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Algo pasa con el Nasdaq (y con el Ibex): tres claves que movieron el mercado
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Algo pasa con el Nasdaq (y con el Ibex): tres claves que movieron el mercado

El índice tecnológico de Wall Street firma su peor semana desde abril en medio de un debate cada vez más intenso sobre las valoraciones excesivas generadas por la euforia en torno a la IA

Foto: Log de Palantir. (Reuters/Dado Ruvic)
Log de Palantir. (Reuters/Dado Ruvic)
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En apenas siete días, el relato de los mercados parece haberse dado la vuelta. La euforia que presidía los movimientos de los inversores en los últimos compases de octubre, provocando una intensa sucesión de hitos históricos, como la escalada a récord de la bolsa española, ha tornado en un ambiente mucho más sombrío con la llegada de noviembre, reflejada de forma cruda en el revés del Nasdaq, que firma su peor semana desde la tormenta arancelaria del pasado abril.

Con la temporada de resultados encarando su fase final (especialmente en EEUU), con escasez de referencias macroeconómicas a causa del cierre federal del gobierno de EEUU —ya el más largo de la historia— y con las advertencias sobre una hipotética burbuja resonando con obstinación, los inversores han acabado aparcando el optimismo y adoptando una posición más cauta, evidenciada en un tropiezo generalizado que hace especial mella en las compañías tecnológicas más expuestas al relato de la IA.

Esto, obviamente, ha provocado un retroceso más severo en Wall Street que en Europa, aunque las grandes plazas del viejo continente no salen especialmente bien paradas en un escenario en el que, además, compiten con un escudo menos fiable, ya que sus resultados empresariales brillan menos que los de las cotizadas de EEUU.

Así, el Ibex cierra la semana en negativo, despidiéndose del nivel de los 16.000 puntos, aunque el retroceso del 0,8% que firma en las últimas cinco sesiones mejora con mucho los números de los indicadores principales de Europa y Wall Street, lo que evidencia que, por esta vez, su baja exposición al sector 'tech' ha supuesto una ventaja.

1. Palantir o cuánto vale el futuro

Las advertencias sobre los excesos que se están dando en los mercados en torno a la IA han sido una constante desde hace meses (por no decir años) en las bolsas, sin que la repetición de estos mensajes hiciera mella en el sentir de un mercado alentado por la idea de estar tomando parte en una revolución que marcará un antes y un después para la economía mundial, a pesar de las dudas existentes sobre la verdadera rentabilidad de estos desarrollos.

Sin embargo, en los últimos días han surgido en los mercados señales de que los inversores se están mostrando más severos en su manera de juzgar el relato de la IA. Y Palantir ha sido una de las víctimas más notorias de esta transformación.

Foto: el-mercado-tambalea-acabara-desplomandose

Este grupo de software que ha llegado a situarse en el epicentro de la revolución de la IA se presentó en la noche del martes ante los mercados con unos resultados trimestrales récord, que a primera vista parecían dar alas al relato triunfante que le ha llevado a revalorizarse más de un 2.300% en bolsa en apenas tres años. Pero lejos de suponer un nuevo trampolín para la acción, estas cuentas han sido seguidas por un llamativo recorte (cede más de un 15% en la semana) que los expertos solo logran explicar por las elevadas valoraciones que había alcanzado -antes de este descalabro cotizaba a más de 300 veces sus beneficios estimados para este año-.

Aunque la de Palantir pueda representar una de las situaciones más extremas en la fiebre de los inversores por la IA (como bien explicó Javier García en El Confidencial hace escasas semanas), son muchas las valoraciones existentes en el mercado que requieren una buena dosis de fe en el poder de las empresas para capturar una porción inmensa de riqueza gracias a los nuevos desarrollos tecnológicos.

Con múltiples voces advirtiendo de estos excesos y una creciente preocupación por la reciente oleada de acuerdos cruzados entre los propios referentes de la IA y su cada vez mayor recurso al endeudamiento, los inversores parecen haber alcanzado el momento de pisar el freno, lo que no solo penaliza a Palantir, sino a la misma Nvidia, que resta más de un 10%, mientras cada vez más miradas se posan en su próxima presentación de resultados, prevista para el próximo 19 de noviembre.

2. ¿Será el bitcoin?

Mientras muchas voces en el mercado se esfuerzan por explicar que las últimas caídas no son más que una lógica y saludable corrección y otros (los menos) avisan de que podría ser el inicio de un retroceso mucho más profundo, tras meses de exceso, los expertos tratan de desentrañar las razones que han desencadenado esta reacción bajista.

