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Los inversores se refugian en el dividendo en plena tormenta bursátil
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Cambio de tendencia

Los inversores se refugian en el dividendo en plena tormenta bursátil

Ante las incertidumbres económicas, los inversores han mostrado una marcada predilección por las empresas que cuentan con una política de remuneración más atractiva

Foto: Pantallas de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. (EFE/V. A. del Val)
Pantallas de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. (EFE/V. A. del Val)
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Que más vale pájaro en mano se ha convertido en una de las máximas predilectas de los inversores en este primer tramo de 2022. En medio de las incertidumbres desencadenadas por la guerra de Ucrania y las fuertes presiones inflacionistas, que han forzado un brusco viraje de las políticas monetarias, los inversores han buscado refugio en las acciones que ofrecen mejores dividendos.

Así lo evidencian los números: desde que se inició 2022, el índice MSCI World acumula un rendimiento 12 puntos inferior al MSCI World High Dividend Yield, un índice que integra a 337 compañías con elevados niveles de rentabilidad por dividendo a nivel global y entre las que se incluyen las españolas Enagás, Red Eléctrica e Iberdrola.

Tradicionalmente, contar con un buen dividendo se ha entendido como un gran reclamo para los inversores. Al fin y al cabo, la lógica de la inversión bursátil se basa, en última instancia, en la posibilidad de ser partícipe de los beneficios que genere la empresa en cuestión. Sin embargo, existe una visión ambivalente hacia estos pagos, ya que con frecuencia afloran voces que consideran una opción más deseable que las empresas destinen sus recursos hacia inversión y desarrollo, en aras de maximizar sus ganancias futuras, más que a remunerar a sus accionistas.

Esta es la postura que suele imperar en el sector tecnológico y, en general, entre las compañías llamadas de crecimiento, con un potencial de desarrollo futuro que justifica posponer los dividendos para centrarse en el afianzamiento de sus planes de negocio. Compañías como Amazon, Netflix o Tesla, que se cuentan entre las estrellas del mercado en los últimos años, nunca han abonado un dividendo en efectivo, mientras que gigantes como Apple o Microsoft están muy lejos de los primeros puestos en los rankings de rentabilidad por dividendo.

Estas han sido las apuestas favoritas de los inversores durante el último lustro, lo que explica que, entre 2017 y 2021, el rendimiento total del MSCI World Index haya superado en más de 40 puntos el del índice de grandes dividendos (107% frente a 63,4%).

A primera vista, el vuelo de los inversores hacia la seguridad del dividendo en las circunstancias actuales cuenta con una lógica discutible. No en vano, en un entorno de elevadas inflaciones que consumen el valor del efectivo, parecería más razonable mantener el patrimonio dentro del mercado, con la esperanza de obtener una revalorización que compense (al menos en parte) el efecto de la subida de los precios.

En el último lustro, el MSCI World superó en más de 40 puntos al de grandes dividendos

Sin embargo, los temores económicos generados por las circunstancias actuales han motivado que los inversores prioricen la seguridad que otorga el cobro presente del dividendo más que las promesas de futuro que suelen rodear la historia de inversión de las acciones menos 'generosas' con sus accionistas.

Además, ante el incremento de los costes de productos y servicios, los inversores pueden ver en el cobro de dividendos una manera de redirigir parte de los fondos destinados a inversiones a cubrir gastos cotidianos.

"El dividendo resulta un refugio muy frecuente en momentos de volatilidad del mercado y, en esta ocasión, el atractivo crece en un contexto de alta inflación", apunta Patricia García, socia fundadora de Macroyield.

No es casualidad que el último año en que las acciones de alta rentabilidad por dividendo batieron al conjunto del mercado fuera en 2018, otro ejercicio convulso en los mercados a causa de los temores económicos y las subidas de tipos por parte de la Fed.

Foto: EC.

El mayor apetito por el dividendo es una de las cuestiones que puede ayudar a explicar el renacimiento del Ibex. El índice español ha presumido durante años de ser uno de los grandes selectivos internacionales con mejor rentabilidad por dividendo, un reclamo que no ha impedido un desempeño relativo muy inferior al de sus pares.

