"Con los ahorros parados en el banco pierdo dinero, ¿pero cuánto gano invirtiendo?"
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"Con los ahorros parados en el banco pierdo dinero, ¿pero cuánto gano invirtiendo?"

Como alternativa, a las familias solo les queda un camino para evitar que su dinero se erosione con el paso del tiempo: pasar de ahorradores a inversores

placeholder Foto: Un operador de bolsa en el interior del parqué de Nueva York. (Reuters)
Un operador de bolsa en el interior del parqué de Nueva York. (Reuters)

Los bancos ya han empezado a cobrarnos por el dinero que tenemos en liquidez en las cuentas corrientes. Solo nos libramos si contratamos algunos servicios adicionales por los que pagaremos comisiones. En los depósitos, a los particulares aún no nos cobran, pero sí a determinados clientes de mayor patrimonio, a las empresas y a los fondos de inversión.

Como alternativa, a las familias solo les queda un camino para evitar que su dinero se erosione con el paso del tiempo: pasar de ahorradores a inversores. Es decir, buscar rentabilidad en los mercados financieros u otros activos, asumiendo mayor o menor riesgo en sus decisiones. ¿Pero de qué cifras estamos hablando? ¿A qué ganancias se puede aspirar? ¿Qué deberíamos esperar de los mercados?

Hay estudios que realizan estas mismas preguntas a los inversores. Y las respuestas apuntan a un escenario muy poco realista, quizá influido por las cifras recientes vistas en mercados concretos como la renta variable estadounidense o la tecnología. Muchos fondos y planes de pensiones centrados en estos segmentos han marcado nuevos máximos históricos en las últimas semanas y lucen rentabilidades impresionantes a largo plazo.

Foto: iStock.

En una encuesta de la gestora de fondos británica Schroders, los inversores a nivel mundial esperaban obtener en los próximos años una rentabilidad cercana al 11% anual, sumando la revalorización del capital y los dividendos o rentas. Ni siquiera la crisis económica provocada por el covid les descabalgaba de esa visión optimista para el futuro de las carteras. Entre los españoles encuestados, la expectativa era algo menor, pero también superlativa, del 10%. ¿Se pueden alcanzar estos retornos?

"Ni de lejos", gritarían los modelos de valoración de activos si pudieran hablar. Por ejemplo, el que mostró Ana Rosa Castro, directora de ventas de Nordea AM, en el reciente evento Finect Outlook. Tan solo en renta variable emergente, se podría aspirar a una rentabilidad superior al 7% anualizado durante los próximos 10 años, a costa de asumir la fuerte volatilidad de este activo, mientras en bolsa mundial el inversor podría pensar llegar al 6,8%.

Pero si nos vamos a renta fija, la foto sale muy borrosa. "Vemos mucha complejidad en la parte más conservadora de las carteras, en el alternativo a la liquidez, así como en bonos grados de inversión y 'high yield', donde las rentabilidades esperadas se quedan muy por debajo de las obtenidas históricamente", explica Castro. En concreto, incluso lo más normal sería perder dinero en los bonos más seguros y tan solo se podría conseguir algo más del 2% en aquellos con un mayor riesgo.

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Como consecuencia, para una cartera mixta de bonos y acciones deberíamos conformarnos con unas cifras mucho más limitadas, como explican desde JPMorgan AM en su estudio 2021 Long-Term Capital Market Assumptions: "Las bajas tires representan un panorama sombrío para la deuda pública, y las altas valoraciones no favorecen a la renta variable".

Este gráfico a continuación muestra cómo "las previsiones de rentabilidad de los mercados de activos se han desplomado" respecto a los años precedentes. La línea azul muestra lo que en la jerga se conoce como 'frontera eficiente' en 2008 y el punto azul, la rentabilidad media que se podría esperar hace una década con una cartera compuesta en un 60% por acciones y un 40% por bonos.

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Como se muestra en la gráfica, el retorno anual se situaba por encima del 7% en activos en EEUU y del 6% en euros en 2008. Esta expectativa ha ido cayendo paulatinamente, de modo que para 2020 era de apenas el 5% y el 3% en EEUU y Europa, respectivamente. Pero es que, de cara a 2021 (línea morada), esta cifra todavía se ha hundido más: hasta el 4% en dólares y apenas el 2,5% en euros.

Es decir, si los modelos matemáticos de rentabilidades esperadas según valoraciones actuales se cumplen, un inversor en euros apenas debería contar con un 2,5% -3% de rentabilidad en una cartera mixta de renta variable y acciones, casi una cuarta parte de lo que en realidad creen que pueden conseguir según la encuesta de Schroders.

¿Qué pueden hacer los que quieran más? "Deben recurrir cada vez más a las inversiones alternativas para conseguir mayores rentabilidades, aceptando que los activos verdaderamente seguros ya no ofrecen rentas", explican desde JPMorgan AM.

Un mundo proceloso, donde los riesgos, como la posible iliquidez, difieren de los que podemos encontrar en los activos tradicionales, y para el que las gestoras de fondos aconsejan contar con la ayuda de asesores financieros para la construcción de las carteras.

La otra opción, por desgracia, es dejar el dinero parado, lo que supone un alto riesgo de perder poder adquisitivo, sobre todo si en algún momento vuelve la inflación.

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