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Las caídas de la bolsa dejan la rentabilidad por dividendo del Ibex en máximos desde 2014
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Por encima del 5%

Las caídas de la bolsa dejan la rentabilidad por dividendo del Ibex en máximos desde 2014

En un momento en que la incertidumbre ha disparado el apetito inversor por estos pagos, el Ibex resalta como uno de los grandes índices con mejores niveles de dividendos

Foto: Vista del parqué madrileño de la Bolsa. (EFE/Altea Tejido)
Vista del parqué madrileño de la Bolsa. (EFE/Altea Tejido)
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La bolsa española encara el último tramo de 2022 con una sensación amarga. Tras años a la zaga de las grandes plazas internacionales, la renta variable nacional se adentraba en el ejercicio con la confianza de que, al fin, el momento económico resultaba propicio para sus características. Pero, a poco más de dos meses para el cierre del ejercicio, el Ibex 35 luce un revés del 14% (del 11,5% si se tienen en cuenta los dividendos) que, aunque mejora en más de cinco puntos la media del mercado europeo, queda lejos de satisfacer las expectativas de redención de la bolsa española.

En esas condiciones, el mercado español se esfuerza una vez más por sacar a relucir sus fortalezas, entre las que, precisamente, el dividendo juega un papel fundamental. Tradicionalmente, la bolsa española se ha caracterizado por mostrar unas rentabilidades por dividendo que se sitúan entre las más destacadas de las grandes bolsas mundiales. Y los acontecimientos más recientes no han hecho sino reforzar ese atractivo.

Según los datos recopilados por Bloomberg, el Ibex 35 avista ya 2023 con unas perspectivas de dividendos que rebasan el 5% (actualmente se sitúan en el 5,3%), lo que supone su mayor nivel desde 2014. Estas cifras resaltan frente a una expectativa de poco más del 4% para los índices EuroStoxx 50 y Stoxx 600.

Foto: Panel de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. (EFE/Vega Alonso)

La elevada remuneración por dividendo del mercado español es un reflejo, en buena medida, del esfuerzo realizado por las cotizadas nacionales para retribuir a sus accionistas, valiéndose de los fondos acumulados durante la crisis del coronavirus y los buenos resultados cosechados el ejercicio pasado.

Así, según los registros de BME, las cotizadas del mercado español abonaron hasta septiembre dividendos por valor de 18.788,36 millones de euros, una cifra que prácticamente iguala los pagos efectuados en el conjunto de 2021 y que supera ya los de 2020. Se calcula que en el resto del ejercicio, se realizarán pagos por al menos 4.000 millones, con Santander e Inditex entre las que harán los desembolsos más reseñables en términos absolutos.

Tras la presentación de la última edición del Global Dividend Index de Janus Henderson, correspondiente al segundo trimestre de este año, Rafael Bonmatí, director para Iberia de la firma resaltaba la mejor evolución de los pagos en España respecto al resto de mercados europeos: "Mientras que en el conjunto de la región europea, los dividendos se dispararon un 28,7% -en tasa subyacente-; en España hemos observado cómo en este trimestre, los repartos se duplicaron, alcanzando el 97,7%. Este crecimiento se ha visto impulsado por el sector bancario, que ya no está sujeto a limitaciones por parte de los reguladores. En otros sectores, destaca Inditex, que ya está normalizando sus distribuciones tras la pandemia, y ya ha asegurado un dividendo extraordinario de cara a finales de año".

Las cotizadas españolas pagaron hasta septiembre casi lo mismo que en todo 2021

Aunque no exentos de controversia, los dividendos siempre han sido considerados un reclamo fundamental para atraer el interés de los inversores. Una realidad que se ha vuelto aún más obvia en el entorno actual, en el que la incertidumbre que rodea la economía y los mercados globales ha empujado a los inversores a buscar algo de seguridad en estos pagos. Los últimos datos de Bank of America muestran que los productos de inversión enfocados en dividendos han sido la tercera categoría que más flujos de entrada ha recibido por parte de sus clientes en las últimas cuatro semanas, prolongando una tendencia que se ha mantenido con fuerza casi desde el arranque del año.

La visibilidad y recurrencia de estos pagos los convierten en una apuesta 'a priori' más estable en momentos de elevada volatilidad en los parqués. "Las estrategias con pagos de dividendos sostenibles y elevados, diversificados en muchos sectores, deberían aprovechar ahora sus puntos fuertes", señalaban los expertos de Allianz Global Investors en una nota reciente.

Los números acreditan este mayor apetito de los inversores por las compañías con mayor dividendo. Desde el inicio del año, el índice MSCI World, que refleja el desempeño de las bolsas de las economías desarrolladas mundiales, acumula un revés del próximo al 23,5%, mientras que en el caso del MSCI World High Dividend (un índice que agrupa más de 350 empresas de todo el mundo caracterizadas por sus elevados pagos, entre las que se incluyen las españolas Enagás, Endesa, Iberdrola y Red Eléctrica) esas caídas se reducen a poco más del 15%. Esta diferencia, de más de ocho puntos a favor de las empresas de alto dividendo, no ha sido lo usual en los últimos años. De hecho, en la última década, el balance es favorable al índice general por más de 50 puntos porcentuales de diferencia.

