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La tensión en las bolsas amenaza la estrategia de inversión estrella en la última década
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Sombras en la inversión pasiva

La tensión en las bolsas amenaza la estrategia de inversión estrella en la última década

Los cambios que la crisis actual anuncia en los mercados financieros están llamados a poner a prueba las ventajas que la inversión pasiva ha mostrado en los últimos lustros

Foto: Pantalla que muestra las caídas del índice Dow Jones. (Reuters/ Andrew Kelly)
Pantalla que muestra las caídas del índice Dow Jones. (Reuters/ Andrew Kelly)

Comprar un fondo indexado a Wall Street o a la bolsa mundial y dejarse llevar ha sido a lo largo de la última década una de las apuestas más acertadas que han podido tomar los inversores. 2022 podría suponer, sin embargo, un antes y un después para este tipo de estrategias.

Así lo sugieren cada vez más voces del entorno financiero, que consideran que el cambio del contexto que se deriva del brusco viraje que están ejecutando los bancos centrales —plasmado este miércoles en la mayor subida de tipos en 22 años por parte de la Fed— puede poner en cuestión los méritos de la gestión pasiva, una de las fórmulas de inversión que más han crecido desde la pasada crisis financiera. "Se ha acabado el tiempo de subirse a un índice y quedarse quieto", afirmaba en una conversación reciente Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance.

Una idea similar proponía ya el pasado noviembre un informe de perspectivas para 2022 del equipo de estrategia de renta variables de Morgan Stanley, bajo el título de "el año de la selección de acciones". Cualquiera que siga de cerca los avatares del mundo de la inversión será consciente de que cada año se repiten mensajes de este tipo, más o menos interesados, que ponen énfasis en la importancia de saber elegir las acciones mejor posicionadas para triunfar en el entorno económico del momento y librarse de las llamadas a suponer un lastre.

Foto: Imagen de un operador de mercado, frente a unas pantallas de cotización en el interior de la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Brendan McDermid)

Pero lo cierto es que los buenos resultados que han ido cosechando los principales índices internacionales, combinado con una creciente oferta de productos de gestión pasiva, han contribuido a posicionarlas como una de las opciones más en boga en los mercados, con perspectivas de crecimiento anual a nivel global de en torno al 4,5%, que podrían llevarla a representar hasta el 25% de los activos totales bajo gestión a nivel mundial en 2025, según estimaciones de PwC. Una situación que ha obligado a la práctica totalidad de las firmas de inversión a incluir en su escaparate de productos algún tipo de fondos indexados o ETF.

Pero ahora, a medida que los mercados se convulsionan bajo sus pies, los inversores están viendo tambalearse muchos de los principios que han guiado sus pasos a lo largo de los últimos años, incluido el referente a las ventajas de la inversión pasiva.

La apuesta por este tipo de fórmulas ha estado respaldada por dos principios de máxima relevancia. Uno es el relativo a las comisiones que aplican, por lo general, mucho más reducidas que las de los productos de gestión activa. El otro es la consideración, respaldada por los números, de que son muy pocos los gestores que, con sus decisiones, son capaces de batir de forma consistente el resultado de sus índices de referencia.

La mayor incertidumbre y la volatilidad jugarían a favor de la gestión activa

"Encontrar gestores que consigan ser más rentables que el mercado persistentemente durante cinco o 10 años es una tarea difícil. El MSCI World Net Return, con una rentabilidad del 13,3% y un 14,2% anualizado en periodos de 5 y 10 años, respectivamente, se comporta mejor que el 96% y casi 95% de los fondos de renta variable en esos plazos, según datos de Inverco", observa Ignasi Viladesau, director de Inversiones de MyInvestor.

Pero algunas voces del mercado consideran que esos abrumadores mejores resultados son más la consecuencia de unas circunstancias concretas que una realidad secular difícilmente alterable. Y las circunstancias actuales, condicionadas por la guerra de Ucrania y las fuertes presiones inflacionarias, podrían suponer un cambio hacia un escenario más propicio para la gestión activa, como parecen respaldar algunos datos.

