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El peligroso premio de coger el cuchillo que cae: lecciones históricas tras el batacazo de eDreams
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Un juego muy arriesgado

El peligroso premio de coger el cuchillo que cae: lecciones históricas tras el batacazo de eDreams

Comprar acciones después de un batacazo histórico como el experimentado por eDreams es una jugada que no ha dado malos resultados de media en España, aunque con casos muy dispares

Foto: Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Brendan McDermid)
Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Brendan McDermid)
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Un día después de firmar un batacazo histórico, superior al 41%, las acciones de eDreams experimentaron este jueves un nuevo tropiezo, penalizadas por los severos ajustes de valoración realizados por firmas de análisis como Oddo y Deutsche Bank, que evidencian el desencanto que ha cundido en el mercado ante la rebaja de estimaciones a corto plazo de la agencia de viajes online.

La sensación de que el grupo capitaneado por Dana Dunne está dejando escapar un periodo histórico para el turismo con un decrecimiento de sus cifras parece estar pesando en el ánimo del mercado mucho más que la expectativa de un fuerte crecimiento a medio plazo que también planteó el grupo en la revisión de su plan estratégico. Pero para quienes creen que alcanzar esos objetivos puede ser viable, existe la tentación de tratar de aprovechar el descalabro de estos últimos días para tomar posiciones a precios atractivos.

Sin embargo, uno de los aforismos más repetidos en el mercado insta a los inversores a desechar el impulso de lanzarse a recoger el cuchillo que cae. Un consejo que parte de la idea de que los grupos que sufren desplomes tan relevantes suelen estar aquejados por unas dificultades que pueden convertir esas caídas tan abultadas en solo el inicio de unas pérdidas de mayor magnitud.

En la bolsa española, descalabros como el registrado por eDreams en la sesión del miércoles son muy poco habituales, aunque tampoco son una anomalía histórica. Un repaso a los movimientos de las empresas que actualmente cotizan en el mercado español desde el inicio del siglo actual muestra 24 casos, protagonizados por 14 compañías diferentes, en los que se experimentaron desplomes superiores al 30% en una única sesión.

Si se examinan los resultados que habría arrojado comprar esas acciones tras ese hundimiento en plazos de uno, tres, doce y sesenta meses (o cinco años) los números medios muestran un saldo generalmente positivo, aunque con una disparidad de resultados y una inconsistencia que viene a evidenciar no solo que cada uno de estos casos es diferente sino que el inversor que decide jugársela a estas remontadas se adentra a menudo en escenarios de todo o nada, de los que pueden derivarse ganancias de gran magnitud, pero que también pueden provocar pérdidas muy dolorosas.

A un mes, el resultado promedio es de una pérdida del 1,4%, mientras que a tres meses ya torna ligeramente positivo (+1,32%). Las ganancias son más notorias al año, con una revalorización media de las acciones afectadas del 59%, mientras que pasados cinco años el resultado es de un repunte del 139%. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que estos números tienen cierto sesgo al alza, ya que no contemplan los casos de compañías que tras sufrir desplomes de este tipo pudieron acabar dejando la bolsa a causa de los problemas subsiguientes, como sería, por ejemplo, el caso de Gowex.

El caso de Duro Felguera

En ese listado, la reciente caída de eDreams queda muy lejos de los descalabros más señalados de la bolsa española. El dudoso honor de haber protagonizado el mayor tropiezo diario de una empresa cotizada en España en el periodo analizado corresponde a Duro Felguera, que el 31 de julio de 2018 se hundió un 79% en bolsa, tras llevar a cabo una ampliación de capital cuya gestación ya había dado pie a notables oscilaciones de su cotización.

No en vano, Duro Felguera es el gran protagonista de esta tabla con un total de ocho sesiones en las que sus acciones han retrocedido más de un 30%, cinco de ellas a lo largo de 2018 y la más reciente hace poco más de un mes, cuando el pasado 2 de octubre sufrió pérdidas de 30,15%, en medio de la sucesión de noticias sobre su situación concursal, que evidencian que a lo largo de estos siete años el grupo asturiano ha hecho pocos avances en apuntalar su crítica situación financiera.

Esto no supone, sin embargo, que haberse lanzado a comprar acciones del grupo tras esos llamativos descalabros haya resultado siempre una mala idea. En función de la caída que se coja como referencia y del plazo que se otorgue a la inversión, se pueden apreciar movimientos muy lucrativos. Por ejemplo, quienes compraran acciones del grupo tras el desplome del 50% que firmó en mayo de 2020, ante las tensiones con sus acreedores en plena crisis del coronavirus, podrían haber obtenido hasta un 51% de ganancia un mes después. Tres meses después del tropiezo, esa ganancia habría mermado por debajo del 30%, pero a los 12 meses los réditos ya superaban el 127%. Cinco años después, sin embargo, aquellas ganancias ya habrían tornado en pérdidas.

