El Ibex ha repartido 275.000 M en dividendos desde 2008, el 60% de su valor actual
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Un 60% de su valor actual en bolsa

El Ibex ha repartido 275.000 M en dividendos desde 2008, el 60% de su valor actual

Las grandes cotizadas españolas han repartido cada año más de 23.0000 millones de euros en la última década, a pesar de las dificultades por las que han atravesado

placeholder Foto: Las empresas españolas han recortado sus dividendos casi un 70% en el primer semestre de 2020.
Las empresas españolas han recortado sus dividendos casi un 70% en el primer semestre de 2020.

Las empresas que cotizan en las bolsas mundiales han cerrado el grifo. Durante el segundo trimestre de 2020, los dividendos globales experimentaron un retroceso del 22% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en 382.200 millones de dólares (algo más de 321.000 millones de euros), según la última edición del Global Dividend Index que elabora la gestora británica Janus Henderson.

El movimiento tiene poco de sorprendente, a tenor de las circunstancias que ha enfrentado en los últimos meses la economía mundial. La crisis del coronavirus y el bloqueo económico masivo con el que los gobiernos mundiales han tratado de atajar el virus han justificado una actitud de prudencia por parte de los gestores empresariales, que han preferido conservar la mayor liquidez posible en caja para hacer frente a posibles contingencias.

Ante este fenómeno, España no ha sido, ni mucho menos, una excepción. Según los registros de Bolsas y Mercados Españoles (BME), las cotizadas españolas abonaron durante los primeros seis meses del año un total de 5.887,93 millones de euros en concepto de dividendos, una cifra que se sitúa casi un 70% por debajo de los 18.998,29 millones que repartieron por el mismo concepto en la primera mitad de 2019.

Foto: (pixabay)

A la prudencia de los gestores, se suma en este caso el veto impuesto por el Banco Central Europeo (BCE) a estos pagos, que han impedido a algunos de los grandes pagadores tradicionales del mercado nacional retribuir a sus accionistas.

Este freno repentino a los pagos de dividendos no ha supuesto, obviamente, una cura inmediata a las dificultades financieras que muchas empresas a nivel global vienen padeciendo a causa de la crisis. Y en esas circunstancias, en las que no pocas compañías están recurriendo al auxilio público para evitar su caída, son varias las voces que se han alzado para criticar la esplendidez con la que muchas empresas han actuado en los últimos años a la hora de repartir entre sus accionistas sus sobrantes de liquidez, en lugar de construir colchones más holgados para hacer frente a posibles contratiempos, como los acaecidos en los últimos meses.

En España, desde el anterior shock financiero registrado en 2008, las compañías cotizadas han distribuido entre sus accionistas una cifra superior a los 330.000 millones de euros. En ese periodo, la bolsa nacional ha repartido cada año más de 23.000 millones de euros entre sus accionistas, marcando un récord, por encima de los 41.000 millones en 2014, cuando Endesa pagó un dividendo extraordinario, de más de 14.000 millones.

De esta cantidad, lógicamente, la mayor parte proviene de los pagos realizados por las firmas que componen el Ibex, que han registrado abonos de dividendos por valor de 276.523 millones de euros a lo largo de estos once años y medio.

Las cotizadas españolas han canalizado desde 2011 más de 60.000 millones de dividendos a través de la vía del 'scrip dividend'

Esta cantidad resulta aún más significativa si se pone en relación con el valor actual de mercado de las compañías del Ibex, que alcanza los 461.846 millones de euros. Es decir, las 35 compañías del Ibex han compensado a sus accionistas con pagos equivalentes a casi el 60% de su valor actual de mercado. Y la situación resulta más chocante si se consideran las enormes diferencias también existentes en el índice español, en el que los cinco grandes pagadores acumulan pagos por dividendos de más de 170.000 millones, lo que supone más del 60% del total.

Por el contrario, las cinco compañías que menos dividendos han repartido en este periodo -MásMóvil, Cellnex, Meliá, Ence y Colonial- apenas superan los 800 millones de pagos conjuntos.

