El mercado de bonos respira ante los planes del BCE de lanzar otro programa de compras
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SEGÚN BLOOMBERG

El mercado de bonos respira ante los planes del BCE de lanzar otro programa de compras

La nueva medida contempla adquisiciones selectivas de activos, solo en los momentos en los que el mercado de deuda se vea tensionado. Italia y Grecia, los más beneficiados

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)
La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)

El programa de compras de urgencia (PEPP) que el Banco Central Europeo (BCE) puso en marcha durante la pandemia finaliza en marzo, pero eso no significa que se acaben los cortafuegos. Este otoño, el regulador europeo tiene que decidir qué con sus compras de activos y, según Bloomberg, se abre paso la posibilidad de que ponga en marcha un nuevo programa, esta vez selectivo. Tras la noticia, el mercado de bonos, muy tensionado en los últimos días por las presiones inflacionistas, se ha relajado.

Hasta ahora, el coste de la deuda había estado bajo. La explicación es muy sencilla: el BCE lo compraba todo, y a precios de saldo. Esta política monetaria tiene sus días contados, una vez superada la crisis del covid y en un escenario inflacionista que ha acelerado el debate sobre la retirada de estímulos. Pero eso no significa que el BCE vaya a dejar solos a los países ante los mercados, como ocurrió durante la crisis de deuda. Si hay situaciones difíciles, el regulador acudirá al rescate.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde, junto a la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. (EFE)

Los bonos periféricos de la zona euro, especialmente los de Italia y Grecia —pero también los de España— serían los más beneficiados por el nuevo programa de compras selectivas que barajan en Fráncfort. A diferencia del programa actual, la nueva política del BCE centraría las adquisiciones de bonos dónde y cuándo el mercado estuviese tensionado. Es decir, serviría para apagar incendios como los que amargaron el verano de 2012 a los países del sur.

De momento, solo se trata de una propuesta, y de aquí a marzo es probable que haya otras alternativas de este tipo para medir la reacción del mercado. La clave está en el tamaño del programa, que de momento se desconoce. Sería razonable esperar que la cifra se sitúe en torno o por debajo del ritmo reducido de compras que el BCE ha anunciado para el resto del año.

Pero los efectos del globo sonda ya se dejan notar en la negociación de los bonos. Tras varios días de fuertes encarecimientos del coste de la deuda, debido a las tensiones inflacionistas que hacen presagiar un cambio en la política acomodaticia de los bancos centrales, este jueves ha llegado la tranquilidad.

Foto: La sede del BCE. (Reuters)

El bono español a 10 años ha reducido su rentabilidad al 0,461%, frente al 0,488% del día anterior. Se trata de valores muy lejanos aún a los del verano, pero que suponen un alivio respecto a la tendencia al alza de los últimos días. La primera de riesgo —el diferencial con el bono alemán a una década, de referencia en Europa— también cae por debajo de los 65 puntos básicos, cerca de un 1,5 menos que el día anterior.

Pero los más beneficiados son los dos países con más problemas para colocar su deuda: Italia y Grecia. En el primer caso, la rentabilidad del bono a 10 años cae desde el 0,89% hasta el 0,853%, mientras que el segundo baja desde el 0,90% hasta el 0,869%.

El BCE barajó reducir más las compras

Por otro lado, este jueves se ha sabido que el Consejo de Gobierno del BCE debatió una reducción mayor que la anunciada en el ritmo de compras de activos al amparo del PEPP durante su reunión de política monetaria de septiembre, según se desprende de las actas de dicho encuentro.

"Se argumentó que una aplicación simétrica del marco del PEPP implicará una reducción más sustancial de ritmo de compras, también debido a los posibles efectos colaterales de un elevado ritmo de compras", se recoge en las actas del cónclave, celebrado entre el 8 y el 9 de septiembre.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (Reuters)

No obstante, otros miembros del Consejo de Gobierno argumentaron en contra de esa idea por la "repreciación de los rendimientos nominales de los bonos". En su opinión, esa situación obligaba a una reducción prudente en el ritmo de compra. Así, "se expresó una preocupación sobre que un ritmo más lento podría inducir percepciones al mercado de que una política monetaria más dura, lo que podría endurecer las condiciones de financiación", según se desprende de las actas del encuentro.

Algunos participantes de la reunión también argumentaron que una reducción en el ritmo de compras se podría interpretar como 'tapering', lo que tendría efectos negativos para el resto de componentes de la política monetaria.

Durante la reunión del organismo también se debatió sobre la inflación de la zona euro. En general, la mayoría de los banqueros centrales consideró que los riesgos para la inflación estaban alineados al alza. Algunos miembros también indicaron que existía el riesgo de que el alza de precios en 2023 fuera mayor de lo esperado.

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