Las grandes fortunas del Ibex suman un 'premio' de más de 60.000 millones en tres años
La escalada de la bolsa española a un paso de sus máximos ha supuesto una sustancial ganancia patrimonial para los accionistas con mayor presencia en el mercado nacional
El fundador de Inditex, Amancio Ortega. (Reuters/ Miguel Vidal)
La bolsa española vive días felices. A punto de cerrarse el segundo tercio del año, el mercado nacional destaca como uno de los más en forma del mundo, con ganancias en 2024 que superan el 32%. Un tirón que no hace sino dar continuidad a la escalada que llevan protagonizando las cotizadas españolas desde octubre de 2022, que ha supuesto ya una revalorización superior al 112% en algo menos de tres años (un 140% si se toman en consideración los dividendos abonados en el periodo), que ha servido para situar al índice a apenas un 3,5% del récord histórico que fijó hace ya cerca de 18 años.
Esta remontada acelerada ha supuesto un incremento del valor de las compañías que componen el Ibex 35 superior a los 400.000 millones de euros y ha significado, obviamente, ganancias muy reseñables para los inversores que poseen acciones del principal indicador del mercado bursátil español.
Aunque a menudo se tienda a plantear que las ganancias de la bolsa son una realidad lejana para el ciudadano de a pie, lo cierto es que una buena parte de este repunte tiene repercusiones para los hogares nacionales. Aunque ha habido una reducción considerable en los últimos lustros (a finales del siglo pasado llegaron a controlar más de un tercio del índice), las familias españolas aún poseen más de un 16% del capital de las empresas cotizadas en la bolsa patria, según los últimos datos de BME, referidos al año 2023. Además, cerca de un 6% del capital está controlado por instituciones de inversión colectiva, en la que los particulares españoles cuentan un peso relevante. Y según datos extraídos de la Encuesta Financiera de las Familias, elaborada por el Banco de España, algo más de seis millones de españoles contaban con exposición familiar a acciones cotizadas en 2022.
Con todo, es evidente, que una parte muy reseñable de estos rendimientos acaban engrosando el patrimonio de las grandes fortunas que cuentan con participaciones mucho más destacadas en el capital de las empresas que componen el Ibex 35. Según cálculos elaborados por este periódico a partir de los datos del mercado, los principales accionistas y familias con participaciones relevantes en empresas del Ibex 35 han visto elevarse el valor de sus acciones en más de 60.000 millones de euros en menos de tres años. Se trata de unos rendimientos, en su mayoría, latentes, que solo se harían efectivos si vendieran las acciones que poseen en estas compañías, pero que implican un incremento sustancial de su patrimonio financiero.
Además, a esta cifra habría que sumar el importe que han ido cobrando por los dividendos abonados en este periodo.
Como suele ser habitual en este tipo de clasificaciones, Amancio Ortega ocupa una posición muy destacada entre los principales ganadores de la revalorización del Ibex 35. El fundador de Inditex ha visto dispararse su patrimonio gracias al buen hacer sobre el parqué del grupo textil, en el que mantiene una participación cercana al 60%.
A pesar de una mala racha reciente, la matriz de Zara ha logrado consolidarse en este periodo como la mayor cotizada de la bolsa española, con una revalorización superior al 120% que ha elevado su capitalización próxima a los 140.000 millones de euros. Esto ha supuesto que las acciones en poder del empresario de Busdongo de Arbas hayan pasado de valorarse a poco más de 40.000 millones de euros a superar los 80.000 millones en la actualidad.
En ese periodo, además, Ortega ha podido ingresar cerca de 7.500 millones de euros por los dividendos repartidos por la firma de Arteixo. En cambio, sus inversiones en Redeia y Enagás han tenido un impacto muy modesto en los movimientos de su patrimonio financiero.
De la evolución positiva de Inditex también ha sacado rédito su hija Sandra Ortega, dueña de un 5,05% de las acciones del grupo, unos activos que han experimentado una revalorización de 3.369 millones de euros, ganancia incrementada en alrededor de 635 millones gracias a los dividendos.
La familia Del Pino
Algo por encima de los rendimientos acumulados por Sandra Ortega se sitúan las cifras de revalorización que firman las acciones que posee Rafael del Pino en Ferrovial. El presidente del grupo constructor controla, según el último dato comunicado a los reguladores, un 21,35% de sus acciones, un paquete actualmente valorado en 7.430 millones de euros, 3.743 millones más que hace tres años.
