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Adiós a la tregua para la deuda española: los 'hedge funds' atacan y la demanda se seca
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DUDAS CON EL BCE Y LAS PRIMAS DE RIESGO

Adiós a la tregua para la deuda española: los 'hedge funds' atacan y la demanda se seca

Fondos españoles e internacionales incrementan las posiciones cortas. El Tesoro recibe menos demanda y el BCE ya ha reducido la tenencia de deuda española

Foto: Imagen de archivo de la bolsa de Madrid. (Getty/Pablo Blázquez Domínguez)
Imagen de archivo de la bolsa de Madrid. (Getty/Pablo Blázquez Domínguez)
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Riesgo de tormenta perfecta para la deuda española, con el bono ya por encima del 3%, y para toda la deuda europea. El Banco Central Europeo (BCE) está retirándose, los inversores institucionales dudan y no sustituyen a la autoridad monetaria, y los ‘hedge funds’ y otros fondos se han lanzado a apostar contra la deuda periférica, según fuentes del mercado. El resultado es que siguen ampliándose las primas de riesgo.

El BCE lanzó dos mensajes claros el jueves, pero solo uno ha calado en el mercado, y es el de una guía de endurecimiento monetario para los próximos meses, con el fin de las compras netas y subidas de tipos en julio y septiembre. El otro fue dejar claro que hará algo para evitar la fragmentación financiera si esta sucede, al anunciar flexibilidad de geografías y duración en la reinversión de los vencimientos del programa especial contra la pandemia (PEPP), con el que ha desplegado casi 1,7 billones (millones de millones).

Foto: Bolsa de Madrid. (EFE/Javier Lizón)

Las casas de análisis han repetido en sus últimos informes que faltan detalles sobre los planes para evitar la fragmentación financiera. Por lo pronto, el mercado no ha comprado esta opción. La prima de riesgo española ha subido hasta los 136 puntos, la italiana hasta los 251 puntos, la portuguesa se ha ido a los 135 puntos y la griega, a los 292 puntos.

En este contexto, varios brókeres confirman que hay un aluvión de fondos, especialmente ‘hedge funds’ anglosajones, poniéndose bajistas con la deuda periférica. Es decir, apostando a que seguirá subiendo la rentabilidad y caerá el precio, por la relación inversa entre ambas variables. En lo que va de 2022, el bono español a 10 años ha pasado de cotizar al 0,5% a hacerlo en el 3,1%, con una caída en precio del 20%.

El argumento de estos fondos, explican los brókeres con los que trabajan, es que esperan falta de liquidez en los bonos soberanos periféricos, al menos, hasta después del verano. Con la retirada del BCE, y las dudas sobre su plan contra la fragmentación financiera, no hay demanda de papel, ya que otros institucionales pueden ver atractiva ya la deuda por su rentabilidad, pero dudan de si ir a por las emisiones por la tendencia actual, que provoca pérdidas por caídas de precio.

No hay que irse a Londres o Nueva York para encontrar gestores que están cortos con la deuda española. También los hay en España. “Es una forma de acotar el riesgo de duración en nuestras carteras, de forma que si los tipos a largo subiesen, nos viéramos menos afectados. El primer corto lo hicimos con el bono a 10 años al 0,5%, porque había poco que perder. Hoy tenemos unos tipos de interés reales a largo plazo cercanos al -5%, situación hasta ahora nunca vista. En 2014, alcanzamos el 3%, pero con la inflación en el 0%, y ahora está en el 8,7%”, resume Rafael Valera, gestor de Buy & Hold.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Getty/Thomas Lohnes)

Por su parte, Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep, indica que lleva varios meses bajista en deuda europea. “La caída de los bonos es histórica. De momento pensamos mantener la posición corta en bonos europeos, porque que se vaya el mayor comprador de los mismos, sobre todo de periféricos, deja libertad a los movimientos de precios que hasta ahora estaban claramente manipulados por el BCE. Todavía no sabemos si eso llevará a algún tipo de crisis, pero lo que sí sabemos es que con la salida del BCE del mercado las primas de riesgo retoman su función, y eso no es bueno para los bonos españoles. Cuando un activo que está manipulado al alza se abandona a las fuerzas del mercado, lo más normal es que cotice a la baja”, arguye.

