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¿Ha pasado ya lo peor para la renta fija?
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Los bonos de renta fijan suben

¿Ha pasado ya lo peor para la renta fija?

Después de vivir el peor semestre de su historia, los precios de los bonos han vivido las últimas semanas su primer gran rebote. ¿Continuará?

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters/ Wolfgang Rattay).
Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters/ Wolfgang Rattay).

“¿Pero no debería ser al revés?”, se podría preguntar más de uno estos días. “Si, en teoría, las subidas de tipos son malas para los bonos, ¿cómo es posible que esta semana en la que el BCE ha confirmado su primer movimiento al alza, uniéndose por fin Europa al resto de grandes bancos centrales en las subidas, hayamos visto una fuerte subida en el precio de la renta fija, en concreto de la empresarial?”

La respuesta podría ser sencilla (a toro pasado, claro): el mercado ya había adelantado todos estos movimientos. E incluso, más pronunciados, lo que provocó intensas y continuadas caídas en las cotizaciones de los bonos.

Por eso, este primer semestre de año había sido para la renta fija “el peor que se recuerda”, como lo definían desde el equipo de renta fija de Bestinver, encabezado por Eduardo Roque, en la última carta a inversores. “No ha habido refugio en ningún segmento, todos han caído en bloque y con una volatilidad más propia de renta variable que de renta fija”, añadían.

Foto: Bolsa de Madrid. (EFE/Vega Alonso)

En realidad, el mercado ya esperaba un movimiento al alza de los tipos, pero no con la velocidad que le han imprimido muchos bancos centrales, en concreto la Fed, ante la amenaza de la inflación, que supera el 9% en Estados Unidos y el 8% en la zona euro.

“Lo que debía ser un proceso progresivo de subidas en el tipo de intervención para tratar de no penalizar el crecimiento económico se ha visto intensificado”, como explica Cristina Gavín, responsable de renta fija en Ibercaja Gestión en un comentario reciente.

El dinero asoma tras la gran capitulación

Una aceleración que ha llevado a muchos fondos considerados conservadores a registrar pérdidas en 2022 por encima del 10%. Con episodios de pánico por el camino, que provocaron intensas salidas de dinero en el activo. En lo que va de año, según el último informe semanal de Bank of America, ha habido salidas netas de más de 210.000 millones de dólares en renta fija, mientras en renta variable el saldo anual aún es positivo. Pero el aire parece estar cambiando de dirección.

Aunque la última semana ha vuelto a salir dinero, las dos previas habían tenido entradas netas en renta fija a nivel mundial, según el citado informe. Lo que da más solidez al rebote que han vivido muchos segmentos dentro de la renta fija. Especialmente los relacionados con la deuda corporativa, donde el mercado había empezado a poner en precio una situación catastrófica de impagos.

Como los bonos pagan un interés periódico y ofrecen una promesa de devolver al final del préstamo el dinero, con la evolución de sus precios, se puede estimar la probabilidad que está dando el mercado a que los emisores puedan hacer frente o no a sus obligaciones. Y aquí el pesimismo se había vuelto muy extremo, como explicaba Borja Fernández, director de cuentas de Schroders, en un Finect Live.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. (Reuters)

Expectativa de impagos desorbitadas

“Lo que estaba diciendo el mercado es que el 16,5% de las emisiones con calificación BBB (todavía considerado grado de inversión, no especulativa) en Europa en los próximos cinco años va a entrar en suspensión de pagos o impagos (con tasas de recuperación del 40%)”. ¡Un 16,5%! Nivel desproporcionado comparado con el 1,4% en el que se ha situado esta estadística de impagos en periodos de 5 años, según cifras de Moody’s que recoge Schroders, que aporta otro dato elocuente: durante la gran crisis financiera de 2008 en los bonos high yield, que son mucho más arriesgados que los BBB, se quedó en el 14%.

Además, las ventas fueron generalizadas, sin miramientos. “Los mercados no habían diferenciado demasiado entre la calidad crediticia de los emisores”, explica Gavín, de Ibercaja Gestión. Una situación que ha dejado cada vez más oportunidades a los gestores de carteras de renta fija.

“Hemos aprovechado la ampliación de los diferenciales que hemos visto durante estos meses de fuerte castigo para tomar posiciones en emisores de rating medio/alto, donde hasta finales del año pasado habíamos mantenido posiciones reducidas por su bajo nivel de rentabilidad”, añade Gavín.

En el equipo de gestión de Bestinver también han aprovechado para comprar, hasta “tener una cartera plenamente invertida de cara a los próximos años”. “Son estos momentos de crisis y de ventas indiscriminadas cuando podemos comprar deuda de compañías que nos gustan, a precios bajos y que nos darán rentabilidades atractivas en el futuro”, razonan en su última carta.

¿Y si los tipos suben más de lo esperado?

¿Pero y si la inflación sigue disparada? ¿Y si los tipos tienen que subir mucho más allá de lo que espera el mercado? “La buena noticia es que, si bien las condiciones financieras se han endurecido, ciertas medidas ya han enfriado a la economía”, explica April LaRusse, especialista de inversión en Insight, del grupo BNY Mellon IM.

“Vemos inflación más alta que en el pasado, pero no un escenario apocalíptico”, comenta Borja Fernández, de Schroders. “Nos estamos yendo a un régimen de inflación más parecido a la época de 2000-2007 que la vivida en los últimos 10 años, más en el entorno del 3%. Pero aunque nos equivocáramos y quedara más caída en los precios, estamos encontrando cupones muy interesantes, que actúan como un colchón que nos permitiría amortiguar esa caída”, apunta.

De confirmarse el giro del mercado, no sólo sería una buena noticia para los inversores con posiciones directas en renta fija, sino también para aquellos con fondos mixtos, que invierten una parte de la cartera en bonos y que han sufrido también uno de los peores semestres de la historia en 2022. Entre los que se encuentran muchos de los fondos con más partícipes en España.

“¿Pero no debería ser al revés?”, se podría preguntar más de uno estos días. “Si, en teoría, las subidas de tipos son malas para los bonos, ¿cómo es posible que esta semana en la que el BCE ha confirmado su primer movimiento al alza, uniéndose por fin Europa al resto de grandes bancos centrales en las subidas, hayamos visto una fuerte subida en el precio de la renta fija, en concreto de la empresarial?”

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