Foto: edreams-desplome-bolsa

Lo cierto, en cualquier caso, es que el elegido es una excepción y, si se realiza un ejercicio idéntico con el resto de desplomes de Duro Felguera, las pérdidas son una constante en prácticamente todos los plazos.

Menos concluyentes son los datos referidos a los otros dos grandes desplomes de la bolsa española en el periodo, como el experimentado por Amper el 17 de junio de 2015, día en que sus títulos se hundieron más de un 70%, tras la ejecución de una importante ampliación de capital. Quienes compraran entonces, habrían obtenido ganancias del 7,55% un mes después, pero tendrían pérdidas superiores al 20 y al 40% a los tres y doce meses, respectivamente. A los cinco años, sin embargo, el balance sería positivo, del 25,67%.

Por su parte, la antigua Dogi (renombrada Nextil) experimentó en junio de 2014 un revés del 62% en la jornada en que volvió a cotizar, tras cinco años de suspensión por sus problemas financieros. Un mes después de ese revés, sus títulos sumaban un 41% adicional de caída, que, a los tres meses, se había reducido a poco menos del 9%. Para los inversores más pacientes, sin embargo, haber comprado tras el batacazo inicial habría traído interesantes ganancias a 12 meses (+20%) y aún más a los cinco años (+169%).

Grifols o Dia son ejemplos de desplomes históricos formando parte del Ibex 35

Para los amantes de la estrategia de agarrar el cuchillo cayendo, una de las opciones que, a la postre, habría resultado más favorable la protagonizó, precisamente, eDreams, que en octubre de 2014 sufrió un hundimiento aún superior al de esta semana. El 24 de ese mes sus acciones se desplomaron un 59% ante el anuncio de Iberia y British Airways de que dejarían de vender sus billetes a través de la agencia. Sin embargo, la marcha atrás en esta amenaza permitió que un mes después de aquello los títulos del grupo de viajes firmaran ganancias del 70%, a los tres y a los 12 meses el repunte ya era del 131% y a los cinco años ascendía a casi un 300%.

Habitualmente estos movimientos tan sonados son protagonizados por empresas pequeñas, de baja capitalización y poca liquidez, que ante un evento relevante suelen registrar oscilaciones más abultadas. Pero no siempre es así y en el listado se cuelan algunas compañías que formaban parte del Ibex cuando se vieron sacudidas por estas cuestiones.

El caso más reciente es el de Grifols, que el 29 de febrero de 2024 sufrió un castigo cercano al 35% tras presentar unas cuentas sin auditar, en medio de la tormenta desatada pocas semanas antes por la publicación de un informe de Gotham City en que se denunciaban presuntas artimañas contables a través de las que el fabricante de hemoderivados habría inflado sus cuentas.

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Aunque el informe del grupo bajista no propició una caída superior al 30% el día de su publicación, sí dejó muy tocada la imagen de la compañía, que seguiría dando tumbos en las semanas siguientes, desembocando en el citado revés del 29 de febrero. Aunque los recelos no quedaron ni mucho menos resueltos ese día y las dudas siguieron propiciando bruscos vaivenes en los meses siguientes, lo cierto es que haber apostado en ese momento por los títulos de Grifols habría generado ganancias tanto a un mes, como a tres y a doce. Y aun hoy se mueven más de un 35% por encima de aquellos niveles, números positivos, aunque quedan muy por debajo de los del Ibex en el periodo.

Otra compañía golpeada con severidad por el mercado mientras formaba parte del Ibex fue Dia, que el 15 de octubre de 2018 se hundió más de un 42% tras rebajar sus previsiones de beneficio y suspender el dividendo. Aquello no supondría, ni mucho menos, el fin de los problemas del grupo de supermercados, que apenas acaba de empezar a levantar el vuelo en bolsa tras una dolorosa e intensa reestructuración. De hecho, si alguien se hubiera atrevido a comprar títulos del grupo tras aquel revés, habría visto esfumarse un 35% de su dinero en solo un mes y casi un 60% en apenas tres meses. El roto se habría intensificado si hubiese decidido permanecer más tiempo en el capital de la compañía, de modo que cinco años después el hundimiento ya superaba el 90%.

Un día después de firmar un batacazo histórico, superior al 41%, las acciones de eDreams experimentaron este jueves un nuevo tropiezo, penalizadas por los severos ajustes de valoración realizados por firmas de análisis como Oddo y Deutsche Bank, que evidencian el desencanto que ha cundido en el mercado ante la rebaja de estimaciones a corto plazo de la agencia de viajes online.

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