Las infraestructuras ganan peso como inversión alternativa rentable a largo plazo
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menor riesgo y mayor potencial

Las infraestructuras ganan peso como inversión alternativa rentable a largo plazo

Al evolucionar al margen del ciclo económico y no seguir la tendencia de cotización de los activos tradicionales, son menos volátiles y pueden ofrecer una mayor rentabilidad

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En el actual entorno de alta volatilidad en los mercados bursátiles y de baja rentabilidad en la renta fija por los bajos tipos de interés —que de momento se van a prolongar en el tiempo— la llamada inversión alternativa está en auge entre los inversores que buscan fórmulas innovadoras donde rentabilizar sus inversiones.

En las dos últimas décadas, el peso de los activos alternativos en carteras de planes de pensiones ha pasado del 17% al 23%, según el informe Global Pensión Assets Study 2020, de The Thinking Ahead Institute. Una tendencia que va a aumentar por las rentabilidades decrecientes de la inversión tradicional (depósitos, bonos y acciones) y por las crisis, ya que “en estos periodos, la correlación tiende a aumentar entre los activos financieros”, señala un informe de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Pero, ¿qué es exactamente la inversión alternativa? Se trata de invertir a largo plazo en activos reales de la economía de mercados privados como Real Estate, recursos agrícolas o infraestructuras. Son inversiones en activos o empresas que no cotizan en ningún mercado financiero y que se incluyen en una cartera de fondos de inversión. Sus tres bazas principales son la descorrelación con los mercados financieros, un menor riesgo y un mayor potencial de revalorización a largo plazo. Al evolucionar al margen del ciclo económico y, en consecuencia, no seguir la tendencia de cotización de los activos tradicionales, son menos volátiles y pueden ofrecer una mayor rentabilidad.

"Al ser activos menos líquidos que los tradicionales y más arriesgados, el peso en cartera de la inversión alternativa no debería superar el 10%"

“Las inversiones alternativas son un tipo de inversión que tienden a comportarse de manera diferente que las inversiones típicas en acciones y bonos", afirma Paula Mercado, directora de Análisis de Vdos. "Su incorporación a una cartera puede proporcionar una diversificación más amplia, mejorar los rendimientos y aumentar los niveles de ingresos. Con una baja correlación con las clases de activos tradicionales pueden ser una forma beneficiosa de diversificar una cartera”.

En este punto, ¿cuánto peso debería tener este tipo de inversión en nuestro patrimonio invertido? Araceli de Frutos, miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Empresas de Asesoramiento Financiero (Aseafi), recomienda que “al ser activos menos líquidos que los tradicionales y más arriesgados, el peso en cartera debería ser bajo, no superando el 10%”.

Precisamente, la iliquidez es la desventaja que tienen las inversiones alternativas. Los expertos aconsejan mantener el dinero durante el periodo que recomienda la gestora ya que ese tiempo es el que necesitan los proyectos para madurar y alcanzar la rentabilidad estimada. Este tipo de inversiones suelen ser más complejas y, por lo tanto, están dirigidas a inversores cualificados, con un mayor nivel de conocimiento y con patrimonios elevados. La inversión mínima de entrada suele ser elevada.

Fondos en infraestructuras

Dentro de las inversiones alternativas, las infraestructuras están ganando peso. Son activos a largo plazo que cuentan con ingresos recurrentes en el tiempo, dado que en su mayoría son concesiones públicas con contratos duraderos. Cuentan con elevadas barreras de entrada y ofrecen servicios protegidos de la inflación. “Las empresas relacionadas con infraestructuras están muy vinculadas con el ciclo y el aumento del gasto público para realizarlas, con lo que actualmente sería atractivo ir entrando”, y en la actualidad, “los gobiernos están impulsando políticas fiscales que incluyen un amplio paquete dedicado a las energías renovables”, afirma De Frutos.

placeholder Obras del puente de la M-40 sobre la M-607 de Madrid. (EFE)
Obras del puente de la M-40 sobre la M-607 de Madrid. (EFE)

Para la experta en análisis de Vdos “los activos del sector de infraestructuras tienden a ofrecer un alto nivel de visibilidad y seguridad con respecto a sus flujos de caja futuros, lo que significa que una inversión en este sector puede proporcionar a los inversores rendimientos de ingresos consistentes y atractivos, algo muy demandado por muchos inversores en el entorno actual de tipos de interés y rentas periódicas bajas”.

Así, de media, según datos de Bestinver, los fondos de infraestructuras esperan alcanzar retornos en la parte baja de doble dígito en el caso de inversiones en proyectos 'greenfield'. Estos proyectos son aquellos que parten desde cero, por lo que existe una mayor incertidumbre sobre su éxito y el rendimiento a futuro. Y en materia de inversión, ya se sabe, a mayor riesgo, mayor rentabilidad. En cambio, en proyectos 'brownfield' (explotación de una infraestructura ya existente, como podría ser una autopista de peaje) la rentabilidad es de un solo dígito.

Lo cierto es que la demanda de infraestructuras es enorme, no solo por el cambio climático y la sostenibilidad, sino también por el crecimiento de los países, que necesitan renovar y modernizar estructuras obsoletas y desarrollar nuevas como, por ejemplo, las redes 5G. Es decir, infraestructuras que contribuyen a cuidar el medio ambiente y a mejorar la calidad de vida de las personas. Según Global Infraestructure Hub deI G20, el sector público y privado deben trabajar mano a mano para cubrir la brecha de inversión en infraestructuras estimada en 15 billones de dólares hasta 2040.

"Los activos del sector de infraestructuras tienden a ofrecer un alto nivel de visibilidad y seguridad con respecto a sus flujos de caja futuros"

“Invertimos en activos reales que por lo general dan un servicio a la sociedad y que vertebran los países. Son difícilmente reemplazables y muchos tienen pagos garantizados por entidades gubernamentales"—afirma Francisco del Pozo, director del área del fondo de infraestructuras que Bestinver acaba de lanzar (Bestinver INFRA FCR)—. "Una vez que están construidos y estabilizados suelen tener una visibilidad muy buena sobre los ingresos, rentabilidades y permiten tener una financiación a largo plazo, muchas veces a través de emisiones de bonos”.

Este vehículo está dirigido tanto al inversor particular como institucional, el importe mínimo de entrada es de 100.000 euros y el plazo de mantenimiento es de ocho años prorrogable a diez. Su cartera está compuesto por proyectos con márgenes de Ebitda altos, estabilidad en ingresos, con beneficio social para las comunidades a las que afecta y con impacto positivo medioambiental y contrapartes gubernamentales. Es decir, no solo se invierte con criterios financieros, sino también aplicando los llamados criterios ASG (Ambiental, Social y Gobernanza, también conocidos en sus siglas en inglés, ESG).

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