Los grandes temas de inversión para 2021 tras los efectos del covid
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LA PANDEMIA ACELERA Y CREA TENDENCIAS

Los grandes temas de inversión para 2021 tras los efectos del covid

Las grandes gestoras de fondos reorientan contrarreloj sus estrategias ante las temáticas que ha acelerado o provocado la crisis del coronavirus

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La crisis del coronavirus y sus secuelas han acelerado o creado nuevas tendencias en el comportamiento de los consumidores, empresas, estados o inversores. Es decir, hay impacto en todos los agentes económicos, y las grandes gestoras de fondos están reorientando sus estrategias.

Las gestoras prevén que varias temáticas cobren relevancia a partir de 2021, como la influencia en la inversión del capitalismo de Estado que está adoptando Occidente, el acelerón de la economía sostenible, el paso atrás de la globalización o la importancia de la salud. Todo esto en un contexto de endeudamiento masivo y políticas ultraexpansivas de los bancos centrales. Estos son, así, los factores a vigilar:

Capitalismo de Estado

Las políticas neoliberales han dado un paso atrás con el coronavirus. Esta vez no ha habido reticencias para expandir el gasto público ante el ‘shock’ en la economía real. “El creciente papel del Estado en la crisis actual ha abandonado las rígidas demandas de presupuestos equilibrados y austeridad. La política económica y la perspectiva de errores políticos son, por tanto, el factor a considerar para determinar la nueva normalidad del crecimiento económico después de la crisis”, opina Carsten Menke, estratega de Julius Baer. “El gran Gobierno ha vuelto y va a jugar un papel mucho más importante en la sociedad. Además, es cada vez más probable que los gobiernos se basen en la represión financiera (tipos más bajos que la inflación) para erosionar sus relaciones deuda/ingresos a fin de financiar los gastos de asistencia sanitaria y bienestar”, apostilla Keith Wade, economista jefe de Schroders.

Foto: Ilustración: El Herrero.

“Los gobiernos han pasado deliberadamente el Rubicón al lidiar con la crisis de Covid”, indica Didier Saint-Georges, ejecutivo de Carmignac. “Es probable que esto tenga consecuencias amplias y de largo alcance”, agrega. El experto arguye que “incluso en la hipótesis de un regreso progresivo a la actividad económica normal gracias a un despliegue amplio y eficaz de las vacunas, los gobiernos tendrán muchas dificultades para retroceder en 2021. Esto no solo se debe a que los déficits seguirán siendo enormes, sino también a esta crisis”. Saint-Goerges hace referencia a que la tormenta ha llegado en un contexto de “presión popular para desafiar los principios, iniciados hace unos 40 años, de menos peso de los gobiernos, creciente liberalismo financiero, desregulación y globalización”.

Foto: Vista este jueves del interior de la Bolsa de Madrid. (EFE)

En este sentido, el ejecutivo de Carmignac cree que habrá que evaluar las implicaciones de déficits públicos masivos, los potenciales cambios en Estados Unidos con Joe Biden, la monetización de las deudas públicas por los bancos centrales o la preocupación por el medio ambiente. “Un amplio revés del consenso liberal de las últimas décadas podría tener grandes consecuencias para las expectativas de inflación, los márgenes corporativos y el comercio mundial y, por tanto, para el precio de los activos de riesgo en conjunto”, sentencia.

Economía sostenible

La idea que venden los gobiernos es que la reconstrucción económica de Occidente será verde y sostenible. De hecho, la Unión Europea ha provocado la mayor demanda ante una emisión de bonos sociales de la historia para financiar sus paquetes de ayuda a los estados. “La mayoría de los paquetes de estímulo de los gobiernos tiene un denominador común: la inversión en tecnología verde y en sostenibilidad. Por lo tanto, los criterios ESG serán un tema fundamental para 2021 y más allá, debido a la amplia conciencia de las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza. Los criterios de inversión responsable se están convirtiendo en algo tan natural como el análisis financiero en nuestras decisiones de inversión”, resume Lars Kalbreier, codirector de inversiones de banca privada en Edmond de Rothschild.

Foto: (Reuters)

“Con unos tipos de interés bajos y una economía débil, creemos que es mejor invertir en empresas con potencial para crecer de forma exponencial a lo largo del tiempo y las oportunidades más atractivas se darán en empresas expuestas a las dos tendencias de inversión seculares: la ecología y la digitalización”, defiende Hamish Chamberlayne, responsable de renta variable sostenible global de Janus Henderson.

Desglobalización

El coronavirus y las restricciones sin precedentes a la movilidad rompieron con la tendencia de globalización de las últimas décadas. Los países con menor capacidad industrial sufrieron en mayor medida con la interrupción de las cadenas globales de producción y distribución, lo que ha llevado a los gobiernos a reorientar sus prioridades. Y esto tendrá efectos en la inversión.

El aumento de la producción nacional, en detrimento de la internacional, supondrá un golpe más a la globalización, que ya se ha visto afectada por la tensión comercial entre Estados Unidos y China. Pero esto tendrá una segunda derivada pues, en la medida en que las diferencias salariales entre los mercados desarrollados y los emergentes sigan siendo importantes, probablemente este cambio conlleve una mayor automatización en lugar de un aumento de la demanda de mano de obra local”, comenta Wade desde Schroders. Además, prosigue, “estas innovaciones también podrían restringir parte del comercio en las regiones emergentes que todavía dependen mucho del comercio mundial. Llevará algún tiempo que estos cambios se materialicen y consoliden, pero a largo plazo, la aceleración del cambio tecnológico probablemente aumentará la productividad, ya que reducirá muchos de los costes asociados a los negocios, como los gastos de transporte y viajes. Aunque, de manera más inmediata, acarreará la pérdida de puestos de trabajo en los sectores de la economía que facilitan estos servicios”.

