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El zarpazo ruso en el mercado: los gestores apuestan por EEUU y recelan de España y UE
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V ENCUESTA A GESTORAS Y BANCAS PRIVADAS

El zarpazo ruso en el mercado: los gestores apuestan por EEUU y recelan de España y UE

Los planes de Vladímir Putin han dado un vuelco a los mercados y han provocado que las firmas miren con otros ojos no solo Wall Street, sino también la renta fija o el euro/dólar

Foto: Cartel de Wall Street fuera de la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Mike Segar)
Cartel de Wall Street fuera de la Bolsa de Nueva York. (Reuters/Mike Segar)
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Cautela por parte de las gestoras de fondos y bancas privadas sobre el impacto de la guerra de Rusia en Ucrania. Las grandes firmas de inversión de nuestro país prevén que la guerra se alargue y una de las grandes consecuencias será el repunte de la inflación. Bajo estas premisas, la mayoría han decidido mirar a Wall Street, más ajeno y menos dependiente de la solución al conflicto, frente a unas bolsas del viejo continente que pueden sufrir unas mayores dosis de volatilidad en función de cómo avance el conflicto bélico.

Así lo muestra la V Encuesta sobre Sentimiento de Mercado en El Confidencial, en la que han participado 24 firmas con más de 500.000 millones de euros bajo gestión, que diseña una radiografía similar a la que se ha vivido en el mercado. Wall Street ha cotizado prácticamente plano durante la última semana, mientras que las bolsas europeas se han situado en el vagón de cola entre las principales plazas mundiales. Por ejemplo, el S&P 500 o el Dow Jones han retrocedido por debajo del punto porcentual frente a un descenso cercano a los dos dígitos para el Dax alemán o el Cac francés, perdiendo el Ibex 35 la referencia psicológica de los 8.000 puntos, para cerrar en 7.720 puntos, mínimos desde noviembre de 2020. Situación bien distinta a la del arranque del año, puesto que el parqué estadounidense era de los que peor se comportaban.

Tras esta semana en rojo, los descensos acumulados desde el 1 de enero en los principales indicadores de la zona euro oscilan entre el 11,4% que ha caído el Ibex 35, frente al 17,85% del Mib 30 italiano, pasando por el 15,26% que se ha dejado el Cac o el 17,6% del Dax. El EuroStoxx 50, por su parte, ha perdido un 17,3% desde el comienzo del ejercicio. El S&P 500, por su parte, se ha dejado cerca de un 10%.

A pesar de este castigo, el sesgo a la renta variable sigue siendo positivo, pero la preferencia por unos mercados u otros ha cambiado en las últimas semanas. De ahí que numerosas firmas hayan decidido poner a trabajar parte de su liquidez tras las caídas en búsqueda de oportunidades a un precio más atractivo o hayan realizado compras tácticas en sectores que tenían puesto el foco, pero que habían subido mucho antes de la guerra. De hecho, en el mercado hemos asistido al fin de la gran rotación iniciada a finales del pasado curso y que mostraba como el apetito se disparaba hacia los sectores cíclicos y los bancos frente a las energéticas o sectores más defensivos.

Ha bastado que Vladímir Putin pusiese en marcha su ofensiva en Ucrania para que los inversores recuperaran esos planes que habían aplicado durante gran parte de la pandemia. Más presencia en activos o empresas defensivas y menos en aquellos ligados al ciclo económico como consecuencia de una desaceleración económica por el repunte de la inflación. De hecho, cada vez hay más voces en el mercado alertando de que es posible que asistamos a un periodo de estanflación: estancamiento del crecimiento con una inflación alta como consecuencia del repunte del precio de la energía y de las materias primas agrícolas.

Foto: Empleados de una compañía de inversión. (EFE/Yuri Kochetov)

Muchos inversores se preguntan, como consecuencia del nuevo escenario imperante en los mercados, si ha llegado el momento de virar de nuevo a las compañías de crecimiento ('growth') y dejar de lado esas 'value' que se habían impuesto durante los últimos meses. Aquí, el debate también está servido entre las gestoras de fondos y las firmas de banca privada, puesto que el sesgo es muy similar para ambas categorías, imponiéndose por poca diferencia la preferencia por las empresas de sectores mucho más defensivos.

Estas son algunas de las grandes conclusiones de la encuesta, que también arroja cierta mejora en el atractivo por la renta fija, tanto pública como privada, aunque el sesgo todavía siga siendo negativo. De hecho, desde el estallido del conflicto bélico en Ucrania hemos visto como muchos inversores se han lanzado a la compra de este tipo de activos, que han experimentado un crecimiento del precio y una caída de la rentabilidad (se comporta de manera inversa al precio), lo que ha provocado que la rentabilidad del bund —la referencia del bono alemán a diez años—, regrese al terreno negativo con un -0,07% y la del bono español se sitúe en el 0,98%.

El cruce euro/dólar ha sido otro de los activos que más interés han suscitado entre las 24 gestoras o bancas privadas que han participado. El sesgo ha pasado a ser positivo tras la corrección que ha sufrido la moneda única desde el inicio de la ofensiva rusa y que ha llevado a que el euro se intercambie por debajo de la referencia de 1,1 dólares, su nivel más bajo desde 2020. En concreto, ha pasado en poco más de una semana desde las 1,1309 unidades a las 1,09 sobre las que cotiza actualmente. Por tanto, la fuerte corrección ofrece, a los niveles actuales, una oportunidad de inversión de cara al futuro, esperando las firmas una apreciación.

Han participado en la encuesta, por orden alfabético, Abante, ATL Capital, Beka Finance Private Banking, Buy & Hold, CaixaBank AM, Caser Asesores Financieros, Deutsche Bank, Edmond de Rothschild, Ibercaja, iCapital, Mapfre Gestión Patrimonial, Metagestión, Mirabaud & Cie (Europe) España, Nextep Finance, Sabadell UrquijoGestión, Santander AM, Santander Banca Privada España, Trea AM, Tressis, UBS, Unicaja Banco, Velar Inversiones, Wealth Solutions y Welzia.

Cautela por parte de las gestoras de fondos y bancas privadas sobre el impacto de la guerra de Rusia en Ucrania. Las grandes firmas de inversión de nuestro país prevén que la guerra se alargue y una de las grandes consecuencias será el repunte de la inflación. Bajo estas premisas, la mayoría han decidido mirar a Wall Street, más ajeno y menos dependiente de la solución al conflicto, frente a unas bolsas del viejo continente que pueden sufrir unas mayores dosis de volatilidad en función de cómo avance el conflicto bélico.

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