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Banca y supervisores detectan indicios de un 'shock' financiero que alargaría la crisis

Pablo Hernández de Cos y José Antonio Álvarez han avisado esta semana del riesgo que supone el futuro aumento de la mora. Piden medidas para evitar otra crisis financiera

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Mientras los políticos son incapaces de llegar a un consenso para actuar contra la pandemia, los ‘primeros espada’ de supervisores y bancos ya alertan del riesgo de crisis financiera. Dicho de otro modo, anticipan la amenaza que desde el primer momento de la pandemia se ha intentado evitar porque la experiencia demuestra que agrava el daño en la economía real y prolonga la crisis.

“Empezamos como una crisis sanitaria que después derivó en una económica y tenemos que evitar a toda costa que esto se convierta en una crisis financiera”, señaló Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España (BdE), esta semana en el Congreso de los Diputados. José Antonio Álvarez, consejero delegado de Banco Santander, avisó en la Conferencia Internacional de Banca 2020 que organiza la entidad cántabra del peligro sobre la confianza en el sector financiero ante el deterioro de los balances que habrá cuando repunte la morosidad.

Y es que los datos de mora aún no son fiables para evaluar el daño que ha provocado el coronavirus en la economía real. La tasa de morosidad se situó en julio en el 4,7%, según el último dato publicado por el BdE, y el volumen de dudosos se mantiene estable en torno a los 58.000 millones de euros. Las moratorias han impedido que afloren los impagos, mientras que los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y los créditos avalados a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) mantienen a raya el golpe a empresas y familias. Pero muchos empleados en ERTE no podrán reincorporarse, según las previsiones de negocio actuales de las empresas, y los avales no impedirán los impagos. Hasta ahora, según datos del BdE, se han concedido 228.966 moratorias entre la decretada por el Gobierno y la opción acordada por el sector, lo que supone el 83,6% de las 273.751 solicitudes. En total, el saldo vivo pendiente de amortización de los préstamos suspendidos es de 20.509 millones.

Álvarez llamó esta semana la atención de que llegará un momento de repunte de la morosidad, y esto podría afectar a la confianza en la banca. Por ello, reclamó que las políticas monetarias y fiscales deben contribuir a dejar atrás esta crisis y afianzar la recuperación. Según cálculos del BdE, por cada punto porcentual de caída del PIB hay un repunte de 0,7 puntos porcentuales en la morosidad.

El Gobierno espera un desplome del PIB del 11,2%. Si se cumple esta correlación histórica, habría un aumento de 7,84 puntos porcentuales. Pero hay proyecciones que apuntan a un hundimiento del 12%, lo que elevaría la mora en 8,4 puntos. Actualmente está en el 4,7%, con lo que se iría a niveles de entre el 12% y el 13%, rozando los máximos de 2014.

Aun así, los bancos son vistos por ahora como parte de la solución, y no el problema como en la crisis anterior. Aunque están a la cola en cuanto a capital respecto a sus pares europeos, la posición es holgadamente mejor que en 2008. Asimismo, se han cargado de liquidez a través de las rondas de financiación del Banco Central Europeo (BCE) y encaran fusiones que, en teoría, debería consolidar la fortaleza del sector, aunque a corto plazo ha habido una flexibilización regulatoria que, básicamente, implica una menor necesidad de capital. CaixaBank y Bankia han dado el pistoletazo de salida a una nueva ola de concentración bancaria en España.

“Las fusiones reducen el riesgo”, opina el economista y exbanquero Carmelo Tajadura. “La tasa de mora bancaria escalará bastante a lo largo de 2021. En esta crisis me temo que quizás acabe superando el pico del 9% de 1994, aunque no el de 2014. En realidad, el BCE preveía esto hace bastantes meses y por eso prohibió los dividendos”, añade, al tiempo que recuerda que el banco central ha adoptado la posición de suministrar toda la liquidez que haga falta.

De hecho, presta dinero a los bancos con tipos de hasta el -1%. “Vamos a desplegar 3 billones (millones de millones) de euros a lo largo de la banca”, dijo Christine Lagarde, presidenta del BCE. El banco central ha optado por inundar la economía europea de liquidez para evitar los riesgos que se vieron en marzo, y para apuntalar la recuperación. Y esta vez, Europa sí ha reaccionado con una política fiscal agresiva a través del fondo de recuperación Next Generation UE con 1,8 billones de euros.

¿Por qué entonces saltan las alertas de crisis financiera? Porque hay demasiada incertidumbre, y porque mientras que el covid siga siendo un peligro sanitario y condicionando la actividad, será una carga para la economía. Una carga muy pesada. Los miembros del Consejo de Gobierno del BCE nunca habían repetido tantas veces la palabra incertidumbre como en la reunión de septiembre, según recogieron las actas publicadas esta semana.

“Cuando se retiren las medidas de apoyo, los activos dudosos bancarios van a aumentar, y en una buena proporción, resulta bastante evidente. La intensidad del empeoramiento dependerá de la evolución sanitaria y, como consecuencia, del empeoramiento económico. Por ahora las noticias no son buenas”, recuerda Tajadura. “Tal y como está avanzando la pandemia, la incertidumbre sobre la recuperación es muy alta, lo que retrasa el consumo y dilata aún más la salida de la crisis. El gran interrogante es hasta dónde subirá la morosidad en función de la duración y extensión de las medidas del Gobierno que, obviamente, serán limitadas”, apunta Joaquín Maudos, profesor de la Universitat de Valencia e investigador del Ivie, al tiempo que arguye que “hay muchas empresas zombis que tendrán que desaparecer, lo que se traduce en morosidad y pérdidas bancarias”.

En este contexto, las políticas monetarias y fiscales son esenciales, como recuerda el BCE, en cuyo seno se ha iniciado un debate sobre si hacen falta más estímulos. Su vicepresidente y exministro español, Luis de Guindos, asegura que hay margen para nuevas medidas. Lo que no está claro es el margen que tienen los Gobiernos de países que han llegado a esta crisis con una posición elevada de endeudamiento, como España, donde la ratio de deuda pública sobre el PIB ha crecido desde el 95,5% hasta el 110,1%, y las proyecciones apuntan a un 120% el próximo ejercicio.

“Todo riesgo tanto económico como financiero está asociado al escenario sanitario. No estamos ni de lejos como en los peores momentos”

“Todo riesgo tanto económico como financiero está asociado al escenario sanitario. No estamos ni de lejos como en los peores momentos”, explica Leopoldo Torralba, economista de Arcano Economic Research. “Deberíamos ir viendo oleadas cada vez más benignas, con la visualización de la vacuna cada vez más cercana”, añade.

Con este escenario, el experto de Arcano se muestra optimista e indica que en la firma no ven "riesgos exagerados" de crisis financiera, dado que además “la banca es más solvente y líquida que en la Gran Recesión, está obteniendo muchos avales estatales reduciendo su riesgo crediticio, ayudas de normativa contable y de requerimiento de capital, y apoyo de los bancos centrales”.

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