El díscolo de la OPEP: vender lo máximo posible ahora, mientras el petróleo tenga valor
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EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

El díscolo de la OPEP: vender lo máximo posible ahora, mientras el petróleo tenga valor

El órdago de EUA ha dinamitado las negociaciones. De fondo, una razón estructural: es hora de sacar toda la tajada posible a una materia prima cuya demanda tocará techo en 2030

placeholder Foto: Un petrolero, frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos. (Reuters)
Un petrolero, frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos. (Reuters)

Esta vez es distinto. La batalla en el seno de la OPEP ampliada sobre cuánto aumentar la producción de petróleo y durante cuánto tiempo no se trata del típico tira y afloja entre los países productores. Como siempre, hay razones coyunturales, ligadas al ciclo económico y a las expectativas a corto plazo sobre la demanda y los precios. Pero uno de los países del cartel esconde una carta con la vista puesta mucho más allá. Y la está haciendo jugar para romper la baraja.

Emiratos Árabes Unidos (EAU) es una federación de siete estados que produce el 4% del petróleo mundial y se ha convertido en el díscolo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo en las negociaciones de las últimas semanas. Su posición ha hecho fracasar el acuerdo en el seno del cartel durante tres reuniones consecutivas —la cuarta aún no tiene fecha— y ha llenado de incertidumbre la cotización del oro negro, que pasa sin solución de continuidad de máximos de seis años a fuertes caídas, como las registradas este miércoles.

Foto: Grietas en la OPEP y el riesgo de un barril de crudo de nuevo en 100 dólares.

En el fondo subyace un argumento estratégico para el país de los siete emires: hay que vender lo máximo posible ahora, antes de que la demanda caiga frente a la de otras fuentes de energía renovables y el petróleo pierda su valor. Así lo han asegurado al diario estadounidense 'The Wall Street Journal' (WSJ) fuentes emiratíes conocedoras de la posición negociadora del país.

La actitud de EAU supone un giro radical en la política de las petromonarquías del Golfo Pérsico. Durante años, tanto Emiratos como Arabia Saudí —que ahora protagonizan las mayores tensiones— han sostenido que la demanda se mantendrá a lo largo del tiempo. El problema más bien era el contrario: si algún día se acabasen las reservas, se moriría la gallina de los huevos de oro.

Pero ahora todo ha cambiado. En pleno 'boom' de las renovables, EUA ha lanzado un programa de inversiones en nuevas fuentes de energía para diversificar su economía y obtener ingresos por otras vías, ante la perspectiva de que el petróleo carezca de compradores en un futuro no tan lejano, y que queda día está más cerca debido al 'Green New Deal' impulsado por Estados Unidos y la Unión Europea.

El plan emiratí es aumentar la producción tanto como se pueda antes de que el petróleo alcance su pico de demanda en 2030

"Es tiempo de maximizar el valor de los recursos de hidrocarburos del país", dicen las fuentes consultadas por el WSJ. Y añaden una frase inquietante: "Mientras tengan valor". En plena espiral inflacionista, especialmente en los mercados de la energía, para EUA es ahora o nunca. 'Tempus fugit'.

El plan consiste en aumentar la producción tanto como se pueda antes de que el petróleo alcance su pico de demanda, que la Agencia Internacional de la Energía calcula para 2030. Para ese momento, Emiratos planea haber incrementado su capacidad desde los cuatro hasta los cinco millones de barriles diarios, gracias a una inversión de 122.000 millones de dólares (unos 103.000 millones de euros); Arabia Saudí pretende pasar de 12 a 13 millones.

En ese contexto, la OPEP+ ha intentado durante los últimos días actualizar el acuerdo que contemplaba un aumento de la producción después de los severos recortes emprendidos durante la pandemia, debido al desplome de la demanda y la devaluación del precio (los futuros del crudo llegaron a cotizar en negativo en Estados Unidos). A Emiratos le interesa producir más, pero no quiere que sus socios hagan lo mismo. Y si todo salta por los aires, tampoco es el fin del mundo. En ausencia de pacto, la producción se mantiene intacta y la ley de la oferta y la demanda empuja los precios al cielo soñado desde los desiertos del Golfo. Sobre todo mientras la economía se mantenga caliente.

Foto: Foto: Reuters.

Es el momento de aprovechar la coyuntura para 'quemar' las reservas que EUA ha ido acumulando —unas de las mayores del mundo—, antes de que le pase como a Estados Unidos en abril de 2020, cuando los productores tuvieron que pagar para que les cuidasen un crudo que no valía nada. Entonces, las razones fueron cíclicas; ahora, estructurales. O al menos eso piensan los emires.

El órdago lanzado por el país ha provocado un inusual enfrentamiento con Arabia Saudí, líder 'de facto' de la OPEP. Los saudíes rechazan la contraoferta de EUA para aceptar el acuerdo para aumentar la producción a cambio del privilegio de poder incrementar su cuota dentro del cartel. Un desafío en toda regla que otorga una extraña posición de fuerza al socio pequeño.

La cooperación ha dado paso a la rivalidad para repartirse la mayor cantidad de la tarta mientras la tarta exista

El disenso ha provocado una gran subida del precio del crudo, con el barril Brent, de referencia en Europa, en torno a los 74 dólares y el West Texas estadounidense por encima de los 72, tras alcanzar máximos de tres y seis años, respectivamente. Como consecuencia, el precio de la gasolina ha subido con fuerza en Estados Unidos, lo que ha motivado intentos de mediación de la Casa Blanca, según revela el WSJ.

De momento, cualquier iniciativa para resolver el conflicto ha fracasado. "La histórica alianza está a prueba", afirma Chrystian Malek, jefe de energía global en JP Morgan & Chase. La cooperación ha dado paso a la rivalidad para repartirse la mayor cantidad de la tarta mientras la tarta exista. "Es la carrera por la porción del mercado antes del pico de la demanda", concluye Robin Mills, jefe ejecutivo de la consultora catarí Qamar Energy. El año 2030 está a la vuelta de la esquina.

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