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Putin desata la tormenta: el gas vuela, el crudo va a por los 100 dólares y la UE busca un plan B
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EEUU Y CATAR NO SON SUFICIENTES

Putin desata la tormenta: el gas vuela, el crudo va a por los 100 dólares y la UE busca un plan B

La paralización del Nord Stream 2 y la amenaza de sanciones elevan el precio del gas un 7%, mientras Bruselas culpa al Kremlin y explora alternativas a la dependencia de Rusia

Foto: Vladimir Putin firma el decreto que reconoce la independencia de Donetsk y Lugansk. (Reuters)
Vladimir Putin firma el decreto que reconoce la independencia de Donetsk y Lugansk. (Reuters)

Vladimir Putin ha cumplido sus amenazas pese a los avisos de Europa y Estados Unidos. Y la tormenta energética se ha desatado (otra vez). El presidente de Rusia ha reconocido la independencia de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y, poco después, ha comenzado a enviar tropas al este de Ucrania. Es, 'de facto', el comienzo de la invasión. La respuesta europea ha sido contundente, con la paralización del gaseoducto Nord Stream 2. Todo lo demás estaba escrito: el petróleo y el gas se han disparado mientras Bruselas busca alternativas.

De nada ha servido el compromiso del presidente ruso, que ha reiterado este martes que mantendrá el suministro de gas natural. Los inversores tienen razones para no fiarse de la palabra de Putin y la incertidumbre se deja sentir en los mercados. Rusia es uno de los principales productores del mundo y el principal exportador a la Unión Europea. Con estas credenciales, el precio de referencia, que marcan los futuros para marzo de la Bolsa de Ámsterdam, se dispara este martes cerca de un 7%, hasta superar los 78 euros. Puede parecer mucho, pero todavía está lejos de los máximos de finales de año. El invierno no ha sido tan duro como se pensaba y Estados Unidos ha salido al rescate con barcos cargados de gas natural licuado (GNL).

Foto: El canciller alemán, Olaf Scholz. (EFE/Geert Vanden)

Sin embargo, no es suficiente. Precisamente el mismo día en que se cierra la cumbre del gas en Qatar, el emirato, uno de los países que habían acudido en apoyo de Europa ante la crisis energética, ha advertido de que, si las cosas se complican, su contribución no será suficiente. El ministro de Energía catarí, Saad al Kaabi, ha asegurado este martes que es "imposible" reemplazar a corto plazo el volumen de gas que Rusia suministra a Europa en caso de que haya sanciones por el conflicto y Moscú restrinja sus exportaciones. En el mismo encuentro, su homólogo ruso, Nikolái Shulginov, ha asegurado que se cumplirán los contratos y los países exportadores han emitido un comunicado para tranquilizar a los mercados: "Reiteramos nuestra insistencia en fortalecer la seguridad energética global como proveedores confiables para cumplir con los requerimientos energéticos cada vez mayores".

En medio de la tormenta, Bruselas y Madrid siguen descartando cualquier posibilidad de desabastecimiento

En estos momentos, el 40% del suministro comunitario está en manos del Kremlin, aunque en España la cifra desciende hasta el 10%. Nuestro país afronta la crisis en una posición más sólida que la mayoría de sus socios, y por eso la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, ha apremiado este martes al Gobierno para que mejore las conexiones con la red del resto del continente, mucho más dependiente del gas ruso. España es una pieza clave de la alternativa a Putin en un momento crítico: según las cifras oficiales de Bruselas, las reservas se encuentran a un 32% de su capacidad, ocho puntos menos que el año pasado, mientras que los gaseoductos procedentes de Rusia funcionan a menos de la mitad de lo que lo podrían hacer. En ese contexto, Simson ha apuntado a la empresa semiestatal Gazprom como responsable de las "pautas inusuales" en el suministro. Europa pasa al ataque.

