ha llegado a subir un 120%

La plata atrae a los inversores: ¿burbuja o brillo propio?

Desde mediados de marzo ha llegado a subir más de un 120%, un avance mucho mayor al del oro, que desde entonces se ha revalorizado en torno al 30%

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El oro ha sacado su brillo a relucir. Desde que estallara la pandemia del coronavirus, el metal precioso ha sumado jornada tras jornada más valor a su cotización. Tanto, que la onza de oro ha llegado a marcar máximos históricos por encima de los 2.000 dólares.

Mientras el metal ha llegado a copar páginas de periódicos y se ha colado en las conversaciones de los inversores, hay otro metal algo más pálido que ha sabido sacar más brillo al coronavirus, pese a estar pasando algo desapercibido. Se trata de la plata, que desde mediados de marzo ha llegado a subir más de un 120%, un avance mucho mayor al del oro, que desde entonces se ha revalorizado en torno al 30%.

El hecho de que las rentabilidades de la renta fija sean mínimas o, incluso, negativas, ha provocado que muchos inversores tomen posiciones en los metales preciosos intentando seguir una estrategia defensiva. Sin embargo, en las últimas sesiones estos metales han registrado pérdidas importantes y, aunque los inversores son conscientes de que el oro les permite refugiarse de los vaivenes de los mercados, la plata plantea incertidumbres.

Muy lejos de máximos

La racha alcista de los metales preciosos se ha frenado en seco en las últimas jornadas. El anuncio por parte de Rusia de la aprobación de la primera vacuna contra el covid-19, unido a una recogida de las ganancias por parte de los inversores, ha provocado que la plata baje desde los 28 dólares por onza hasta el entorno de los 26. Aun así, el metal precioso continúa manteniendo la racha que inició el pasado marzo, cuando se situaba en torno a los 12 dólares por onza, lo que ha eclipsado las subidas de todos los metales preciosos y ha hecho que muchos inversores pongan el foco en el metal.

Uno de los motivos es su potencial. Mientras que el oro ha pulverizado récords y ha registrado máximos históricos por encima de los 2.000 dólares por onza a lo largo de varias jornadas, la plata sigue todavía muy lejos de sus niveles máximos. En concreto, un 70% por debajo de los más de 46 dólares que registró en marzo de 2011. A todo ello se unen la mejora de la demanda industrial, las inversiones verdes, los bajos rendimientos reales o la continua demanda de activos refugio. Así lo explica a Finect Kerstin Hottner, gestora de la Multi Asset Boutique, de Vontobel, quien sostiene que los motores que han permitido el rally se mantienen, aunque temen que el repunte "haya sorprendido al mercado por la velocidad y la participación de los inversores".

Y es que no es para menos. En los últimos dos meses, el crecimiento de posiciones en ETF sobre la plata ha sido mucho mayor que sobre del oro, lo que ahora puede perjudicar algo más a su valor. "Las masivas entradas de ETF de los minoristas (aún en niveles muy altos) se han detenido recientemente, lo que demuestra que los inversores están tomando beneficios después de la subida de precios", apunta Hottner.

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¿Qué le espera a este metal?

Después de las fuertes subidas que han experimentado la plata y otros metales preciosos, el temor a que la corrección se abra paso se cierne sobre todos los inversores. De hecho, algunos analistas ya han alertado sobre el comportamiento de la plata. Desde la firma suiza Julius Baer apuntaron a finales de julio que la plata podría experimentar una burbuja al igual que le pasó en años anteriores. Y es que uno de los problemas que presenta el metal es que, pese a ser un valor refugio, está muy ligado a su uso industrial y a la demanda que este genere en mercados como el sector del automóvil, fabricación de ordenadores, móviles o electrodomésticos, entre otros.

Aun así, la mayoría de los analistas coincide en que habrá volatilidad pero no se dan las condiciones para una burbuja ni en el mercado de plata ni en el de oro. Una de las razones es que nos encontramos en un contexto marcado por una deuda mundial sin precedentes, que está motivado, a su vez, por una pandemia cuya duración es imposible de predecir. "Creemos que estamos atravesando una época de cambios importantes en la política macroeconómica mundial hacia una aceptación mucho mayor de las consecuencias inflacionarias", apuntan desde la gestora británica Schroders, quienes ven probable que todo derive en unos tipos de interés reales "aún más negativos y a un mayor desprestigio" del dólar.

A todo ello se suma la transición hacia una energía verde. Y es que los esfuerzos de los gobiernos de todo el mundo por impulsar la recuperación del medio ambiente también contribuyen a impulsar la demanda de plata, que es utilizada, por ejemplo, en la creación de paneles solares, aunque también las políticas verdes impulsarán el crecimiento de otros metales como el platino, el paladio o el cobre. Por todo ello, los expertos siguen manteniendo el optimismo con los metales, a pesar de la volatilidad de las últimas jornadas. "Estamos reduciendo las posiciones de plata, pero como los estímulos siguen en pie, reabriremos la plata y el oro una vez que se estabilice el rebote de los tipos de interés reales de EEUU", explica Hottner. Desde la boutique de Vontobel sus analistas se muestran, de hecho, positivos con el mercado de la plata. En concreto, estiman que el precio de la plata podría llegar a 40 dólares por onza en los próximos años.

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