El Ibex 'se independiza' de Europa y se acerca a Wall Street ante el boom de su rentabilidad
Las compañías de la bolsa española han experimentado sólidas mejoras de sus cifras de rentabilidad en los últimos años, distanciándose en muchas métricas de sus competidores europeos
El Ibex es cada vez menos Europa y más Wall Street. Al menos en lo que se refiere a alguna de las métricas de rentabilidad más relevantes para conocer la salud del negocio de sus miembros. A apenas un mes y medio para cerrar el ejercicio 2025, el índice bursátil español está en camino de registrar sus mejores datos de margen operativo en, al menos, un cuarto de siglo y el margen de beneficio más elevado desde la crisis financiera de 2008.
Según las estimaciones del consenso de analistas recopiladas por Bloomberg, el Ibex cerrará 2025 con un margen operativo medio del 24,89%, casi diez puntos porcentuales más que el año anterior y la cifra más alta en la serie de datos que ofrece la agencia, que se extiende hasta 2001. Del mismo modo, la expectativa del mercado es que el margen de beneficio se ubique en el 12,29%, 21 puntos básicos más que en 2024 y el nivel más alto desde 2008.
Obviamente, estos números esconden realidades muy diversas entre los distintos miembros del Ibex, pero son reflejo de una tendencia de mejora que se viene manifestando desde hace varios años. La rentabilidad de las empresas del selectivo español se vio, lógicamente, muy afectada por el impacto de la crisis del coronavirus en 2020, pero desde el año siguiente ha experimentado una tendencia ininterrumpida al alza, hasta alcanzar niveles no vistos en varios lustros.
Esta mejora ha permitido al índice principal de la bolsa española dejar de ser el peor en métricas como el margen de beneficio entre los grandes referentes europeos para colocarse como el mejor, con una brecha creciente. De hecho, sus estimaciones para 2025 y 2026 están más próximas a las del S&P 500 estadounidense que las del Stoxx 600 europeo.
Estos números muestran la mayor facilidad que tienen las empresas españolas para convertir en beneficio los ingresos que generan con su negocio. Una realidad que ha sido especialmente notable en el caso de los bancos, que han visto dispararse sus cifras en los últimos años, una vez que el repunte de la inflación tras la pandemia obligó a los bancos centrales a poner fin al escenario de tipos de interés al 0% que tanto había penalizado la rentabilidad del sector.
El caso de Santander es suficientemente ilustrativo. La entidad que preside Ana Botín convertía en 2019 un 16,7% de su margen bruto en beneficios ordinarios. Un año después, con la pandemia, esa relación se redujo al 11,4%. Pero, desde entonces, ha ido aumentando progresivamente. En 2024, ya superó el 20%, y en los nueve primeros meses del curso actual la conversión en beneficios ordinarios del margen bruto de la entidad alcanza el 22,3%.
Otro sector que ha experimentado un cambio radical en estas métricas en el último lustro es el de los viajes. Después del golpe inicial de la pandemia, que puso a la industria contra las cuerdas, las distintas compañías del sector incluidas en el Ibex han visto dispararse sus resultados, gracias a una explosión de la demanda, que ha conllevado una fuerte mejora de su rentabilidad.
IAG registró en 2019 un margen de beneficio (antes de partidas extraordinarias) del 12,9%, mientras que en 2024 esta cifra había ascendido al 13,8%, firmando una fuerte remontada tras el shock del covid. En los nueve primeros meses de 2025, esa métrica escaló hasta el 15,6%, con un 22% solo en el tercer trimestre.
Situaciones similares pueden extraerse de las cuentas de Aena y Amadeus. La primera cerró los nueve primeros meses del año con un margen ebitda del 60,2%, muy por encima del 31,9% de 2020, mientras que en Amadeus la remontada ha sido del 10,5% hasta el 29% al cierre del tercer trimestre.
La mejora de la rentabilidad del negocio se extiende a muchos otros sectores, como el de infraestructuras. Así, Ferrovial ha pasado de convertir en resultado de explotación un 6,6% de sus ventas al cierre de 2019, a rondar el 10% en sus últimas cuentas. Por su parte, Sacyr ha elevado su margen ebitda del 16,3% antes de la crisis al 29,8% en la actualidad.
Retornos de la inversión
Todos estos números hablan de modelos de negocios cada vez más eficientes, capaces de convertir en ganancias una porción mayor de sus ingresos. Y sin duda han sido una parte fundamental en la buena marcha que ha experimentado la bolsa española a lo largo de los últimos tres años, en los que ha registrado rendimientos superiores al 125%.
En cualquier caso, cuando se trata de ganarse el favor de los inversores, son otras las medidas de rentabilidad que suelen representar un papel más relevante, como son el ROA (rentabilidad de los activos) y el ROE (rentabilidad sobre el capital), dos apartados en los que la bolsa española ha tendido a mostrar históricamente un retraso mucho más marcado con otras plazas europeas.
Sin embargo, también en este terreno las cotizadas del Ibex han experimentado una mejora muy significativa, que si bien, en este caso, no les sirve para situarse destacadamente a la vanguardia de Europa, sí les vale para alinearse con sus rivales europeos. En este sentido, los registros de Bloomberg muestran que el retorno de los activos del índice español ha escalado de apenas un 0,89% en 2019 a un 1,43% estimado para este año, lo que significa que pasaría a representar este año el 85,6% del registrado por el Stoxx 600, frente al 71,2% que suponía antes del covid.
Más llamativa, incluso, ha sido la remontada registrada en términos de retornos sobre el capital, donde los números del Ibex han llegado a superar los del Stoxx 600 e igualar los del EuroStoxx 50, cerrando una brecha negativa que se había convertido en crónica en los últimos años, limitando el interés inversor en el Ibex. Las cifras apuntan a un retorno sobre el capital del 13,54% a cierre de 2025, un incremento de 4,67 puntos porcentuales respecto a 2019.
La mejora de las cifras de rentabilidad del índice es, sin duda, uno de los motivos por los que las firmas de análisis siguen mirando con interés al mercado español, a pesar de la fuerte remontada acumulada en los últimos años. Esta misma semana, los estrategas de UBS publicaban un informe de perspectivas para 2026 en el que sitúan al Ibex como el índice con mejores perspectivas, basándose en cuatro criterios (entorno político, beneficios, valoración y sentimiento), de los que la partida de resultados es la que más impulsa el atractivo de la bolsa nacional.
De hecho, la favorable evolución de las cuentas de las cotizadas del Ibex implica que, a pesar de su sólida remontada en los últimos tiempos, en los que ha superado con creces a sus pares europeos, el selectivo español siga cotizando con unos múltiplos sensiblemente inferiores a los del Dax alemán o el Cac 40 francés, entre otros. Con las previsiones actuales del consenso, el Ibex se negocia a unas 14,25 veces los beneficios estimados para este año, un 20% menos que las más de 17 veces a las que lo hace el EuroStoxx 50.
El Ibex es cada vez menos Europa y más Wall Street. Al menos en lo que se refiere a alguna de las métricas de rentabilidad más relevantes para conocer la salud del negocio de sus miembros. A apenas un mes y medio para cerrar el ejercicio 2025, el índice bursátil español está en camino de registrar sus mejores datos de margen operativo en, al menos, un cuarto de siglo y el margen de beneficio más elevado desde la crisis financiera de 2008.