En este sentido, una de las respuestas más aparentes es la que pone el foco en la acumulación de noticias inquietantes sobre la situación de la economía estadounidense, en medio de la "ceguera" ocasionada por la no publicación de una larga lista de referencias oficiales, a causa del cierre gubernamental. Así, este jueves, un informe apuntaba a que los despidos en EEUU superaron en octubre los 150.000, la cifra más elevada en este mes desde 2003, y el pesimismo se vio alimentado este viernes por el retroceso de la confianza del consumidor que evidencia la encuesta de la Universidad de Michigan.

Sin embargo, ni las caídas del mercado han parecido sincronizadas con la publicación de estos datos ni hasta ahora los inversores parecían tan preocupados por un deterioro económico que, de hecho, facilita sus tan deseados recortes de tipos.

Foto: metodo-de-valoracion-acciones-anos-dificiles

Así, hay quienes han buscado la razón en otros factores, como el estratega de Citi Dik Willer, quien apunta hacia el bitcoin como una de las claves del pinchazo del Nasdaq en la última semana. Según señala Willer, existe una elevada correlación entre la solidez del bitcoin y el buen tono del índice tecnológico de Wall Street, ya que la mayor criptomoneda del mercado es a su vez termómetro del apetito inversor por el riesgo y generador de riqueza que empuja al mercado.

Pero la principal criptomoneda del mercado no vive actualmente un momento dulce, lo que el experto de Citi explica por una brusca caída de la liquidez en el sistema que se ha llevado por delante casi un 20% de su valor en apenas un mes, lo que a la postre ha acabado lastrando al Nasdaq. Sin embargo, indica, la liquidez ya estaría nuevamente al alza, lo que, según su teoría, debería facilitar la recuperación a corto plazo del mercado cripto y, con él, de las bolsas, con las tecnológicas en cabeza.

Sea así o no, lo cierto es que las últimas semanas han visto señales de debilitamiento de una fuerza a la que se ha achacado en gran medida la resistencia de los mercados: el nuevo ejército de inversores minoristas impulsado por el mantra de que "nunca pasa nada" suficientemente grave en la economía para hacer tumbar las bolsas. Tal y como indicaba el experto del Wall Street Journal James Mackintosh en una tribuna publicada este jueves, muchas de las apuestas predilectas de estos inversores —como el propio bitcoin y las cripto— se encuentran en retroceso desde hace semanas. Esto podría implicar una cierta contención (¿quizás efecto del propio deterioro de la economía?) que dejaría al mercado sin una de las palancas fundamentales que le han permitido capear las múltiples incertidumbres con las que ha tenido que lidiar a lo largo de los últimos meses.

3. Lo que Telefónica se llevó

La última semana ha supuesto el primer retroceso del Ibex después de tres consecutivas al alza, que habían llevado al índice español a establecer máximos históricos, por encima de la cota de los 16.000 puntos, que finalmente ha perdido este viernes. Con todo, el 0,8% semanal que se deja el Ibex puede verse casi como una victoria si se tiene en cuenta que en los últimos días han descontado dividendo compañías de peso como BBVA, CaixaBank o Naturgy. De hecho, si se mira hacia la versión del Ibex con dividendo, el descenso semanal se sitúa por debajo del 0,5%.

Aun así, no puede decirse que la semana no haya dejado un regusto amargo en la bolsa española, que ha visto cómo la temporada de resultados tornaba en fuente de desdichas para un amplio número de cotizadas, con Telefónica a la cabeza. La operadora española cierra la semana con pérdidas superiores al 16% que reflejan la desazón de los inversores ante un plan estratégico que no ofrece palancas demasiado obvias sobre cómo generar crecimiento.

El problema para la bolsa española (compartido en buena medida por otras bolsas europeas) es que son varias las empresas que parecen encontrarse al límite de su capacidad para seguir generando un crecimiento sólido a medio plazo, tras el buen hacer de los últimos años. Y con las elevadas expectativas generadas, los inversores se muestran más propensos a castigar las decepciones, como han comprobado con dureza IAG y Rovi, que también firman descalabros semanales superiores al 10%.

Aunque si se trata de expectativas defraudadas, pocas empresas pueden competir con Novo Nordisk, el gigante danés de los tratamientos antiadelgazamiento que parece haber aplicado su propia medicina a su cotización. El grupo que llegó a erigirse en la mayor empresa del continente, con valoraciones que llegaron a superar los 600.000 millones de euros, ha visto esfumarse en menos de un año y medio más de un 70% de su valor, retrocediendo a niveles de 2021, ante el deterioro de sus perspectivas de negocio por la elevada competencia.

En apenas siete días, el relato de los mercados parece haberse dado la vuelta. La euforia que presidía los movimientos de los inversores en los últimos compases de octubre, provocando una intensa sucesión de hitos históricos, como la escalada a récord de la bolsa española, ha tornado en un ambiente mucho más sombrío con la llegada de noviembre, reflejada de forma cruda en el revés del Nasdaq, que firma su peor semana desde la tormenta arancelaria del pasado abril.

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