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El mercado presiona al BCE: la brecha entre el 'bund' y los tipos se va a récord desde 2014
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SE ESPERAN SUBIDAS ESTE AÑO

El mercado presiona al BCE: la brecha entre el 'bund' y los tipos se va a récord desde 2014

Los inversores esperan ya hasta nueve subidas de tipos de interés entre este año y el próximo. El mercado ha corrido más que el banco central

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters/Kourtoglou)
Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters/Kourtoglou)
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El Banco Central Europeo (BCE) está obligado a confirmar, endurecer o suavizar este jueves la guía (‘forward guidance’) que mostró en la última reunión. Los inversores han comprado la parte más agresiva del discurso de Christine Lagarde y, sobre todo, de los halcones de la autoridad monetaria, y han corrido más que el propio banco central.

El mercado espera subidas inminentes de tipos porque, de hecho, los miembros del Consejo de Gobierno del BCE han preparado las expectativas para ello. Como resultado, ha habido una ola de ventas de bonos soberanos, y todos los diferenciales (‘spreads’ o primas de riesgo) se han ampliado.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (EFE/Lecocq)

Con la venta de bonos cae el precio y sube la rentabilidad, por la relación inversa que hay entre ambos, al comparar el cupón con el precio. En este caso, el bono alemán a 10 años, que es el que se toma de referencia, ha pasado desde el -0,18% del 31 de diciembre hasta el 0,8% de esta semana, máximos desde 2014.

Aquel año, los retornos de la deuda soberana comenzaron a caer abruptamente con los programas de compras del BCE (APP, por sus siglas en inglés), y principalmente con el de adquisición de bonos soberanos (CSPP), que es el que cuestionó el Constitucional alemán. Además, el BCE llevó a negativos los tipos de facilidad de depósito, que suponen ahora una multa para la banca por su exceso de liquidez y que desde septiembre de 2019 están en el -0,5%.

El mercado espera que sea el primer tipo que mueva el BCE, y de hecho los analistas usan como aproximación el futuro del euríbor a tres meses, que cotiza en diciembre de 2023 en el 1,6%, lo que implica que los inversores esperan entre seis y siete subidas en apenas año y medio, ya que no se prevé ningún movimiento antes del tercer trimestre. Para diciembre de 2022, cotiza en el 0,4%, casi cuatro subidas de 25 puntos básicos respecto al nivel actual.

Por eso se ha ampliado tanto el diferencial, algo que no se veía desde 2014. En los últimos ocho años, el ‘spread’ ha estado por debajo de los 100 puntos básicos. Menos de un punto porcentual. Y en muchos momentos el ‘bund’ ha cotizado al mismo nivel que el tipo de facilidad de depósito.

Ahora, la brecha aumenta y presiona al BCE. Aunque es el propio banco central el que ha alimentado este ‘rally’ de la rentabilidad de los bonos soberanos con sus mensajes. En la última reunión, el BCE anunció una retirada más rápida de lo previsto de sus compras de activos, que finalizarán en el tercer trimestre. A partir de entonces, se abre la veda para subir tipos. Esta semana, por ejemplo, Klaas Knot, miembro del Consejo de Gobierno, señaló que la compra de activos debería terminar antes del verano para subir tipos a partir de septiembre.

Foto: Sede del BCE, en Frácnfort. (Reuters / Kai Pfaffenbach)

Knot también señaló que las expectativas del mercado para los tipos al terminar este año son “bastante” realistas. El mercado espera que haya subidas a partir de septiembre, aunque no se prevén cambios en la reunión de este jueves, que debería ser de transición al no haber actualización de perspectivas. Eso sí, lo mismo se esperaba en enero y el BCE la usó para endurecer su discurso para priorizar combatir la inflación ya antes de la guerra.

En esta ocasión, en S&P Global Ratings creen que hay tres razones para descartar medidas del banco central que preside Christine Lagarde esta semana. La primera es que las condiciones de financiación ya se han endurecido desde el último encuentro, y la dinámica podría ir a más si el BCE cambia su postura. La segunda es que los datos económicos aún no reflejan el impacto de la guerra en Ucrania, y hay dudas de varios miembros del BCE sobre si la inflación podría volver al 2% en 2024. Por último, “mantener abierta la fecha de finalización de las compras netas de bonos durante otro mes podría ayudar a frenar el aumento de los rendimientos a largo plazo”.

Desde la última reunión, los diferentes miembros del BCE se han ido pronunciando en la misma dirección. Algunos de forma más agresiva, como el gobernador del Bundesbank, Joachim Nagel, o su homólogo austriaco, Robert Holzmann, que pidió llevar el tipo de facilidad de depósito del -0,5% al 0% en 2022. Más moderados han sido Philip Lane, economista jefe, y Luis de Guindos, vicepresidente, con mensajes sobre que la inflación se moderará a partir de mayo. Aunque los dos han señalado que el BCE moverá su política monetaria. Algo que, de hecho, también han pedido los gobernadores de Bélgica (Pierre Wunsch) o Irlanda (Gabriel Makhlouf), así como el miembro del Consejo de Gobierno Fabio Panetta.

El Banco Central Europeo (BCE) está obligado a confirmar, endurecer o suavizar este jueves la guía (‘forward guidance’) que mostró en la última reunión. Los inversores han comprado la parte más agresiva del discurso de Christine Lagarde y, sobre todo, de los halcones de la autoridad monetaria, y han corrido más que el propio banco central.

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