Foto: Protesta contra el capitalismo en Alemania. (Reuters)

Por ello, el economista jefe de Schroders aboga por invertir en “compañías que sean resistentes y puedan desenvolverse bien en este nuevo entorno. Por ejemplo, en áreas de crecimiento como el sector tecnológico, de atención sanitaria y la biotecnología; además de buscar empresas con un enfoque más micro, en lugar de adoptar un enfoque regional o geográfico”. “En un mundo más digital, menos globalizado y más regionalizado, creemos que será crucial tener en cuenta las siguientes tendencias en el proceso de inversión: tipos de interés reales negativos, que seguirán desafiando las rentabilidades a largo plazo; se necesitará un enfoque regional/nacional para aumentar la exposición a los ganadores, algo que vaya más allá de emergentes vs. desarrollados; convendrá alejarse de los mercados de referencia tradicionales y abrazar la inversión temática, pues la diversificación entre temas y regiones puede proporcionar mayor rentabilidad a largo plazo; y la tendencia hacia la sostenibilidad se reforzará”, expone Evan Brown, responsable de estrategia multiactivos en UBS AM.

Estados Unidos vs. China

El contexto de desglobalización se produce tras la guerra comercial entre China y Estados Unidos durante el mandato de Donald Trump. Ahora, el escenario será postcovid, menos global y con Joe Biden. “Si la disociación entre Estados Unidos y China continuara, ya hay muchos países comprometidos con la esfera de influencia de China”, apunta Kim Catechis, responsable de estrategia de inversión de Martin Currie (Franklin Templeton).

Foto: Foto: Reuters.
Miguel Otero Opinión

“Las contundentes acciones contra determinadas compañías por parte del Gobierno de Trump han sentado precedentes peligrosos”, comenta el experto, que cree que, pese al cambio en la Casa Blanca en 2021, Washington “probablemente seguirá presionando a los aliados y a otros países para que se sumen a los esfuerzos por aislar a China y seguir aplicando sanciones a las empresas del gigante asiático”. Así, “los inversores deben mantenerse alerta sobre los acontecimientos y comprender las perspectivas para identificar empresas que sean especialmente vulnerables. Al mismo tiempo, los inversores deberían estar preparándose para un futuro en el que la región donde operen determinará de forma efectiva el universo de inversión, algo que no hemos debido tener en cuenta durante décadas”, añade.

“La geopolítica jugará un papel importante en los mercados emergentes, con algunos vientos en contra que afectan a algunas clases de activos, mientras que algunos vientos cruzados pueden requerir un enfoque regional o específico del país. Las relaciones entre Estados Unidos y China parecen seguir siendo un tema central y es poco probable que las tensiones se enfríen a medida que China crece y amenaza la hegemonía global de Estados Unidos. Mientras tanto, la política del Medio Oriente necesitará monitorizarse, junto con las elecciones, incluso en Perú, Chile y Ecuador”, dice Gregory Smith, estratega de mercados emergentes de M&G.

Infraestructuras

Otro punto en el que coinciden las grandes gestoras es en la importancia de la inversión en infraestructuras tras el coronavirus, dado que el gasto de los gobiernos se aprovechará para modernizar o expandir el 'stock' actual. “Es probable que el estímulo fiscal siga siendo un tema de actualidad hasta que la economía mundial esté sobre una base más sólida, pero también es importante no perder de vista el hecho de que hay infraestructuras que se benefician de tendencias poderosas que probablemente sean más duraderas. Es probable que los vientos de cola temáticos como la energía renovable, el transporte limpio y la conectividad digital persistan durante muchas décadas por venir”, asegura Alex Araujo, gestor del equipo de renta variable de M&G Investments.

Salud

Es evidente que la pandemia ha aumentado la importancia asignada por gobiernos y poblaciones en el cuidado de la salud. Y esto tendrá un punto relevante a la hora de destinar recursos. “La ciencia y la tecnología serán cruciales a medida que las empresas aprovechen los datos, la potencia de computación y los conocimientos médicos para alcanzar estos objetivos. Esto favorecerá el desarrollo de terapias avanzadas, tecnología médica y servicios de atención sanitaria. Además, se impulsará la atención sanitaria digital, donde la tecnología en forma de ‘telesalud’ ha demostrado su valor durante esta crisis”, afirma David Docherty, responsable de inversión temática de Schroders. En este caso, dice que “la oportunidad en el sector sanitario se basa en tres factores estructurales que no van a cambiar en un futuro próximo: envejecimiento, los costes y la innovación”.

Foto: (Reuters)

A pesar de estos avances científicos actuales, comenta Andy Acker, responsable de la estrategia Global Life Sciences de Janus Henderson, “las acciones del sector cotizan con un descuento importante con respecto al mercado general. Creemos que los avances científicos, las valoraciones atractivas y los tipos de interés en niveles mínimos podrían dar lugar a un aumento de la actividad de fusiones y adquisiciones, sobre todo porque muchas compañías farmacéuticas y biotecnológicas de gran capitalización se enfrentan al envejecimiento de las franquicias de medicamentos y a la inminente competencia de los genéricos”.

La crisis del coronavirus y sus secuelas han acelerado o creado nuevas tendencias en el comportamiento de los consumidores, empresas, estados o inversores. Es decir, hay impacto en todos los agentes económicos, y las grandes gestoras de fondos están reorientando sus estrategias.

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