La respuesta de la UE

Durante las próximas horas se irán detallando las represalias por parte de los Veintisiete, que incluyen nuevas barreras para el acceso ruso a los mercados europeos. Pero la primera, y más importante, ya ha llegado. El canciller alemán, Olaf Scholz, anunció el bloqueo del gasoducto Nord Stream 2, que permitiría llevar más gas a la UE sin el 'peaje' ucraniano. "No puede haber certificación" de esa infraestructura, afirmó Scholz en una comparecencia ante la prensa en Berlín, en la que aseguró que "la situación ha cambiado" tras el último movimiento de Putin.

En el sector ya se descuenta que esto puede tener un impacto en los precios, como ha indicado esta mañana el presidente de Enagás, Antonio Llardén. También el Gobierno asume esa premisa, que arruina los planes iniciales de una moderación a partir de la primavera. De hecho, los analistas de Eurasia creen que, pase lo que pase, los precios se mantendrán elevados durante lo que queda de año. Por si fuera poco, el expresidente ruso Dmitry Medvedev ha puesto el dedo en la llaga con un mensaje en su cuenta de Twitter: "¡Bienvenidos al nuevo mundo feliz donde los europeos van a pagar muy pronto 2.000 euros por 1.000 metros cúbicos de gas natural!".

Ese escenario aún está lejos, pero los acontecimientos se precipitan y la UE busca alternativas para evitar lo peor. No solo en Qatar y Estados Unidos, sino en otros proveedores como Azerbaiyán o Noruega. Precisamente, Simson recibirá este martes al ministro de Petróleo y Energía del país nórdico, Marte Mjøs Persen. La próxima semana, la Comisión abordará la reforma energética y está previsto que haya una comunicación a los Estados miembros al respecto, según indicaron a EFE fuentes europeas.

Varios países, entre ellos España, demandan cambios que amortigüen el impacto de la crisis en los bolsillos de los ciudadanos. Pese a las reticencias iniciales, esa sensibilidad se va abriendo paso a medida que la situación inflacionista se eterniza, y la propia Simson ha prometido este martes en el Congreso de los Diputados que la nueva propuesta dará más flexibilidad a los Estados miembros. En medio de la tormenta, Bruselas y Madrid siguen descartando cualquier posibilidad de desabastecimiento, como recordó la comisaria este lunes en la primera jornada de su visita a la capital de España.

Foto: Pozo petrolífero. (EFE/Wu Hong)

Mientras tanto, la luz se vuelve a acercar a los 200 euros el megavatio hora, tras una subida diaria del 9% en el mercado marginalista español. Ribera reconoció este lunes que las medidas fiscales para amortiguar el impacto de la crisis energética en la factura se prolongarán tanto tiempo como haga falta. La escalada de la electricidad, que preocupó al Ejecutivo este otoño, no amaina, y ahora se le une el problema de los combustibles, que baten récords históricos arrastrados por el encarecimiento del petróleo.

El precio del barril de Brent, la referencia en Europa, ha abierto este martes con una fuerte subida, hasta alcanzar los 99 dólares. Se trata de un nuevo máximo desde septiembre de 2014 que sitúa la barrera psicológica de los 100 dólares a tiro de piedra. El mercado asume que ese nivel se alcanzará durante las próximas sesiones, con un consenso que apunta a los 120. A medida que avanza la de este martes, las ganancias se van moderando, y apenas alcanzan unas décimas, mientras en Estados Unidos el precio del West Texas (WTI), que no operó en la víspera por ser festivo, sube algo más de un 1%.

Entre todos los vaivenes, aparece una certeza: esta vez no habrá viento de cola para impulsar la recuperación en España. Al menos en forma de energía barata.

Vladimir Putin ha cumplido sus amenazas pese a los avisos de Europa y Estados Unidos. Y la tormenta energética se ha desatado (otra vez). El presidente de Rusia ha reconocido la independencia de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y, poco después, ha comenzado a enviar tropas al este de Ucrania. Es, 'de facto', el comienzo de la invasión. La respuesta europea ha sido contundente, con la paralización del gaseoducto Nord Stream 2. Todo lo demás estaba escrito: el petróleo y el gas se han disparado mientras Bruselas busca alternativas.

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