Lo cierto, en cualquier caso, es que Del Pino ha ido elevando paulatinamente su participación en el grupo desde el 19,8% que poseía al inicio del periodo considerado, lo que dificulta los cálculos de su ganancia efectiva. Si se ajusta el cálculo al porcentaje del capital que ha ido declarando a lo largo del periodo, su ganancia patrimonial se vería limitada de forma ligera, hasta 3.685 millones de euros. Los dividendos cobrados en el periodo ascenderían por encima de los 300 millones de euros, aunque el grupo mantiene la posibilidad de recibirlo en efectivo o en acciones.
Los beneficios para la familia Del Pino de la revalorización de Ferrovial no se limitan a las ganancias de Rafael del Pino, ya que sus hermanos María y Leopoldo (que también han experimentado cambios significativos en sus participaciones a lo largo de estos tres años) mantienen participaciones significativas, que les han supuesto ganancias patrimoniales en el periodo en el entorno de los 1.500 y los 500 millones de euros, respectivamente.
Las acciones de Florentino Pérez en ACS alcanzan hoy un valor cercano a los 2.600 M
La lista de los grandes vencedores del ‘rally’ del Ibex incluye a la familia Mittal, dueña de ArcelorMittal, que acumula una revalorización en el periodo de sus acciones en la compañía siderúrgica superior a los 2.200 millones de euros. También se hace un hueco destacado Florentino Pérez, gracias al tirón histórico de ACS, que se valora ya, por primera vez en su historia, por encima de los 18.000 millones de euros. Esto confiere al 14,5% de las acciones que posee el también presidente del Real Madrid un valor de mercado de unos 2.600 millones de euros, 1.664 millones más que en octubre de 2022.
Otros accionistas que sobrepasan la barrera de los 1.500 millones de euros de revalorización son la familia de Jaime Botín (fallecido el pasado verano) y el inversor británico Chris Hohn, fundador del fondo TCI.
Los primeros, principales accionistas de Bankinter, con un 23% del capital, controlado a través de la sociedad Cartival, ahora presidida por Alfonso Botín, han visto incrementarse su patrimonio en unos 1.557 millones de euros, gracias a la revalorización del 160% que ha firmado Bankinter (más de un 200%, con los dividendos).
Por su parte, Hohn está presente tanto en el accionario de Aena como en el de Cellnex, aunque ha sido la evolución del gestor de los aeropuertos españoles la que le ha generado la mayor parte de las ganancias registradas en estos tres años, que alcanzan los 1.502 millones de euros. De estos más de 1.400 han sido generados por Aena. A esto se añaden casi 200 millones de euros en dividendos.
La lista de ganadores incluye a otras muchas figuras reconocidas del panorama inversor y empresarial español y europeo, desde los Entrecanales con sus posiciones en Acciona; la familia March, con sus inversiones en Naturgy, Acerinox y Colonial, a través de Corporación Financiera Alba; los Albertos (Cortina y Alcocer), presentes en el accionariado de ACS; Fernando Masaveu, con inversiones en Bankinter y Logista; los Benetton, accionistas de Cellnex; los López Belmonte, fundadores y accionistas mayoritarios de Rovi; las familias fundadoras de Fluidra; los Escribano y Aperribay, desde su entrada en Indra en 2023; Tomás Olivo, presente en Unicaja; Demetrio Carceller, accionista de Sacyr; Manuel Lao (Merlin y Sacyr) o los Mayoral (Rovi y Unicaja).
También se cuentan entre los ganadores, llamativamente, las distintas ramas de la familia Grifols, presentes en el capital de la compañía. A pesar de las turbulencias experimentadas por el grupo de hemoderivados en los últimos años, su saldo en este trienio es positivo, con repuntes superiores al 20%, lo que ha significado que las sociedades Deria, Ponder Trade y Ralledor, vinculadas a la familia, acumulen revalorizaciones conjuntas del entorno de los 550 millones de euros. Asimismo, la controvertida firma Scranton, presentada como independiente pese a la presencia en la misma de algunos miembros de la familia Grifols, también ha visto crecer el valor de sus acciones en unos 211 millones de euros.
El pinchazo de Puig
Una situación peculiar es la de la familia Puig. Su salto al parqué en mayo del año pasado les permitió embolsarse un beneficio de unos 1.177 millones de euros por las acciones vendidas (descontados los costes de la operación) y fijar un precio de mercado para el resto de su participación, que alcanzaba por entonces valoraciones de alrededor de 13.000 millones. El mal tono de la compañía sobre el parqué, desde entonces, ha supuesto una reducción del valor de ese paquete accionarial (del 93% del grupo), hasta los poco más de 8.400 millones en la actualidad.
