Diez grupos del Ibex defienden el bastión de los dividendos: rentan más del 5%
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Diez grupos del Ibex defienden el bastión de los dividendos: rentan más del 5%

Aunque el Ibex avanza lento en la recuperación de los dividendos tras la crisis del covid, varias empresas del índice mantienen pagos que están entre los más rentables de Europa

Foto: Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)
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Son muchos los mercados que ya han dejado atrás en sus contadores las huellas del coronavirus. No es el caso, sin embargo, de la bolsa española. El Ibex, el índice de referencia se mantiene estancado en torno al nivel de los 9.000 puntos, más de un 11% por debajo de las cotas en que se movía cuando se vio frenado por la pandemia.

Pero las secuelas de la crisis no se limitan a estos grandes números, en los que el mercado español hace tiempo que se mueve a la zaga de las principales bolsas. Los dividendos, enarbolados durante los últimos años como la gran fortaleza del Ibex, también han salido mal parados.

Foto: María Jesús Montero, ministra de Hacienda, y su predecesor, Cristóbal Montoro. (EFE)

La prudencia por la que optaron una gran mayoría de compañías —y la prohibición que pesó sobre los pagos de la banca— ante el azote de una crisis tan incierta como la que se desató en el primer tercio de 2020 provocó que el año pasado la rentabilidad por dividendo del Ibex 35 descendiera de forma brusca: del 4,17% del año anterior, descendió al entorno del 3%, la cota más baja desde 2006.

La mejora de la situación económica registrada desde entonces y la reanudación de los dividendos bancarios han permitido que estas cifras estén experimentando una recuperación muy significativa. Pero el regreso a los niveles precovid se muestra aún muy lejano. Según los datos recopilados por Bloomberg, el consenso del mercado proyecta que a cierre de 2021 la rentabilidad por dividendo de la bolsa española alcanzará el 3,43% y seguirá ascendiendo el próximo año, hasta el 3,94%. No sería hasta 2023, por lo tanto, cuando el índice regresara a niveles por encima del 4%, como los que eran usuales antes de la pandemia.

Foto: El interior de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Esta demora en la recuperación de la retribución al accionista supondría para la bolsa española la pérdida del liderazgo que con frecuencia ha ostentado en este frente entre los mayores mercados internacionales. Actualmente, el mercado estima que las empresas de índices como el Ftse 100 británico o el Ftse Mib italiano serán más generosas a la hora de remunerar a sus accionistas tanto este año como el próximo.

Son muchas las razones que explican la lenta recuperación de los dividendos. Y no todas negativas. De hecho, una parte sustancial de estos pagos se estaría trasladando desde las fórmulas tradicionales a vías como las recompras de acciones, mucho más frecuentes en otros mercados —principalmente en Estados Unidos— que en España. BBVA y Santander destacan entre las firmas que han anunciado planes en este sentido.

Con todo, aún es posible encontrar en el Ibex varias empresas que siguen figurando en la lista de los dividendos más atractivos de Europa. Hasta diez compañías del índice español presentan unas perspectivas de rentabilidad por esta vía de, al menos, el 5%, según las estimaciones de los analistas recopiladas por Bloomberg. Se trata de un nivel de rendimientos que no tiene hoy por hoy rivalidad en activos que frecuentemente son empleados como sustitutivos —pese a sus evidentes diferencias— como son los bonos o los depósitos bancarios.

Los índices de Reino Unido e Italia superan al Ibex en rentabilidad por dividendo

Enagás, ACS, Mapfre, Telefónica, CaixaBank, Red Eléctrica, Naturgy, Santander, Endesa y Repsol componen la lista de los dividendos con mejores perspectivas de rentabilidad entre las grandes cotizadas españolas, con rendimientos entre el 9 y el 5% anual.

Pero en el terreno de los dividendos, con frecuencia, guiarse únicamente por los grandes números suele ser un error. Al fin y al cabo, la rentabilidad por dividendo no es más que la relación entre la remuneración al accionista y el precio de la acción. Y en no pocas ocasiones, un rendimiento muy elevado es más reflejo de la mala evolución de la cotización que de la generosidad de estos pagos, que muy a menudo pueden llegar a resultar insostenibles. ¿En qué situación se encuentran los mayores dividendos del Ibex?

