Fondos verdes: ¿Cómo saber si el producto que te han vendido respeta la sostenibilidad?
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Fondos verdes: ¿Cómo saber si el producto que te han vendido respeta la sostenibilidad?

Una de las mejores herramientas es que exista una tercera empresa que certifique que el fondo cumple los criterios

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La sostenibilidad en el mundo de la inversión tiene cada día un papel más relevante. A los efectos positivos a los que contribuye en el planeta se suman otros factores que hacen que los expertos la consideren como una tendencia en la que fijarse en el presente y en el futuro.

Por una parte, el fondo de recuperación europeo jugará un papel fundamental en el desarrollo de la inversión verde, ya que acelera la tendencia hacia las energías renovables y la movilidad eléctrica.

Por otra, la reciente llegada de Joe Biden a la Casa Blanca también supone un impulso para las economías verdes, pues el presidente de EEUU quiere mitigar el impacto sobre el clima en uno de los países más contaminantes del mundo. Prueba de ello es que una de sus primeras medidas ha sido la vuelta al tratado global del Acuerdo de París.

Las perspectivas para los valores que respetan los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo) parecen positivas. Teniendo en cuenta este escenario, invertir en este tipo de compañías puede resultar una estrategia interesante de cara al futuro y, aunque a la hora de seleccionar valores, es posible comprobar cuáles son sus políticas respecto a estos criterios, la situación se complica cuando se trata de fondos de inversión. ¿Cómo asegurarse de que un fondo es realmente sostenible?

Los criterios que deben de cumplir sí o sí estos fondos

Para saber si un fondo de inversión es realmente sostenible, una de las claves es conocer el tipo de criterio o estilo de inversión sostenible que utiliza. Uno de ellos es el de exclusión, a través del cual se excluyen directamente de la cartera a todas aquellas compañías, sectores, regiones o países que no cumplan con los criterios de sostenibilidad.

Además de este, existen otros enfoques como el que hace uso de fondos “best in class” (el mejor de la categoría), que implica invertir en empresas que se sitúan a la cabeza de su sector al cumplir con los criterios ASG, o los que tienen con mayor peso en cartera a aquellas compañías que respetan estos criterios.

No obstante, todos estos enfoques no se miden con cifras y con un criterio armónico, lo que dificulta saber si un fondo es realmente sostenible. “Actualmente disponemos de distintos indicadores de sostenibilidad, aun así, no existe un indicador universal y objetivo al cual podamos acceder. No es de extrañar que nos encontremos divergencias en las puntuaciones de un mismo fondo, dependiendo del indicador de referencia al que consultemos”, explica Aina Pérez, consultora financiera en Inversimply. Por este motivo, tal y como explica Pérez, la Unión Europea está llevando a cabo la implantación de la taxonomía, una herramienta que permitirá obtener de manera objetiva el grado de sostenibilidad de las inversiones al medir en porcentaje las actividades que están alineadas con dicha taxonomía.

Otra de las mejores herramientas para conocer si un fondo es realmente sostenible es que haya una tercera empresa que certifique que el producto cumple los criterios. Esto, según Diego González, socio director de Cobalto Inversiones EAF, supone la mejor garantía. “Cada proveedor otorga una nota con independencia de que el fondo se encuentre dentro de ASG o fuera, es un aspecto importante que pone de manifiesto la intención y la disposición a realizar un esfuerzo para ser ASG”, apunta González.

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¿Cómo afectan estos criterios al rendimiento de estos fondos?

La utilización de los criterios ASG puede plantear diferentes dudas a los inversores. Una de ellas es si esta nueva forma de inversión se trata de una moda o una tendencia que viene para quedarse en el futuro. No obstante, esta cuestión es clara para los expertos. “Las políticas cada vez más encaradas a la descarbonización contribuyen a una buena rentabilidad para este tipo de activos financieros”, comenta Pérez, quien asegura que invertir en verde “es una opción más que a considerar si nos preocupamos por rentabilizar de manera sostenible, ética y comprometida con el medio ambiente”.

Otra de las cuestiones tiene que ver con la rentabilidad y las oportunidades de inversión que tienen este tipo de fondos, que han de renunciar a la inversión en determinadas compañías que no cumplen con los criterios ASG. No obstante, González considera que las empresas en las que invierten los fondos sostenibles tienen más probabilidades de entrada de flujos, es decir, acciones más demandadas son precios futuros superiores. “Como ASG cada vez tiene más penetración, las empresas entienden que sus valores se verán cada vez más beneficiados por estos criterios al haber cada vez más fondos con dicho sesgo”, afirma.

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