Estos movimientos no han sido tomados en consideración para calcular la evolución del patrimonio de las grandes fortunas del Ibex en el periodo, ya que no hay referencia fiable del valor de esos títulos a finales de 2022. Si se han considerado los movimientos que han experimentado las acciones que la familia, representada por Manuel Puig, controla en Colonial y Fluidra.
El peso del Estado
En el lado negativo, la peor parte se la lleva la familia Díaz Tejeiro, que controla algo más del 36% del capital de Solaria, un paquete de acciones que desde los mínimos del Ibex en octubre de 2022 ha perdido unos 109 millones de euros de valor.
Además de particulares y familias renombradas, los éxitos del Ibex han supuesto importantes ganancias para algunas sociedades inversoras presentes en el accionariado de algunos de sus miembros. Y ahí un actor que ha ido ganando peso en los últimos tiempos ha sido el Estado, que a través de distintas sociedades está presente en el capital de Aena, CaixaBank, Enagás, Redeia, Indra y Telefónica.
La operadora ha sido la última apuesta de mercado del Gobierno español, que irrumpió en su capital en diciembre de 2023 y que, desde mayo del año pasado, controla un 10% de sus acciones, por medio de la Sepi. Estas acciones, por las que pagó cerca de 2.300 millones de euros, capitalizan hoy 2.636 millones, lo que implica una revalorización en torno al 15%.
En cualquier caso, los movimientos más destacados para las inversiones del Estado han sido los experimentados por Aena (Enarie controla un 51%) y CaixaBank (el Frob es propietario de algo más del 16% de sus títulos). Entre ambas compañías han generado una revalorización del patrimonio estatal en bolsa de 17.300 millones, una parte sustancial de los más de 19.000 millones en que se ha revalorizado la cartera del Estado en el Ibex (no se tienen en cuenta las participaciones en Ebro ni en Airbus).
Pasando a firmas del ámbito privado y dejando de lado las grandes gestoras de fondos, como BlackRock, Goldman o JP Morgan –cuyas participaciones en muchos casos corresponden a terceros inversores que toman posiciones a través de sus fondos–, uno de los actores más destacados en la bolsa española es Criteria, el brazo inversor de la Fundación La Caixa, que está presente en el accionariado de ACS, Colonial, Naturgy y Telefónica, además de CaixaBank, donde se mantiene como accionista de referencia, con más de un 30% del capital.
Precisamente, la buena evolución del banco catalán en bolsa (se ha revalorizado alrededor de un 190%) ha tenido un impacto fundamental en la evolución de su cartera de inversiones, al generar una revalorización de más de 10.000 millones de euros, a la que habría que añadir algo más de 1.000 millones en dividendos. El resto de sus inversiones, en cualquier caso, también ha ocasionado ganancias en este periodo, hasta acumular un saldo positivo de más de 12.000 millones.
QIA y Enel
También es llamativo el caso del fondo catarí QIA, que ha visto crecer el valor de sus acciones en Iberdrola, IAG y Colonial en casi 8.500 millones de euros, mientras que para la eléctrica italiana Enel, el 70% que controla de Endesa le ha supuesto una ganancia de algo más de 9.000 millones, amén de lo cobrado por dividendos.
Por último, merece mención el caso de la Fundación Mapfre, dueña del 67,7% del capital del grupo asegurador del mismo nombre. La escalada a niveles récord de la compañía presidida por Antonio Huertas ha implicado una revalorización de este paquete de acciones de casi 4.800 millones de euros en estos tres años, hasta rozar actualmente los 8.000 millones de capitalización. Además, en estos tres años, la fundación ha ingresado unos 750 millones en dividendos.
La bolsa española vive días felices. A punto de cerrarse el segundo tercio del año, el mercado nacional destaca como uno de los más en forma del mundo, con ganancias en 2024 que superan el 32%. Un tirón que no hace sino dar continuidad a la escalada que llevan protagonizando las cotizadas españolas desde octubre de 2022, que ha supuesto ya una revalorización superior al 112% en algo menos de tres años (un 140% si se toman en consideración los dividendos abonados en el periodo), que ha servido para situar al índice a apenas un 3,5% del récord histórico que fijó hace ya cerca de 18 años.