Los tipos de interés y la regulación pública del crédito impulsan los fondos alternativos
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EL CONFIDENCIAL - KPMG

Los tipos de interés y la regulación pública del crédito impulsan los fondos alternativos

El inversor minorista gana protagonismo frente a los fondos de pensiones, las aseguradoras y las fundaciones en el mercado no tradicional

Con el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal realizando compras masivas de bonos para crear escasez, y con tipos de intereses que ofrecen bajísimas rentabilidades o incluso en negativo, los inversores buscan nuevos vehículos financieros para diversificar sus carteras y garantizar un mayor retorno.

Los depósitos bancarios y la renta variable tampoco parecen ahora opciones extremadamente atractivas para el ahorrador. La exigua rentabilidad de los intereses y el sorprendente desempeño de las bolsas mundiales, las cuales casi se han recuperado de sus abruptas caídas al inicio de la pandemia (con excepciones como el FTSE de Londres, que perdió un 14% en 2020; el Ibex 35, que se dejó un 15, o el CAC 40 de París, un 7,1% menos), provocan cierto recelo entre los inversores por esta tendencia alcista que no se ha visto tan afectada por la contracción real de la economía. El índice tecnológico Nasdaq, por ejemplo, registró ganancias del 42% en 2020 y de un 15% el índice S&P 500, convirtiéndose en valores refugio durante la pandemia por el impulso de la digitalización de la economía.

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A esto se suma todo el ahorro acumulado durante las restricciones, el cual, junto a los diferentes paquetes de estímulos anunciados por distintos gobiernos, como el estadounidense —que prevé inyectar 1,9 billones de dólares a la economía— o el Next Generation EU de 750.000 millones de euros que la Unión Europea espera entregar a los gobiernos del bloque, supone una inundación de efectivo para los mercados que tienen por delante el reto de absorber todas estas transferencias controlando la inflación y evitando sobrecalentar sus finanzas.

Para analizar este inédito entorno económico y conocer otras opciones a las inversiones más tradicionales, El Confidencial y KPMG organizaron el foro ‘Jornada sobre Inversión Alternativa’, durante el cual se puso de manifiesto el potencial de este tipo de activos. Hilario Albarracín, presidente de KPMG en España, destacó que durante la pandemia la inversión alternativa “aportó retornos muy por encima del de los mercados, y en los últimos meses ha recuperado niveles similares a la era precovid”. En su opinión, esto “evidencia que mantener activos de inversión alternativa en los porfolios (de los inversores) siempre es positivo en contextos complejos e inciertos”.

“Los activos gestionados en el mercado privado (excluyendo los fondos de cobertura) crecerán en más de un 50%, desde los 9,5 billones de dólares en 2019 hasta los 14,4 billones en 2025”, añadió por su parte David Lomas, 'global head' de BlackRock Alternatives Specialists (BAS).

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Hilario Albarracín, presidente de KPMG en España.

Durante su intervención en la jornada, Lomas señaló que “la inversión en capital privado seguirá acaparando la mayor porción de los fondos alternativos”, pero quiso destacar las perspectivas de las colocaciones en infraestructuras, sector en el que existe “un déficit de financiación de medio billón de dólares a nivel mundial”.

La modernización y la renovación de las infraestructuras en Estados Unidos es uno de los sectores más beneficiados por el paquete de estímulo anunciado por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y por otros gobiernos, que necesitan al sector privado para cerrar esta brecha. “La transformación que hemos visto en China en los últimos ocho años le convierten en uno de los mercados más interesantes para invertir”, añadió el directivo de BlackRock, citando los cambios introducidos por el Gobierno comunista para mejorar el clima de confianza entre los inversores, la transparencia y la regulación. Asia acapara el 40% de los activos gestionados por BlackRock en inversión alternativa, y solo China supone un tercio de todas las operaciones en este continente. “China es demasiado grande para ignorarla”, puntualizó.

Inversión alternativa en España

A pesar de que "los 'asset classes' españoles son muy atractivos tanto para los inversores nacionales como internacionales", tal y como comentó Javier Muñoz Neira, socio responsable de 'Asset Management' de KPMG en España, en nuestro país existe un amplio margen de desarrollo para la inversión alternativa. El total de activos colocados en fondos no tradicionales es todavía inferior a la media en Europa. Borja Díaz-Llanos, 'head of illiquid assets' de Santander Asset Management, explicó al respecto que la plantilla de la división del banco ha aumentado desde los cuatro gestores que eran en diciembre de 2019 hasta los 20 empleados en la actualidad. Además de este incremento en el volumen de negocio, “hemos visto una democratización y una normalización de los activos alternativos en España. Todos los inversores, no solo los institucionales, sino también los grandes patrimonios y los no tan grandes se ven obligados a ir más allá para conseguir rentabilidad en su cartera de inversión”, explicó por su parte Pilar Martí Fluxá, 'head of alternatives' para España y Portugal de JP Morgan Asset Management.

placeholder Pilar Martí Fluxá, head of alternatives para España y Portugal de JP Morgan Asset Management.
Pilar Martí Fluxá, head of alternatives para España y Portugal de JP Morgan Asset Management.

La incertidumbre económica actual, junto a la expansión de los mercados privados, añade cierta complejidad al negocio alternativo. En este sentido, Manuel Gutiérrez-Mellado, director de 'alternative investments' de BlackRock en España, aconsejó “diseñar una cartera diversificada cuyo objetivo principal sea abarcar todo el espectro de riesgo-retorno para tener cualquier tipo de conversación con el cliente; desde una aseguradora, banca privada, fondo de pensiones o 'family office', que muchas veces van a tener necesidades distintas”.

