientras tanto, esta misma semana, Trump aseguraba en su red social Truth Social que cualquiera que no comparta su enfoque sobre política monetaria “jamás será presidente de la Reserva Federal”. Lo dijo tras conocerse un dato de crecimiento que sorprendió al mercado: el PIB de EEUU avanzó un 1,1% en el tercer trimestre y un 4,3% interanual, su mayor ritmo en dos años.
El presidente lamentó que Wall Street no celebrara la cifra con entusiasmo. “Hoy en día, cuando hay buenas noticias, el mercado baja, porque todo el mundo piensa que los tipos subirán para controlar la ‘posible’ inflación”, escribió. “Quiero que mi nuevo presidente de la Reserva Federal baje los tipos si los mercados van bien, y que no los destruya sin motivo”, añadió, en unas declaraciones que se alejan bastante de la definición de independencia.
Desde Lightyear, Álvaro Quesada advierte de que un perfil menos técnico o percibido como politizado “podría aumentar la volatilidad en mercados de renta fija y divisas”, recordando que la credibilidad de la política monetaria ha sido clave para anclar las expectativas de inflación en los últimos años. Una visión que contrasta con la de María Jesús Medina, economista de Andbank España, quien recuerda que “la Fed está compuesta por doce miembros y la decisión es tomada entre todos", por lo que la independencia de la Fed no debería ponerse en cuestión.
Por ahora, toca esperar unos días más para conocer quién será el próximo presidente de la Reserva Federal, del que Trump esperará un ritmo de bajadas más agresivo que el anticipado por Powell —una en 2026 y dos en 2027—.
Han participado en la encuesta, por orden alfabético, Abante, Acacia, Andbank España, Asymmetriqa, ATL Capital, Augustus Capital, Avanza Previsión, BNP Paribas Wealth Management, Buy & Hold, CaixaBank AM, Consilio, Deutsche Bank España, EDM Gestión, Gescooperativo, Ibercaja, iCapital, Kutxabank, Lightyear, Mapfre Gestión Patrimonial, Miralta AM, Mutuactivos, Mutualidad, Nextep Finance, Openbank, Santander AM, Santander Banca Privada, Trea AM, Unicaja AM, Urquijo Gestión Sabadell y Velar Inversiones.
Donald Trump lleva meses tratando de cruzar una de las líneas rojas más delicadas del sistema económico estadounidense: la independencia de la Reserva Federal. Su ofensiva no es nueva, pero es cada vez más explícita. El presidente busca el control de los tipos de interés y la influencia sobre una de las instituciones más importantes del mundo.