Una compañía como Telefónica ha repartido en este periodo entre sus accionistas unas cantidades que más que duplican su valoración actual. En el caso de Santander, los dividendos sumados desde 2009 alcanzan un valor un 70% superior al de su capitalización, mientras que en los casos de Endesa y BBVA la 'prima' de estos pagos sobre su valoración actual supera el 30 y el 20%, respectivamente.

placeholder Rendimiento comparado del Ibex 35 y el Ibex 35 con dividendos desde 2009.
Rendimiento comparado del Ibex 35 y el Ibex 35 con dividendos desde 2009.

La brecha generada entre las valoraciones del mercado y el valor de los dividendos queda en evidencia si se compara la evolución del Ibex 35 con la de su equivalente con dividendos. Mientras el primero arrastra pérdidas superiores al 22% desde el inicio de 2009, el Ibex 35 con dividendos registra unas ganancias del 37,61% en el mismo lapso.

Estos guarismos parecen suficientes para abrir un debate sobre si las empresas cotizadas españolas han sido sometidas por sus gestores a un intenso proceso de descapitalización que ha acabado debilitándolas. Sin embargo, son muchas las consideraciones que hay que hacer a este respecto y una de las más relevantes es el amplio uso que han hecho las firmas del mercado español en los últimos años de la fórmula del scrip dividend, por la que gran parte de la remuneración a sus accionistas se ha canalizado a través de la entrega de nuevas acciones, evitando así la salida de efectivo.

Aunque esta vía de pago al accionista parecía estar en declive en los últimos años, las dificultades generadas por el covid-19 han vuelto a ponerla en primera plana, con firmas como Telefónica recurriendo a ella -como ya había hecho en momentos anteriores en los últimos años- para poder mantener el dividendo, ante las dudas del mercado sobre su sostenibilidad. Según datos de BME, desde 2011, las empresas españolas han canalizado a través del scrip dividend pagos por más de 60.000 millones de euros.

Foto: Vista de la campana de la Bolsa de Madrid junto a los paneles de cotización del mercado español. (EFE)

A esto se añade el hecho de que, más allá de los grandes titulares, que suelen incidir en los millonarios dividendos que reciben grandes accionistas, como Amancio Ortega, Florentino Pérez, Ana Botín o la familia Del Pino, son muchos los inversores particulares que se benefician de estos pagos. Según el último informe anual sobre la propiedad de las empresas cotizadas de BME, las familias españolas controlan el 16,1% del mercado nacional, una cifra que va en descenso desde hace años, pero a la que habría que sumar las participaciones indirectas con las que cuentan a través de productos como los fondos de inversión.

Precisamente, la importancia que estos ingresos tienen para algunas familias ha sido uno de los argumentos que más recurrentemente han esgrimido los bancos españoles en los últimos meses, para defender la necesidad de que el BCE levante el veto a los dividendos. Para estas empresas, lejos de representar un dispendio, el abono de dividendos representa un reclamo para los inversores y, por ende, una manera de atraer en los mercados una financiación esencial para el desarrollo de sus planes de negocio.

Lo cierto es que el de los dividendos es un asunto muy controvertido, que ha dado pie a numerosos debates sobre el parqué. Estos pagos representan, en esencia, la lógica misma de la inversión bursátil, pues sólo la posibilidad de beneficiarse de las ganancias de una compañía justifica el afán por poseer sus acciones. Sin embargo, son muchos los expertos que defienden que las empresas deben tener como misión aprovechar sus fondos para generar nuevas oportunidades de rendimiento y no limitarse a repartirse entre sus inversores.

En cualquier caso, parece evidente que esta última no es la idea que ha imperado en el mercado español, que tradicionalmente se ha caracterizado por tener una de las tasas de rentabilidad por dividendo más atractivas del mercado, pocas veces por debajo del 4%, frente al 2,5% de media del MSCI World.

Las empresas que cotizan en las bolsas mundiales han cerrado el grifo. Durante el segundo trimestre de 2020, los dividendos globales experimentaron un retroceso del 22% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en 382.200 millones de dólares (algo más de 321.000 millones de euros), según la última edición del Global Dividend Index que elabora la gestora británica Janus Henderson.

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