Sin embargo, los expertos suelen advertir contra el error de dejarse deslumbrar por los grandes números a la hora de abordar este tipo de inversiones. Al fin y al cabo, a menudo, las tasas más altas vienen determinadas en mayor medida por la debilidad de la acción (a igual remuneración, cuanto más cae el precio de la acción mayor es la rentabilidad por dividendo) que por la generosidad de los pagos de la empresa.

Foto: Foto: EC Diseño.

"Los 'yields' (rentabilidades por dividendos) no siempre son lo que parecen, pues dependen de que efectivamente nos abonen el dividendo. Un elevado o desmesurado 'yield' puede significar que el precio de la acción ha caído mucho porque las perspectivas de la compañía han empeorado y eso puede limitar su capacidad de retribuir al accionista", advierte Pablo García, director de Divacons-Alphavalue.

En el Ibex, hay un total de seis empresas que apuntan a rentabilidades por dividendo superiores al 8%, según las estimaciones recopiladas por Bloomberg para 2023, con Enagás a la cabeza, con más de un 11% de rentabilidad y Telefónica superando el 9%. Los expertos apuestan a que, en términos generales, estos pagos se incrementarán alrededor de un 8% en 2023, lo que contrasta con una expectativa de beneficios prácticamente plana.

Con las previsiones económicas para el próximo ejercicio deteriorándose a un ritmo acelerado en los últimos meses, el riesgo de que las estimaciones de pago acaben decepcionando no parece baladí. Al fin y al cabo, en España han sido notorios los casos de empresas que en los últimos años se han visto forzadas a reducir o cancelar su dividendo por las dificultades económicas. Y, en algunos casos, como en el de los bancos, puede ser la propia regulación la que acabe estrangulando estos pagos.

Criterios de selección

"Hay que hacer una cuidadosa selección de valores, buscando aquellos no solo con una atractiva rentabilidad por dividendo, sino buscando también que sea sostenible. Es decir, con una elevada predictibilidad de los ingresos y márgenes. Por ello, en el incierto entorno actual buscamos compañías con sólida capacidad de generación de caja que les permita mantener su atractiva política de dividendo", observa Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia en Renta 4.

La experta resalta que en 2022 entre las carteras de inversión diseñadas por Renta 4 ha sido la 'Cartera Dividendo' la que ha cosechado los mejores resultados, con un retorno total en torno al 3,5%, que mejora en unos 18 puntos el desempeño del Ibex. La misma se compone actualmente a partes iguales por Bankinter, BBVA, Faes Farma, Inditex, Logista, Repsol, Telefónica y Viscofan.

También en Mutuactivos advierten contra el error de elegir una inversión exclusivamente por lo elevado de su dividendo. La firma cuenta con un fondo, el Mutuafondo Dividendo, cuyo rendimiento en el año supera en unos 7 puntos el del Ibex, y que se caracteriza por elegir sus inversiones entre un abanico de compañías europeas que destacan por sus atractivas rentabilidades por dividendo, pero también por tener negocios estables y una elevada expectativa de revalorización.

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"Creemos que en la actualidad existen valores que cumplen con estos criterios y que permiten construir una cartera con una buena rentabilidad con vistas al medio-largo plazo", observa José Ángel Fuentes, gestor de Renta Variable de Mutuactivos, que destaca nombres como los de Colonial, Endesa o Iberdrola, además de las europeas Allianz e Intesa Sanpaolo.

"Las empresas que componen la cartera del fondo deben ofrecer potencial de revalorización con base en nuestros modelos de valoración y, además, contar con una política de remuneración al accionista estable y atractiva en el tiempo. Intentamos no invertir en compañías que paguen por encima de sus posibilidades, es decir, evitamos empresas con dividendos superiores a la caja libre que se genera para el accionista", añade.

Los números muestran a día de hoy que los dividendos del Ibex representan una oportunidad como pocas veces en la última década. Aunque lo cierto es que, si se valoran en comparación con un activo de menos riesgo como la deuda pública (el interés del bono español a 10 años ronda ahora el 3,5%), este atractivo luce algo menos brillante.

No puede olvidarse de que el mercado español siempre ha hecho de estos pagos una de sus principales bazas competitivas y eso no ha impedido que, aún teniéndolos en cuenta, el Ibex haya sido incapaz de brindar ninguna ganancia en los últimos 15 años, frente a los retornos de más del 40% que acumula en ese periodo el EuroStoxx 50 o de más del 200% en el caso del MSCI World. Sin duda, un buen dividendo puede ayudar, pero no es garantía de éxito sobre el parqué.

La bolsa española encara el último tramo de 2022 con una sensación amarga. Tras años a la zaga de las grandes plazas internacionales, la renta variable nacional se adentraba en el ejercicio con la confianza de que, al fin, el momento económico resultaba propicio para sus características. Pero, a poco más de dos meses para el cierre del ejercicio, el Ibex 35 luce un revés del 14% (del 11,5% si se tienen en cuenta los dividendos) que, aunque mejora en más de cinco puntos la media del mercado europeo, queda lejos de satisfacer las expectativas de redención de la bolsa española.

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