Los estímulos del BCE para mitigar la crisis del covid ya superan el PIB español
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CASI 1,2 BILLONES DE COMPRAS DE DEUDA

Los estímulos del BCE para mitigar la crisis del covid ya superan el PIB español

El banco central ha realizado compras netas de activos por valor de 1,196 billones de euros, cifra que ya supera la riqueza generada por la economía española en 2020

placeholder Foto: La presidenta del Banco Central Europeo (BCE). (Reuters)
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE). (Reuters)

Las cifras de los estímulos monetarios cada vez superan nuevos récords y cuestionan si hay límites para los bancos centrales. En el caso del Banco Central Europeo (BCE), las compras netas desde abril de 2020, cuando empezó a funcionar el programa especial contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), alcanza ya los 1,12 billones (millones de millones) de euros, superando el PIB español de 2020. Si se contabilizan las adquisiciones netas de activos desde hace justo un año, la cifra alcanza ya los 1,196 billones.

La estrategia del BCE desde el primer momento ha sido inundar la economía de liquidez para evitar cualquier ‘shock’ financiero, teniendo en cuenta además el escaso margen que tenía con los tipos de interés al 0% con que llegó a esta crisis la eurozona. De hecho, para muchos expertos, esta opción no existe, ya que consideran que ha alcanzado el ‘reversal rate’, punto a partir del que sería perjudicial bajar más el ‘precio del dinero’, aunque se trata de un nivel teórico no observable.

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En cualquier caso, y tras un titubeo inicial de Christine Lagarde, el BCE ha lanzado estímulos en forma de compras netas de activos y barra libre de financiación a largo plazo para los bancos con los LTRO, disponiendo tres billones de euros a tipos negativos de hasta el -1%. La política de liquidez del BCE continuará en el futuro, como ha dejado claro la mandataria francesa. De hecho, la disposición de la institución monetaria parece estar rompiendo nuevas barreras. El fin último del banco central es mantener la estabilidad de los precios, pero, durante la pandemia, el BCE también ha estado fortaleciendo el argumento de que, para alcanzar su objetivo de inflación, necesita que las condiciones de financiación del mercado sean acomodaticias.

Un mensaje que Lagarde volvió a reiterar en su comparecencia tras la reunión ordinaria de esta semana. Ante el repunte de los tipos de la deuda pública debido a las expectativas de inflación, el BCE anunció en su comunicado que había tomado la decisión unánime de aumentar el ritmo de las compras del PEPP, que actualmente ha gastado en torno a la mitad del paquete total. Una medida poco ortodoxa, especialmente después de varias semanas estancando las compras. Sin embargo, el mensaje de Lagarde caló en el mercado: en la rueda de prensa, la francesa apeló a la importancia de mantener unas condiciones crediticias laxas y subrayó la flexibilidad de su institución. "Unos tipos de los bonos más altos podrían traducirse en un endurecimiento prematuro de las condiciones financieras para todos los sectores de la economía", matizó, tachando este escenario de "indeseable".

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Pese a que la francesa reiteró varias veces que no pretendía imponer un control sobre las curvas de los tipos, la renta fija respondió positivamente a la disposición de la dirigente monetaria, con el bono alemán (de referencia en Europa) llegando a relajarse hasta un tipo del -0,33%, mientras que el español caía hasta un tipo del 0,3%. Un escenario muy lejano del que se daba hace precisamente un año cuando, en pleno estallido de la pandemia, Lagarde dijo que el BCE no estaba "aquí para cerrar las primas de riesgo", disparando precisamente los diferenciales de la deuda. Lejano queda también el debate instigado por la Justicia alemana, que pidió explicaciones a la entidad bajo la sospecha de que el banco central había cruzado la frontera de su mandato con sus ingentes compras de deuda.

La autoridad monetaria llegó a esta crisis con un programa de 20.000 millones de euros netos en compras mensuales que heredó de la era Mario Draghi. Hace justo un año, el 12 de marzo de 2020, Lagarde anunció un extra de 120.000 millones netos para el conjunto del año. Pero no fue suficiente, y una semana después anunció el PEPP, con mayor peso de la deuda corporativa y un perímetro de 750.000 millones de euros que ha ido ampliando hasta los 1,85 billones.

Este paquete, con el que tiene previsto seguir realizando compras hasta marzo de 2022, ya ha consumido 878.568 millones, a lo que se suman 223.467 millones en adquisiciones con el programa clásico de PSPP que cuestionó el Constitucional alemán al considerar que el BCE se habría extralimitado en sus funciones y que podría haber financiado déficits públicos.

La respuesta europea fue de defensa del BCE. No en vano, su actuación fue clave para calmar los mercados tras los primeros compases de la crisis del covid con problemas de liquidez y ‘rally’ de las primas de riesgo periféricas. Solo entre marzo y junio, la suma de compras netas del banco central alcanzó los 490.000 millones de euros.

En este contexto, según los últimos datos publicados por el Banco de España, que corresponden al cierre de enero, la deuda en el balance del BCE alcanza los 3,73 billones, mientras que los bancos tienen una deuda con la institución con sede en Fráncfort de 1,79 billones. En conjunto, el pasivo de la eurozona con el BCE alcanza los 4,96 billones. La dependencia que tiene el sistema económico de los estímulos monetarios también se observa en España, con un pasivo de 735.000 millones que equivale ya al 66% del PIB español en 2020, gracias a las tenencias de deuda del BCE por valor de 475.783 millones y la deuda de la banca con el BCE por 261.210 millones.

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