La vacuna de AstraZeneca genera dudas ¿qué otras farmacéuticas ganan la carrera?

Los expertos insisten en que el parón en el ensayo clínico se trata de una situación “rutinaria”, aunque podría retrasar la llegada de la vacuna

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Ya lo venían diciendo científicos y epidemiólogos: la vacuna contra la covid-19 no estará disponible para la población general, como mínimo, hasta mediados de 2021. Sin embargo, la carrera para llegar a ser los primeros está llevando a las compañías farmacéuticas de todo el mundo a encontrar una vacuna a contrarreloj, lo que está provocando imprevistos en el camino.

Uno de ellos ha sido el de la farmacéutica AstraZeneca, que junto con la Universidad de Oxford está desarrollando una de las vacunas que ha sido calificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la principal candidata y más avanzada. Sin embargo, desde que se conociera que la farmacéutica ha decidido interrumpir el ensayo clínico debido a los efectos secundarios generados en un paciente en Reino Unido, el panorama para la compañía y para la llegada de la vacuna ha cambiado. De hecho, tras conocerse la noticia y fuera del horario de negociación en las bolsas estadounidenses, las acciones de AstraZeneca llegaron a caer más de un 8% en EEUU, mientras que rivales como Moderna ganaron más de un 4%.

Un parón “rutinario” en el camino

Las caídas iniciales que experimentó AstraZeneca tras la noticia se moderaron considerablemente en las siguientes horas. En Londres la farmacéutica cedió ligeramente, lo que indica para los expertos que el parón en el ensayo es algo que entra dentro de la hoja de ruta en muchas ocasiones, especialmente cuando la vacuna se está desarrollando a contrarreloj. “La suspensión de pruebas clínicas en esta fase es normal en cualquier ensayo, y un único traspié no es suficiente para sacar conclusiones”, apuntó en rueda de prensa el vicepresidente de la Unión Europea. En la misma línea, también lo explicaba Pedro Duque, Ministro de Ciencia e Innovación, a través de Twitter: “La suspensión temporal por AstraZeneca de los ensayos en la vacuna de la Universidad de Oxford es una muestra de los rigurosos protocolos de seguridad que siguen los científicos en el desarrollo de nuevos medicamentos y es clave para continuar impulsado varios proyectos de vacuna simultáneamente”, apuntaba.

Y es que el parón de AstraZeneca refuerza la idea de que la ciencia necesita los plazos adecuados para poder llevar a cabo el desarrollo de una vacuna y, por lo tanto, entra “dentro de la normalidad” que se produzcan estas eventualidades. Sin embargo, en un contexto como el actual, esto puede suponer el retraso en la llegada de una vacuna que todo el mundo busca desesperadamente para frenar la pandemia. "Muchos ensayos se detienen temporalmente para investigar posibles problemas de seguridad y nunca se habla de ellos, pero este es claramente un estudio de muy alto perfil y, por lo tanto, cada paso está siendo analizado muy de cerca", explican en una nota desde Shore Capital, donde aseguran que la suspensión “probablemente” retrasará los resultados del estudio que debían presentarse el próximo mes de noviembre.

Aun así, y pese a las dudas, los inversores parecen mantenerse firmes en la apuesta por AstraZeneca. Y es que su cotización en Europa apenas ha sufrido las consecuencias de la noticia y su comportamiento se ha visto prácticamente inalterado, cotizando en torno a las 82 libras por acción. Además, por el momento, de las más de 20 firmas de inversión que recoge FactSet que siguen a la compañía, 16 recomiendan comprar sus acciones.

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Las otras candidatas

Estos parones en el camino forman parte del compromiso por mantener los estándares científicos de seguridad y eficacia a los que se han comprometido nueve de los grandes desarrolladores que se encuentran inmersos en plena carrera contra la covid-19 en EEUU y Europa.

Entre ellos, se encuentran, además de AstraZeneca, otros competidores que avanzan en sus ensayos clínicos, aunque ninguno exento de dudas. Una de ellas es la farmacéutica Moderna, que se sitúa en la tercera y última fase de su ensayo clínico. Aunque por el momento la compañía asegura que no tiene “conocimiento de ningún impacto” en su estudio de la vacuna, lo cierto es que sus acciones han frenado la subida que acumulaba en los últimos meses. Una de las razones es la dificultad que la compañía está experimentando para conseguir los 30.000 voluntarios de diferentes perfiles de población que necesita para probar la vacuna y asegurar su fiabilidad. A todo ello se le suma la presión política por conseguir la vacuna antes de que se celebren las elecciones de EEUU el próximo 3 de noviembre. Con todo, la farmacéutica sube más de un 180% desde el inicio del año en bolsa, si bien es cierto que, desde sus máximos de julio, cuando alcanzó casi los 95 dólares por acción, cede más de un 40%. De entre las 15 firmas que siguen al valor y que recoge FactSet, 12 optan por comprar, dos por mantener y uno por vender, estimando un precio objetivo de 92,07 dólares, frente a los 54 dólares en los que cotiza actualmente.

Otra de las candidatas que se sitúan a la cabeza es Pfizer y BioNTech, quienes aseguran que su vacuna podría estar lista para aprobación en octubre, con lo que tendrían para fin de año a disposición de la población 100 millones de dosis y hasta 1.300 millones en 2021. Además, tras conocer el parón en los ensayos de AstraZeneca, la Unión Europea también se ha asegurado un principio de acuerdo para suministrar 200 millones de dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech, aunque por el momento las acciones de ambas compañías siguen inmersas en la volatilidad. En el caso de Pfizer la compañía se deja en torno a un 8% en lo que va de año, mientras que BioNtech es la gran beneficiada de esta alianza, ya que suma más de un 50% en los primeros nueve meses del año, aunque con caídas significativas desde el pasado mes de julio. Y es que la biotecnológica pasó de cotizar por encima de los 100 dólares por acción a mediados de julio a los casi 60 dólares en la actualidad. En el caso de Pfizer, que cotiza en torno a los 36 dólares, los analistas del consenso estiman un precio objetivo de 42 dólares, mientras que para BioNtech lo fijan en los 68,80 dólares.

Además de estas, existen otras candidatas como Johnson & Johnson, Merck & Co o Sanofi, si bien es cierto que la mayoría se encuentra en fases menos avanzadas. Aun así, los inversores las siguen muy de cerca y mantienen su confianza en ellas. De hecho, Johnson & Johnson ha experimentado un comportamiento totalmente contrario a las anteriores, subiendo más de un 30% desde sus mínimos de marzo, hasta los 147,26 dólares. Lo mismo pasa con Merck & Co, que gana en torno al 10%, hasta los 83 dólares, desde sus mínimos de este año, aunque cotiza en negativo en lo que va de 2020. A la francesa Sanofi también le ocurre igual. Apenas cede un 3% en el año y sube más de un 20% desde mínimos del pasado marzo, hasta los 87 euros por acción.

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