Enagás

Que al frente de este 'ranking' se sitúe una empresa energética tiene poco de sorprendente, ya que este sector se ha caracterizado tradicionalmente por sus generosos pagos a los accionistas. No en vano, junto a Enagás, la industria eléctrica domina abrumadoramente en el 'top ten' de los dividendos españoles.

En el caso del grupo que dirige Antonio Llardén, los analistas calculan que abonará el próximo ejercicio 1,72 euros por acción, en línea con lo planteado en su plan estratégico, lo que sitúa su rentabilidad a los precios actuales por encima del 8,8%. Estas cifras vienen favorecidas por el mal tono que ha mostrado su cotización desde el estallido de la crisis del coronavirus (pierde más de un 15%). Aunque recientemente ha experimentado una buena racha en el parqué, con un repunte del 20% desde febrero que los expertos achacan en buena medida a sus atractivos pagos (que a los precios de entonces rentaban más de un 10,5%).

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Su negocio no presenta unas perspectivas especialmente boyantes, a causa, principalmente, de la caída de los ingresos regulados, y su deuda ronda los 4.000 millones de euros. Pero la elevada visibilidad de su negocio y sus altos niveles de generación de caja la sitúan en una posición cómoda para mantener sus pagos, al menos, en el corto plazo.

No obstante, como advertían en Bloomberg Economics el pasado junio, el hecho de que presente la mayor rentabilidad por dividendo entre sus iguales puede leerse como un reflejo de su mayor perfil de riesgo, por su estrategia de crecimiento en segmentos no regulados en el extranjero y a que su 'pay-out' (porcentaje del beneficio destinado a la remuneración al accionista) se sitúa por encima del 100%. No en vano, los analistas de Barclays reiteraron recientemente su visión de que existe un "alto riesgo" de recorte de estos pagos a largo plazo.

ACS

La segunda plaza en esta clasificación la ocupa ACS, con un rendimiento de sus dividendos que actualmente alcanza el 7,8%. Esto es resultado, en parte, de la caída del 15% que arrastran sus acciones en 2021, que le han supuesto borrar gran parte del impulso que le dio la noticia de la venta de su división de servicios industriales a Vinci, pendiente de su cierre definitivo.

Precisamente, los fondos obtenidos de esa desinversión actúan como una red que otorga aún más seguridad al dividendo de la compañía que preside Florentino Pérez. Y aunque la intención de la compañía pasa por emplearlo en nuevas inversiones, estas no deberían poner en riesgo su política de remuneración al accionista.

"ACS tiene también una elevada capacidad de generación de caja que se traduce, como en el caso de las eléctricas, en dividendos atractivos. Es su política de retribución desde hace mucho tiempo y con la venta de servicios industriales además, la compañía tendrá un volumen de caja muy elevado a final de año. De hecho está analizando oportunidades de inversión sin que de momento se sepa cuál podría ser el destino. Si lleva a cabo una inversión entendemos que seguirá pagando los dividendos sin ningún problema, tiene un balance muy sólido", observa Ángel Pérez, analista de Renta 4.

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Mapfre

En el caso de Mapfre, la rentabilidad estimada a 12 meses se sitúa en torno al 7,7%, en un momento en que el mercado estima que, para el próximo ejercicio, abonará 0,14 euros por acción. Estos retornos superan en más de un 40% la media estimada para el sector asegurador europeo y son, en buena medida, el reflejo de la débil evolución de la acción durante la crisis del covid, en la que ha retrocedido un 15% (a pesar de que suma un 13,78% en 2021), penalizada por las dudas que afectan a parte de su negocio internacional.

Pese a esto, Eduardo Cabero, analista de Bankinter, considera que los pagos de la compañía están firmemente apuntalados. "Mantiene un nivel de solvencia cómodo (en torno al 194,5% a cierre del segundo semestre) se sitúa dentro de su rango objetivo (225%/175%). Esto le permite repartir dividendos de forma sostenible en el tiempo y con una rentabilidad elevada", señala el analista, que espera que el grupo incremente progresivamente sus dividendos hasta los 0,145 euros, los niveles previos a la pandemia.