El BCE tiene previsto dejar de comprar de forma neta deuda este mes. Pero ya en mayo redujo las tenencias de deuda española, reduciendo la cuantía desde 616.510 hasta 616.418 millones, según datos del Banco de España. El recorte de adquisición de bonos españoles (suma de públicos y corporativos) contrasta con el aumento de más de 35.000 millones en el conjunto de la eurozona, desde 4,904 billones hasta 4,940 billones.

La importancia de la demanda

El Tesoro Público lleva una década alargando el plazo de vencimientos de la deuda española para así conseguir una muralla de protección ante las subidas de los tipos de interés. Esto hace que el encarecimiento de las subastas sea manejable para el erario público, ya que la mayor parte de los vencimientos son deuda de muy corto plazo (cuyos intereses siguen siendo moderados) o de muy largo (cuya refinanciación sale más barata ahora que cuando se emitieron durante la pasada crisis financiera). De esta forma, se amortigua la escalada de los tipos de interés en el mercado. Sin embargo, el Tesoro, como todos los deudores actualmente, tiene un peligro mayor: quedarse sin liquidez.

La última emisión de letras a nueve meses, lanzada el martes, muestra un brusco descenso en la demanda de 'papel' español por parte de los inversores. El final de las compras de activos del Banco Central Europeo y la doble subida de tipos anunciada para julio y septiembre hacen que los potenciales compradores (principalmente bancos, fondos y aseguradoras) anticipen que esos títulos se depreciarán rápidamente en el mercado secundario. Esto explica que se haya producido una repentina caída de la demanda que se observa en dicha emisión.

El Tesoro recibió solicitudes por valor de algo menos de 2.500 millones de euros para un tramo por el que en 2021 recibía, de media, casi 4.000 millones (datos exclusivamente de la primera ronda). Por ejemplo, la última emisión previa a la guerra en Ucrania, celebrada el 15 de febrero, concitó solicitudes por valor de 4.800 millones de euros. Esto es, casi el doble que en la emisión de esta semana.

El resultado ha sido que la ratio de cobertura de la emisión fue de 1,7 veces, la más baja en una primera ronda de este tramo que acostumbra a duplicar o incluso triplicar la oferta. Una de las consecuencias del descenso de la demanda es que han desaparecido algunas de las ofertas más atractivas que recibía el Tesoro. En consecuencia, colocó este tramo con una rentabilidad media del 0,6%, esto es, la mitad de la rentabilidad que pagaba por emitir bonos a 10 años a finales de 2021. Se trata de la rentabilidad más elevada exigida nunca en este tramo de deuda.

Este descenso de la demanda podría ser una situación coyuntural derivada de la incertidumbre sobre la acción del BCE a partir del mes de julio, cuando termine las compras netas de deuda. Es una incógnita cómo seguirá comprando deuda en el mercado secundario a partir de ese momento, lo que hace que las entidades tengan dudas de a quién podrán colocar este papel. Pero también puede ser una situación coyuntural que agrave la escalada de los tipos de interés. El BCE ha anunciado que actuará para frenar las primas de riesgo periféricas, pero esas palabras no han calmado al mercado y la situación sigue deteriorándose.

Riesgo de tormenta perfecta para la deuda española, con el bono ya por encima del 3%, y para toda la deuda europea. El Banco Central Europeo (BCE) está retirándose, los inversores institucionales dudan y no sustituyen a la autoridad monetaria, y los ‘hedge funds’ y otros fondos se han lanzado a apostar contra la deuda periférica, según fuentes del mercado. El resultado es que siguen ampliándose las primas de riesgo.

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