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Por qué al Ibex se le resisten los máximos históricos: tres claves que movieron el mercado
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Por qué al Ibex se le resisten los máximos históricos: tres claves que movieron el mercado

Con la vista puesta en los resultados y mirando de reojo la próxima reunión de la Fed, las bolsas dan otro paso hacia adelante, haciendo oídos sordos a los avisos crecientes de burbuja

Foto: Bolsa de Madrid. (EFE/Vega Alonso)
Bolsa de Madrid. (EFE/Vega Alonso)
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Otro paso adelante, pero insuficiente. El Ibex, de la mano del resto de grandes índices europeos, ha firmado en la última semana un nuevo repunte, suficiente para establecer un nuevo máximo anual, pero sin el impulso necesario para asaltar definitivamente su récord histórico (15.945 puntos), un nivel que se le resiste desde hace 18 años.

Las ganancias semanales del 1,67%, que dejan al selectivo español en el entorno de los 15.860 puntos, coinciden con los movimientos firmados por la mayoría de sus pares europeos y son el resultado de un mercado pendiente de los titulares que va dejando la temporada de resultados trimestrales, mientras mira de reojo hacia los bancos centrales, que vuelven a reclamar el protagonismo la próxima semana.

A la espera de esto, los mercados siguen intercalando muestras de solidez con algunas señales de fatiga transitoria, incapaz, en cualquier caso, de hacer descarrilar lo que va camino de convertirse en un año histórico para la renta variable mundial (especialmente, si se mide su evolución desde los mínimos de abril).

En este contexto, Wall Street sigue marcando el paso al resto del mercado —aunque esta semana son las bolsas asiáticas las que firman los mejores números—, mientras que Europa se esfuerza por seguir su estela.

1. Bankinter y el temor que frena al Ibex

La ventaja reciente de la bolsa estadounidense frente a la europea puede explicarse fácilmente a partir de la temporada de resultados empresariales. Aunque el tono general de esta nueva ronda de cifras trimestrales es positivo a ambos lados del Atlántico, en EEUU, donde se encuentra bastante más avanzada, los números presentados se muestran mucho más robustos que los que están poniendo sobre la mesa los grupos del viejo continente.

Los fiascos registrados en los últimos días por compañías como Dassault, L'Oreal o Roche suponen un jarro de agua fría para unos mercados europeos que hace meses que se muestran indecisos, necesitados de argumentos de peso para abalanzarse sobre nuevos récords.

Foto: bankinter-resultado-beneficios-ganancias-record

En España, donde las presentaciones apenas acaban de comenzar (y, por tanto, cualquier lectura puede resultar apresurada), la cara de esta decepción la pone Bankinter, que el jueves acogió sus cuentas con un descalabro cercano al 5%. Los números exhibidos por el grupo que dirige Gloria Ortiz no fueron débiles, ni mucho menos. Pero como observan los expertos de UBS, la entidad se vio penalizada por "el síndrome de los nombres con valoración premium que no pueden fallar con sus ganancias".

El problema es que, después de una escalada cercana al 37% en lo que va de año (y unos retornos acumulados del 130% en tres años) son muchos los nombres del Ibex 35 que se enfrentan a un desafío similar, de cubrir unas expectativas enormemente exigentes.

La capacidad de sorprender en positivo parece cada vez más limitada, con más de un tercio de los componentes del índice español cotizando por encima de sus precios objetivos medios, más cuando entre ellos se encuentran algunos de los grupos de más peso en la bolsa española, como Iberdrola, Ferrovial, Repsol o Telefónica. De hecho, basándose en las valoraciones que el consenso otorga a sus 35 integrantes, el potencial a 12 meses del Ibex es apenas del 3,5%, un margen que, de concretarse, sería suficiente para conquistar el ansiado récord histórico, pero no para ir mucho más allá. Entre los grandes índices de Europa y Wall Street, ninguno muestra un potencial menor, según los datos de Bloomberg.

2. No hay inflación para (aguar) tanta fiesta

Frente a lo señalado para el Ibex, un ejercicio similar en los principales índices estadounidenses arroja potenciales de doble dígito para el S&P 500 y el Nasdaq, números que muestran que el mercado sigue confiando en la capacidad de estos para seguir pulverizando sus máximos históricos, tal y como hicieron este mismo viernes.

A ello, aparte de las buenas nuevas provenientes de la temporada de resultados (con Ford como uno de los grandes triunfadores de la sesión), contribuyó el dato de inflación publicado este viernes, que mostró un repunte de los precios hasta el 3%, pero que, al quedarse por debajo de las previsiones de los expertos, ha dado un respaldo adicional a las previsiones de que la Fed anunciará el próximo miércoles un nuevo recorte de los tipos de interés.