Este año, sin embargo, el Ibex ha logrado resarcirse con un retorno total, incluido dividendos, que ronda el 4%, casi 17 puntos por encima de la bolsa mundial, que acarrea pérdidas próximas al 13% desde que arrancó el ejercicio. El índice español luce actualmente una rentabilidad por dividendo estimado para 2022 que supera el 4%, una tasa que prácticamente duplica la de la bolsa mundial y que supera en un 18% la del EuroStoxx 50.

Entre las compañías del mercado español que mejor comportamiento han mostrado desde que se inició 2022 se encuentran firmas como CaixaBank, Telefónica y ACS, que se encontraban al término del año anterior entre los cinco valores del Ibex con mayor rentabilidad por dividendo estimado, según los registros de Bloomberg.

Entre los expertos se suele explicar el mejor tono relativo del Ibex por una cuestión de composición. En el índice nacional tienen un peso relevante sectores que, por las características de su negocio, suelen salir beneficiados en un entorno de elevada inflación, como banca, materias primas o telecomunicaciones. Casualmente o no, estos grupos suelen englobar muchas de las empresas que históricamente han tendido a ser más generosas con sus accionistas.

Un trimestre récord

El Informe Janus Henderson Global Index, publicado recientemente, mostraba que los dividendos globales se dispararon durante el primer trimestre del año un 11%, hasta registrar una cifra récord de 302.500 millones de dólares. Sectores muy beneficiados por las circunstancias económicas más recientes, como la minería y las petroleras, lideraron el repunte de estos pagos, con incrementos que rondaron el 30%. La minera australiana BHP protagonizó el pago más elevado, mientras que el grupo naviero Moller-Maersk firmó el mayor aumento de la remuneración al accionista. Ninguna empresa española figura entre los veinte mayores pagadores del mundo en términos absolutos.

El apetito de los inversores por los dividendos ha sido notorio en distintos indicadores, como la estadística de flujos de inversión de los clientes de banca privada de Bank of America. Según los datos publicados por la entidad norteamericana, la variable de los dividendos se ha mantenido durante meses como una de las que mayores incrementos ha registrado en las carteras gestionadas por el banco.

En cualquier caso, y pese a la aparente bonanza de la que viene disfrutando este factor, los expertos insisten en la necesidad de no dejarse llevar por los grandes números y ser muy selectivos a la hora de intentar cazar los dividendos más atractivos. No puede obviarse que, en ocasiones, una elevada rentabilidad por dividendo es más reflejo de la debilidad de una acción (a igual dividendo, una caída de la cotización eleva su rentabilidad) que de la generosidad de la empresa. Y este es un factor a tener muy en cuenta en un contexto como el actual, en el que la recesión se mantiene como una amenaza nada desdeñable y puede sumir en dificultades a muchas empresas, que podrían verse forzadas a reducir o, incluso, a suspender sus pagos.

Foto: Pantalla que muestra las caídas del índice Dow Jones. (Reuters/ Andrew Kelly)

"A veces una alta rentabilidad por dividendo puede ser un signo de justo lo contrario, de una mala asignación del 'cash flow' generado, que es percibida por los inversores como no sostenible en el tiempo. La clave, como siempre, está en analizar esa recurrencia y ese crecimiento en el tiempo de los dividendos", explica Óscar del Diego, director de inversiones de Ibercaja Gestión.

La entidad aragonesa cuenta con un fondo de inversión enfocado a los dividendos, el Ibercaja Dividendo Global, que acumula ganancias superiores al 5% desde el inicio del ejercicio. Del Diego explica que, a la hora de seleccionar las compañías en cartera, "les exigimos algo más que un dividendo alto: analizamos la generación de caja, la deuda, las prioridades del equipo directivo y le pedimos un sesgo de calidad que nos trate de salvar de esas trampas de liquidez de las empresas con dividendos superatractivos, pero que posiblemente tengan que recortar en un futuro cercano".

En el fondo, que trata de evitar un sesgo hacia las empresas más pequeñas, están incluidas las españolas Iberdrola, Repsol, Endesa y Red Eléctrica. Además, según el último informe mensual del fondo, compañías como Sanofi, Axa, Merck, Total Energies o Pepsico también ocupan un lugar destacado en la cartera.

Que más vale pájaro en mano se ha convertido en una de las máximas predilectas de los inversores en este primer tramo de 2022. En medio de las incertidumbres desencadenadas por la guerra de Ucrania y las fuertes presiones inflacionistas, que han forzado un brusco viraje de las políticas monetarias, los inversores han buscado refugio en las acciones que ofrecen mejores dividendos.

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