La ruptura BBVA-Sabadell aleja el mayor riesgo de oligopolio en el sector financiero
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ALIVIO PARA LA COMPETENCIA

La ruptura BBVA-Sabadell aleja el mayor riesgo de oligopolio en el sector financiero

La unión, junto a la de CaixaBank-Bankia, es la que genera una mayor concentración en España dejando de lado a Banco Santander. Se encendían las alarmas en Cataluña

Foto: Sedes de BBVA y Sabadell. (Irene de Pablo)
Sedes de BBVA y Sabadell. (Irene de Pablo)

No habrá fusión entre BBVA y Banco Sabadell y, más allá de las implicaciones que tenga para la rentabilidad, eficiencia y sostenibilidad de estas entidades y del sector, supone un alivio para la dinámica de mayor concentración bancaria. Aunque los supervisores financieros, preocupados por las variables mencionadas más que por la competencia, invitan a más fusiones e insisten en que hay margen, las alarmas saltaban en regiones como Cataluña, así como la amenaza de ajustes masivos a medio plazo en oficinas y plantilla.

Los dos bancos han roto las negociaciones tras no llegar a un acuerdo de precio. Es decir, Sabadell pedía más de lo que BBVA estaba dispuesto a poner encima de la mesa. El mercado ha reaccionado con ventas de acciones del Sabadell, aunque la caída es menor a la subida que experimentó cuando se confirmaron las conversaciones, adelantadas por este medio.

Con Banco Santander autoexcluyéndose de las ecuaciones posibles de fusión mientras ultima otro expediente de regulación de empleo (ERE) y termina de digerir al Popular, la fusión entre BBVA y Sabadell era la que añadía más presión contra la competencia después del acuerdo de unión entre CaixaBank y Bankia, que tendrán que ratificar las juntas de accionistas la semana que viene.

Foto: Josep Oliu (i), presidente de Banco Sabadell, y Carlos Torres, de BBVA. (Imagen: Laura Martín)

BBVA y Sabadell hubieran creado otro gigante bancario en España con un 20% de cuota de mercado en depósitos o crédito, rozando el nivel de la nueva CaixaBank y por delante de Santander. Los activos combinados en España de BBVA y Sabadell serían 596.481 millones, según el informe del tercer trimestre, por detrás de los 627.187 millones de CaixaBank-Bankia y más que los 352.296 millones del Santander.

El termómetro que suelen usar los guardianes de la competencia es el Índice de Herfindahl-Hirschman (IHH), que los bancos están haciendo famoso en los últimos dos meses. Este indicador suma las cuotas de mercado elevadas al cuadrado, con un máximo de 10.000 en caso de monopolio y un mínimo de cero con infinitos competidores. En el caso de los bancos, el IHH en crédito sube con CaixaBank-Bankia un 25%, sobrepasando por primera vez los 1.000 puntos y rozando los 1.200, y contando con Unicaja-Liberbank y BBVA-Sabadell, habría aumentado un 50% desde el verano, hasta acercarse a los 1.500 puntos.

No hay baremos prefijados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre cuándo es aceptable o no el grado de concentración. La Comisión Europea señala en un documento sobre las directrices para evaluar concentraciones que se plantean problemas a partir de los 2.000 puntos. Aun así, el análisis suele ser tanto cuantitativo como cualitativo por parte de la CNMC y de la Comisión Europea, como conversaciones con rivales o informes del sector.

Cani Fernández, presidenta de la CNMC. (Europa Press)
Cani Fernández, presidenta de la CNMC. (Europa Press)

En Estados Unidos se considera que entre 1.000 y 1.800 puntos habría una concentración moderada del mercado; a partir de los 1.800, el mercado se consideraría concentrado y cuando el aumento sea de más de 100 puntos, se necesita una investigación antimonopolio. Es evidente con los datos citados que la banca no entraba aún en un terreno peligroso a escala nacional, pero sí pantanoso por varios motivos.

Si BBVA y Sabadell hubieran culminado con éxito su fusión, el termómetro IHH diría que en España ha aumentado la concentración, pero que aún no llega a niveles en los que se ponga en duda la competencia. El problema habría sido la reducción drástica del margen para futuras fusiones. Porque, aunque hay bancos que compiten a escala regional, neobancos especialistas, o entidades y 'fintech' ajenas a la banca tradicional que compiten con las grandes entidades, estas siguen dominando el panorama nacional en crédito, ahorro o pagos.

Solo ya con la fusión entre CaixaBank y Bankia, el IHH supera los 2.500 puntos en Murcia, los 2.000 en Cataluña y se acerca a este umbral en la Comunidad Valenciana y en la de Madrid, según un análisis de AFI. Cifras que se habrían calentado mucho más con BBVA y Sabadell, sumando también la posible unión entre Unicaja y Liberbank, cuya escala es mucho menor.

El mayor mordisco a la competencia se habría dado en Cataluña, donde BBVA y Sabadell tienen una cuota muy relevante. El primero la incrementó tras la última crisis quedándose Caixa Catalunya, y el segundo, por origen y por operaciones que hizo también en la última década. Cataluña ya ha sido epicentro del recorte de oficinas desde la Gran Crisis Financiera, con una reducción del 60% de las que había en 2008 o el 22% de todas las que se han cerrado en el sector financiero español desde entonces.

Foto: El presidente del banco Sabadell, Josep Oliu.

Aun así, los bancos ven margen para seguir cerrando, pero este no podía ser tan amplio como hace una década, por mucho que haya aumentado la digitalización. Es decir, por muchas sucursales que echen la persiana, el aumento de concentración es evidente. Con las cifras de 2019, CaixaBank y Bankia cuentan con el 38,8% de la red en la región y BBVA y Sabadell suman otro 39%. Entre ambos grupos habrían alcanzado el 78% de la red de oficinas.

También hay alerta roja para la competencia en Murcia con CaixaBank y Bankia, en Cáceres y Ciudad Real con la negociación entre Unicaja y Liberbank, y la habría habido en País Vasco, donde Kutxabank cuenta con más del 40% de las sucursales, pero donde BBVA y Sabadell (por Banco Guipuzcoano) también tienen una presencia importante.

En 2015, en pleno ciclo incipiente de crecimiento en la economía, los bancos habían dejado atrás la reestructuración y reordenación que provocó la crisis financiera. Entonces, BME creó un índice sectorial en el que había siete bancos. Popular se cayó de la lista con su resolución y compra por Banco Santander, entidad que según Ana Botín no participará en las fusiones. Mientras que el año que viene se caerá otro con la fusión de CaixaBank y Bankia.

Así, en 2021 habrá un líder claro en el mercado español que será la nueva CaixaBank, con cuotas de mercado en crédito, depósito o fondos superiores al 20%. Santander seguirá en segundo lugar con un 19% en crédito, BBVA en tercera posición con un 14% y Sabadell en cuarta con un 8%. Bankinter cuenta con un 4% y entre el 2% y el 3% están KutxaBank, Abanca, Ibercaja, Cajamar, Unicaja y, cerca del 2%, Liberbank. Si BBVA y Sabadell se hubieran fusionado, tres bancos controlarían el año que viene casi dos tercios del crédito.

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