Lo cierto es que los inversores habían ya asumido que, pasara lo que pasara con el dato de inflación, el banco central volvería a recortar el precio del dinero en su próxima reunión, dada la debilidad de las últimas referencias del mercado laboral y la creciente preocupación porque el cierre parcial del Gobierno federal, que sigue sin resolverse, pueda acabar afectando a la economía (de hecho, la publicación de este viernes del IPC fue una medida excepcional, por la importancia del dato para decidir el incremento de los pagos de la Seguridad Social. El resto de referencias económicas públicas siguen sin publicarse).

Pero sin muestras claras de que los precios se estén desbocando (a pesar de los nuevos episodios de tensión comercial con China y Canadá y del repunte de los precios de las materias primas), los mercados parecen estar convenciéndose de que el escenario seguirá mostrándose propicio a medio plazo para que la Fed siga tomando las medidas necesarias para respaldar el crecimiento económico.

3. La burbuja más anunciada... y la menos creída

El repunte que vienen experimentando las bolsas (especialmente Wall Street) en las últimas semanas, ayudadas en gran medida por esas expectativas de bajadas de tipos, ha conllevado una oleada de advertencias, que no hace sino multiplicarse con el paso de los días, sobre los riesgos de sobrevaloración de las bolsas y la posibilidad de que se esté alimentando una burbuja como la que derivó en la crisis de las puntocom a inicios de este siglo.

Con valoraciones que, en muchos casos, exceden las que se registraron entonces, son muchos los que vienen alzando sus voces para advertir contra el optimismo desaforado (a su juicio) que impera en los mercados, con los inversores haciendo oídos sordos a cualquier riesgo --y no será por escasez de estos--, como si nada pudiera hacer girar la suerte del mercado. Este viernes, Goldman Sachs apuntaba que, en las circunstancias actuales, es más fácil que se produzca un desplome de las bolsas que un tirón consistente al alza.

Frente a estos presagios, no faltan quienes recuerdan que, históricamente, las burbujas han pasado desapercibidas hasta que han implosionado, por lo que el coro de advertencias reciente sería más bien un indicador de que el mercado no está moviéndose por un impulso irracional y que, por lo tanto, el riesgo de un colapso es más bien bajo.

Foto: esta-oro-bajo-el-yugo-una-burbuja-especulativa

Hay razones para cuestionarse, sin embargo, si, en efecto, esa avalancha de avisos de burbuja está permeando en los mercados o los inversores la están acogiendo como poco más que majaderías, alentados por el famoso mantra de que "nunca pasa nada". Al fin y al cabo, los avisos de valoraciones excesivas en los parqués han sido una constante en los últimos años sin que eso haya detenido la escalada de las bolsas.

"En nuestra reciente gira global por EEUU, Asia y Europa, descubrimos que la mayoría de los clientes sentían que debían 'bailar hasta que la música se apague'", señalaban este viernes en un informe los expertos de Bank of America. "Con la incertidumbre comercial disipada desde el pico de abril, la Fed habiendo vuelto a la flexibilización y el estímulo fiscal en EEUU, Alemania y Japón como probable para el próximo año, la mayoría de los clientes consideró que era mejor no preocuparse demasiado y, en cambio, seguir centrándose en los temas ganadores: tecnología estadounidense, finanzas europeas y defensa europea", proseguían.

Aunque es obvio que una burbuja financiera necesita de una amplia mayoría del mercado sumida en el frenesí comprador, sin atención a los peligros, eso no implica que en casos anteriores no haya habido advertencias de lo que se estaba fraguando (no puede obviarse, por ejemplo, el discurso sobre la exuberancia irracional del mercado que pronunció en 1996 el entonces presidente de la Fed, Allan Greenspan). Y aunque ahora puedan parecer mucho más generalizados, la sensación es que para una amplia mayoría del mercado no son mensajes a tener en cuenta.

En cualquier caso, de momento, lo único que parece haber pinchado con relativa intensidad es la escalada del oro, que tras caer más de un 5% el miércoles está camino de firmar su primer recorte semanal desde mediados de agosto. Como activo tradicional de refugio, su caída podría entenderse como una señal positiva, de creciente confianza. Pero también puede interpretarse como un aviso de que no hay activo suficientemente seguro que no acabe pagando los excesos.

Otro paso adelante, pero insuficiente. El Ibex, de la mano del resto de grandes índices europeos, ha firmado en la última semana un nuevo repunte, suficiente para establecer un nuevo máximo anual, pero sin el impulso necesario para asaltar definitivamente su récord histórico (15.945 puntos), un nivel que se le resiste desde hace 18 años.

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