Telefónica

Telefónica es un habitual en las listas de los dividendos más elevados del parqué español. Pero también ha sido una de las compañías cuyos pagos se han visto más envueltos en dudas. No en vano, el grupo, que antes había recurrido a la fórmula del 'scrip dividend' (el pago en acciones) para reducir la salida de caja, anunció el pasado febrero un recorte del dividendo del 25%, hasta los 0,3 euros.

Este movimiento, altamente demandado por los analistas, ante el elevado endeudamiento del grupo, fue considerado incluso insuficiente por algunas firmas de inversión, que abogaban por reducirlo en un 50%. Aún firmas como Barclays asumen en sus proyecciones un recorte de este pago hasta los 0,2 euros.

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Sin embargo, la agresiva política de desinversiones seguida por el grupo en los últimos trimestres, ha mejorado sensiblemente su perfil financiero, otorgando algo más de certidumbre a unos pagos cuya rentabilidad a 12 meses se estima próxima al 7,7%, a pesar de las ganancias superiores al 16% que acumula en bolsa en 2021.

"Creemos que el temor sobre la sostenibilidad de los pagos de dividendos de Telefónica, reflejado en un rendimiento a futuro del 7%, frente a un promedio del sector del 4,6%, puede ser exagerado. El progreso de Telefónica con el desapalancamiento, la disminución de la actividad de subasta de espectro después de subastas conservadoras, el bajo ratio de 'pay-out' y el reducido riesgo a la baja para la generación de flujo de efectivo limitan nuestras preocupaciones", señalaban los analistas de Bloomberg Economics en una nota publicada el pasado agosto.

CaixaBank

CaixaBank lidera los índices de rentabilidad estimada por dividendo de la banca española, tras su integración con Bankia. Después de que el grupo anticipara su disposición a repartir entre sus accionistas hasta el 50% de su beneficio, la estimación de los analistas es que los pagos de 2022 se elevarán a 0,16 euros por acción, lo que representa una tasa del 6,3%.

A pesar de que se espera que en el corto plazo el grupo se vea penalizado en márgenes y por la débil evolución de su cartera de crédito, la sólida posición de capital en que se encuentra la entidad que dirige Gonzalo Gortázar apuntala unos pagos que deben ir en aumento en los próximos ejercicios, mientras algunos analistas no descartan la posibilidad de un plan de recompra de acciones.

Santander

Santander es el segundo banco incluido en esta lista. Tras el fin del veto del BCE, el banco que dirige Ana Botín anunció recientemente el abono de un pago de 0,045 euros con cargo a los beneficios de 2021, acompañado de un plan de recompra de acciones. La intención de la entidad es complementar la retribución con un pago adicional a anunciar durante el primer trimestre de 2022 y los expertos ya asumen que el dividendo del próximo año se elevará hasta los 0,19 euros, superando las cifras precovid, lo que incrementaría su rentabilidad a precios actuales al 5,78%. No obstante, la visibilidad al respecto aún es reducida y firmas como JPMorgan estiman apenas un pago de 10 céntimos.

La mejora de las perspectivas del negocio financiero en plena recuperación económica representa cierta garantía de sostenibilidad de estos pagos, a pesar de que Santander ha sido frecuentemente señalada por tener unos niveles de capital algo más ajustados que sus rivales (lo que no es óbice para que supere con holgura los niveles exigidos por los reguladores).

Tras el fin del veto del BCE, el banco que dirige Ana Botín anunció el abono de un pago de 0,045 euros con cargo a los beneficios de 2021

Red Eléctrica

La situación de Red Eléctrica es muy asimilable a la de Enagás. La compañía que preside la exministra Beatriz Corredor no atraviesa un momento especialmente prometedor en bolsa, frenada por el recorte de los ingresos regulados y unos planes de inversiones poco estimulantes.