En el informe anteriormente citado, el equipo de Morgan Stanley observaba que la incertidumbre suele generar mayor dispersión en el comportamiento de las distintas acciones, lo que beneficiaría la gestión activa frente a la indexada. Una visión que es respaldada por Eduardo Arias, analista de inversiones de Afi: "En estos momentos de gran incertidumbre y volatilidad es cuando más se ponen en valor las ventajas de la gestión profesionalizada", apunta.

Foto: Foto: iStock.

Según explica Arias, los últimos años han sido relativamente cómodos para que cualquier inversor generara unos retornos atractivos con solo adquirir un producto indexado a la bolsa estadounidense o a la renta variable mundial. Pero esta situación estaría cambiando ya, dado que hay sectores que están quedando claramente rezagados y, entre ellos, algunos con un elevado peso en las bolsas, como el tecnológico.

De las diez mayores cotizadas a nivel global, ocho han registrado hasta la fecha pérdidas superiores al 10% (que en los casos de Amazon, Meta o Nvidia superan el 30%), lo que ha tenido un peso muy relevante en las caídas generales del mercado. Como muestra, desde el arranque de 2022, el índice S&P 500 acumula pérdidas en el entorno del 13%, pero la versión equiponderada del índice (en el que cada uno de sus componentes tiene el mismo peso en su evolución) arroja caídas inferiores al 9%. Se trata de la mayor brecha a favor del índice equiponderado en casi una década.

El creciente peso de unos pocos valores en los grandes índices bursátiles ha sido señalado en múltiples ocasiones como uno de los puntos negativos con los que ha de lidiar la inversión pasiva, que, precisamente por replicar esos índices, ha de asumir exposiciones muy elevadas a esas compañías. En un momento en que las perspectivas de estas no parecen excesivamente boyantes, los fondos indexados se encontrarían sin opciones de cubrirse.

Un mercado muy concentrado

Como observa Viladesau, el reemplazo de los gigantes del mercado ha sido una constante a lo largo de las décadas, de modo que hoy ninguna de las firmas que lideraban las bolsas a finales del siglo pasado figura entre las cinco mayores. "El gestor activo que logre acertar la tendencia de las próximas décadas tiene un brillante futuro por delante y debería poder superar un índice que actualmente tiene una concentración significativa en un cierto sector y unas ciertas empresas. Pero la realidad es que pocos gestores lo consiguen", comenta.

Además, en el mundo de la inversión pasiva existen opciones que permiten atenuar estos riesgos. Sin ir más lejos, MyInvestor ofrece entre su gama de productos un fondo indexado al S&P 500 Equiponderado.

Foto: Un operador de mercados en la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Brendan McDermid)

En este sentido, Eduardo Arias considera que, lejos de dar por acabada la era de la gestión pasiva, lo que hay que considerar es que esta no se limita únicamente a productos indexados a los grandes índices mundiales, sino que ofrece un amplio abanico de opciones. "Lo que puede haber quedado atrás es la época en la que casi todos los sectores o valores subían. Pero la inversión indexada sigue siendo útil con una correcta elección de sectores y tendencias", observa el analista de Afi, quien considera que para el inversor que ha acertado al añadir exposición al sector energético en este inicio de año la selección de un valor concreto u otro tiende a aportar poco a su resultado.

Con esta visión, Arias defiende que los inversores deben seguir contemplando las posibilidades que les ofrece la inversión pasiva, pero aunándolas con un asesoramiento experto que les permita conocer cuáles son los sectores en los que pueden encontrar un mayor valor en las circunstancias actuales tan cambiantes.

Tampoco Viladesau piensa que la inversión pasiva haya perdido por completo su atractivo ante las incertidumbres que se ciernen hoy en día sobre los mercados. "Para aquellos que no tengan el tiempo o las ganas de escoger un gestor activo, de pensar en tendencias a largo plazo o la paciencia de esperar a que dichas tendencias den fruto, la indexación seguirá siendo una buena solución que, además, como vemos, bate sistemáticamente a los índices de referencia y aplica bajas comisiones, algo que redunda en más rentabilidad".

Comprar un fondo indexado a Wall Street o a la bolsa mundial y dejarse llevar ha sido a lo largo de la última década una de las apuestas más acertadas que han podido tomar los inversores. 2022 podría suponer, sin embargo, un antes y un después para este tipo de estrategias.

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