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Así ha sido la década prodigiosa de Renta 4, el banco que (casi) no sabe perder en bolsa
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Retornos superiores al 228%

Así ha sido la década prodigiosa de Renta 4, el banco que (casi) no sabe perder en bolsa

La entidad se ha convertido en uno de los valores más consistentes de la bolsa española, tras sellar con ganancias diez de los últimos 11 ejercicios. Y 2024 lleva el mismo camino

Foto: Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4. (Cedida)
Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4. (Cedida)
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Lo que mal empieza no tiene por qué acabar mal. Algo así debieron pensar los accionistas de Renta 4 el día que la entidad financiera hizo su aterrizaje en bolsa, el 14 de noviembre de 2007. Hacía apenas unos días que el Ibex había alcanzado el que aún hoy figura como su récord histórico, al filo de los 16.000 puntos. Pero tras este logro se escondía una creciente inestabilidad, a medida que se iban acumulando señales de la gran crisis financiera que se estaba gestando, y la compañía presidida por Juan Carlos Ureta no pudo esquivarla en su primer día en el parqué, que se cerró con un retroceso del 7%. Y aquel no sería sino el inicio de una etapa convulsa, que le llevaría a acumular pérdidas superiores al 40% en sus primeros 17 meses sobre el parqué.

Pero aquel mal trago inicial ha quedado ya muy lejos de caracterizar la historia bursátil de Renta 4. Tras aquellos primeros tumbos, el grupo financiero con sede en el Paseo de La Habana de Madrid ha logrado recomponerse hasta mostrarse como uno de los valores más consistentes del mercado español. Si nada se tuerce en lo que resta de 2024, en el que acumula unos retornos del 26,5%, la firma de inversión sellará su undécimo ejercicio en positivo en los últimos 12, un hito que ninguna otra empresa del mercado continuo está en disposición de igualar.

Un buen hacer en bolsa que ha sido especialmente evidente en la última década, en la que ha ido batiendo consistentemente los registros del Ibex, hasta el punto de que desde el cierre de 2014 acumula unos retornos totales (incluidos dividendos) superiores al 225%, números 3,5 veces superiores a los del selectivo nacional.

Estos registros pueden leerse fácilmente como la respuesta del mercado a la evolución de las cifras de Renta 4, que cerró 2023 con un récord de beneficios de 26,5 millones de euros, prácticamente el doble de los 13,7 millones que registró en 2014, y que va camino de superar nuevamente en 2024, tras cerrar los nueve primeros meses del año con un incremento del 20,7%, respecto del mismo periodo del año anterior.

En la última década, los clientes de red propia de la entidad se han elevado un 122% y los activos totales bajo gestión han crecido más de un 150%, mientras que las comisiones netas prácticamente se han duplicado hasta rozar los 100 millones de euros (un umbral que llegó a superar en 2021 y que podría volver a batir este año, a tenor de la evolución en los nueve primeros meses).

Estos registros se han traducido en valoraciones en bolsa que, a cierre de 2023, rozaban las 16 veces los beneficios anuales y rondaban las tres veces su valor patrimonial, múltiplos que el resto de bancos cotizados en España, ni siquiera se atreverían a ambicionar. Sin embargo, en opinión de su presidente y máximo accionista (controla cerca del 40% del capital), estos números no significan que la entidad cuente con valoraciones muy exigentes. "No creo que estemos infravalorados, pero sí podrían justificarse valoraciones más elevadas", afirma, en declaraciones a El Confidencial.

Puntos débiles

Su visión se basa en la idea, lógica, de que las comparativas más fidedignas para Renta 4 no son con la banca tradicional, sino con firmas especializadas en servicios de inversión. Partiendo de esa idea, el presidente de la entidad observa que, "si se nos considera una gestora, que no lo somos, estaríamos más o menos en línea con las valoraciones del sector; si tomas como referencia negocios de servicios más amplios de wealth management, ahí las valoraciones suelen ser más elevadas, de entre 18 y 20 veces los beneficios. Y si tienes en cuenta el alto componente tecnológico que siempre ha caracterizado a Renta 4, te puedes encontrar comparables que cotizan más alto, entre 25 y 30 veces beneficios", apunta.

Para atraer un mayor interés inversor y hacer posibles valoraciones más altas, Renta 4 se enfrenta a una serie de dificultades muy extendidas entre las pequeñas y medianas cotizadas españolas, como son el bajo volumen de negociación —para una firma que capitaliza algo más de 500 millones de euros, su negociación media apenas supera los 30.000 euros— y la baja visibilidad por falta de cobertura de analistas (lo que no deja de resultar paradójico para una firma que destaca por ser una de las más activas en la cobertura de cotizadas españolas).

"Se enfrenta a una serie de dificultades muy extendidas entre las pequeñas cotizadas, como es el bajo volumen de negociación"

Ureta admite la existencia de estos problemas, pero les resta importancia. "Si alguien quisiera cubrirnos, nosotros estaríamos encantados, pero si no, no es algo que nos quite el sueño", indica, recordando que "nosotros no salimos a bolsa para vender ni para buscar más capital, sino que fue una decisión de dotar de mayor profesionalización al negocio, tener una gobernanza fuerte y una disciplina y contar con el sello de calidad que te da el estar en bolsa. Y en ese sentido, estamos satisfechos".

Una satisfacción que, a buen seguro, resulta más completa con el visto de un mercado que, tras el traspié inicial, ha hecho de Renta 4 una de sus apuestas más convencidas durante la última década.

Lo que mal empieza no tiene por qué acabar mal. Algo así debieron pensar los accionistas de Renta 4 el día que la entidad financiera hizo su aterrizaje en bolsa, el 14 de noviembre de 2007. Hacía apenas unos días que el Ibex había alcanzado el que aún hoy figura como su récord histórico, al filo de los 16.000 puntos. Pero tras este logro se escondía una creciente inestabilidad, a medida que se iban acumulando señales de la gran crisis financiera que se estaba gestando, y la compañía presidida por Juan Carlos Ureta no pudo esquivarla en su primer día en el parqué, que se cerró con un retroceso del 7%. Y aquel no sería sino el inicio de una etapa convulsa, que le llevaría a acumular pérdidas superiores al 40% en sus primeros 17 meses sobre el parqué.

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