Con todo, visibilidad y elevada generación de caja se mantienen como fortalezas que otorgan solidez a sus planes de repartir un euro por acción, lo que representa una rentabilidad del 5,67% a sus precios actuales, después de que su cotización haya experimentado una revalorización del 35% en menos de ocho meses.

Pero, el operador del mercado eléctrico español se enfrenta a un escenario a medio plazo algo complejo, con el fin en 2023 de la remuneración a sus activos previos a 1998, lo que, 'a priori', supondrá una merma sustancial de sus ingresos y podría poner en cuestión a partir de entonces su dividendo.

Endesa

Otra eléctrica incluida en este listado es Endesa, que según los números recopilados por Bloomberg presenta una perspectiva de rentabilidad por dividendo del 5,56%, al estimarse un pago de dividendos en 2022 de 1,06 euros.

Foto: Sede de Enel, dueña de Endesa, en Roma. (EFE)

Como observa Ángel Pérez, analista de Renta 4, estos pagos están ahora condicionados por las recientes modificaciones legislativas introducidas por el Gobierno español en el mercado eléctrico. Endesa tiene como norma repartir entre sus accionistas un 80% de sus beneficios. Según los cálculos de Pérez y con el impacto del decreto contra la escalada de los precios de la luz, si Endesa se ciñera a esa política de 'pay-out', su dividendo se reduciría a 0,79 euros. Sin embargo, "no descartamos que pudiesen abandonar el tema del 'pay-out' y que el dividendo pueda ser superior, tiene margen para poder pagar un dividendo mayor al que tenemos estimado".

Naturgy

El dividendo de Naturgy ha estado en el centro de la polémica desde hace meses. Hasta que el grupo que preside Francisco Reynés anunció el pasado julio el recorte de estos pagos, en el marco de su nuevo plan estratégico, eran constantes en el mercado los reclamos de un ajuste de los mismos, ya que, a los niveles anteriores, el grupo estaba pagando cada año mucho más de lo que ganaba, a pesar de una posición financiera algo ajustada y su necesidad de acometer importantes inversiones en los próximos años para sacar adelante su estrategia de reconversión hacia las energías limpias.

Ese recorte fue considerado insuficiente por algunas voces del mercado y el fondo IFM, en medio de su opa para hacerse con hasta un 22,7% de la compañía (finalmente se ha quedado con un 11%), planteó la posibilidad de eliminarlo por completo, provocando la reacción airada de Criteria, a la sazón, máximo accionista de Naturgy.

Foto: EC.

Con un pago mínimo establecido en 1,2 euros por acción, su rentabilidad supera 5,4%. Estas cifras se sitúan, en principio, por debajo de los beneficios que se espera que obtenga el grupo, haciéndolas más sostenibles. Sin embargo, las recientes tensiones en el mercado eléctrico añaden un punto de incertidumbre.

Repsol

El último lugar de esta lista lo ocupa Repsol, con una rentabilidad estimada del 5,4%, después de que sus acciones hayan experimentado una escalada cercana al 40% en 2021. La compañía petrolera fue uno de los muchos grupos que se vio obligado a cercenar su retribución al accionista durante los primeros compases de la crisis del coronavirus, que se cebó de forma intensa con los precios energéticos.

Sin embargo, el giro que ha registrado el mercado del petróleo a lo largo de 2021 lo sitúa en una posición mucho más cómoda a la hora de afrontar la retribución a sus accionistas. Con todo, y en ausencia de un anuncio oficial por parte de la compañía, los expertos siguen asumiendo unos pagos ligeramente por encima de los 0,6 euros comprometidos para este año y estiman, mayoritariamente, cualquier refuerzo adicional de la retribución se afrontará por la vía de la recompra de acciones.

Son muchos los mercados que ya han dejado atrás en sus contadores las huellas del coronavirus. No es el caso, sin embargo, de la bolsa española. El Ibex, el índice de referencia se mantiene estancado en torno al nivel de los 9.000 puntos, más de un 11% por debajo de las cotas en que se movía cuando se vio frenado por la pandemia.

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