En España, los actores más interesados en inversión alternativa eran los fondos de pensiones, las aseguradoras o fundaciones que buscaban rentabilidad a largo plazo. Pero en la situación actual, con alta volatilidad y bajos tipos, “el inversor minorista o de banca privada necesita complementar sus carteras de bonos y acciones con fondos alternativos”, explicó Pedro Sagües, 'head alternative investments' de Bankinter Wealth Management. “La inversión alternativa ha pasado de ser una oportunidad a ser una necesidad”, puntualizó.

Invertir con impacto

Los plazos de retorno de la inversión, junto al mayor capital que se necesita para entrar en el mercado privado, son los principales factores que tradicionalmente han lastrado a este tipo de colocaciones. Estos plazos pueden oscilar desde los seis meses para la deuda privada hasta los 10 o 15 años en el caso de las infraestructuras. “Cuando invertimos en activos alternativos tenemos que ser conscientes de que estamos invirtiendo de aquí a 10 años. Todo lo que inviertas que no tenga un componente de impacto social o de ESG (Riesgos Ambientales, Sociales y de Gobernanza, por sus siglas en inglés) creo que será un fracaso”, sostuvo Álvaro Villanueva, CIO 'alternative assets' de CaixaBank Wealth.

La sostenibilidad y el impacto medioambiental y social de las empresas son factores cada vez más valorados por los inversores y los mercados. Por ejemplo, los actuales test de estrés realizados por el Banco Central Europeo (BCE) a más de 2.000 bancos y cuatro millones de compañías consideran que los desastres naturales y la reducción de emisiones suponen los mayores riesgos para sus economías hasta 2050.

“Al binomio rentabilidad y riesgo se le añade ahora un tercero: el impacto”, dijo Ramón Pueyo, socio responsable de sostenibilidad y buen gobierno de KPMG España. “La inversión sostenible se basa en tres ‘C’: convicción para salvar el planeta, coacción de las regulaciones y normativas y conveniencia de los mercados que premian este tipo de inversiones”.

"Los activos del mercado privado aumentarán en más de un 50%, desde los 9,5 billones de dólares en 2019 hasta los 14,4 billones en 2025"

Uno de los sectores más afectados por estas variables es el energético, inmerso en una radical transición para desengancharse del petróleo y aumentar su capacidad en fuentes renovables, redes inteligentes, proyectos de hidrógeno o atender la futura demanda del vehículo eléctrico. Manuel Santillana, socio de 'deal advisory, corporate finance' de KPMG y responsable de Energía e Infraestructuras de la consultora, destacó que esta transición energética está siendo posible gracias a la reducción de costes y los avances tecnológicos; el apoyo gubernamental a estas tecnologías por medio de subastas o subvenciones (como al hidrógeno verde), y los acuerdos de venta a largo plazo de electricidad (PPA) con grandes consumidores privados de diferentes industrias.

Además de acelerar esta transición energética, la pandemia ha supuesto también “un cambio en el modelo de oficina y la flexibilización de los espacios de trabajo y de las jornadas”, destacó por su parte Ramón Gayol, socio de 'deal advisory, corporate finance real state' de KPMG. “En el mercado inmobiliario también hemos visto un auge del alquiler por la crisis que dificulta el acceso a nueva vivienda a los más jóvenes; cambios en los modelos de distribución, con la fuerte disrupción del 'e-commerce' frente al 'retail' y los comercios y el auge de la logística”, añadió Gayol. El sector hotelero y los centros comerciales, cuyos negocios también se vieron muy afectados por las restricciones, son algunos de los ejemplos en 'real state' con apetito por encontrar fuentes de financiación alternativa y mejorar así sus balances.

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Ángel Martínez-Aldama, presidente de INVERCO.

El coronavirus también supuso un impulso a la digitalización de la economía. Otro de los aspectos analizados durante las conferencias, y su importancia en la gestión de los activos alternativos. Alan Picone, socio de 'risk regulatory and compliance de asset management' de KPMG Luxemburgo, señaló que “para identificar activos y cerrar buenos acuerdos para integrar en cualquier cartera de manera global es necesario el uso de herramientas digitales”, como las simulaciones, la inteligencia artificial o 'machine learning'. “La tecnología se convierte de esta forma en una aliada fundamental para ayudar a detectar cuándo una cartera rinde por debajo de lo esperado”, añadió Vidy Vairavamurthy, 'co-head of research of the alternative solutions group' de BlackRock.

Por su parte, Alfonso Figal, socio de FS Consulting de KPMG, explicó que “en un escenario de aumento de escala de las inversiones alternativas como el que se visualiza, las soluciones tecnológicas y las técnicas analíticas avanzadas jugarán un papel clave tanto en los procesos operativos de identificación y selección de oportunidades de inversión según el perfil de riesgos como en la monitorización y control de las mismas a través de un mapa de indicadores relevantes según el tipo de activo”.

La regulación y los diferentes marcos normativos implementados en el ámbito europeo y español ocuparon las últimas intervenciones. Julie Patterson, 'head of regulation of asset management' de KPMG, explicó los cambios que la Comisión Europea debería acometer en el primer semestre de 2021 para integrar criterios ESG en los fondos alternativos, mientras que Ángel Martinez-Aldama, presidente de la asociación de Instituciones de inversión colectiva y fondos de pensión (Inverco), y Pilar Galán, socia de FS legal de KPMG Abogados, destacaron la labor del regulador español —la CNMV— para aplicar estas directivas y normativas europeas; aumentando los mecanismos de protección de datos y mejorando el acceso de los inversionistas minoritarios a los fondos alternativos.

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