CON LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El salvavidas de la economía española es el BCE y roza ya niveles récord como en 2012

Nuevo subidón del pasivo de España con el banco central, que ya equivale al 60% del PIB. La deuda de la banca se ha duplicado desde enero, y la tenencia de bonos crece un 25%

Foto: Un encuentro entre Christine Lagarde y Pedro Sanchez. (EFE)
Un encuentro entre Christine Lagarde y Pedro Sanchez. (EFE)
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Pese al foco que se pone en el fondo europeo o en las políticas nacionales, el Banco Central Europeo (BCE) se ha convertido en el gran salvavidas de la economía española, como en otros vecinos europeos. Así ha ocurrido desde 2012, con la famosa frase de Mario Draghi ('whatever it takes') que supuso el punto de inflexión tras la crisis de deuda, y se ha intensificado con la pandemia del coronavirus.

Los datos son cada vez más llamativos. Desde febrero, el pasivo de la economía española, medido por el balance del Banco de España, que publicó los datos correspondientes a julio este viernes, se ha disparado un 45%. La cifra, que alcanzó los 670.521 millones de euros, equivale a más del 60% del PIB previsto para la economía española en 2020, que según todas las estimaciones caerá más del 10% respecto al año pasado.

Hay dos vías por las que se produce este crecimiento de la dependencia de la economía española con el BCE, y que se traduce en que no haya tensiones de liquidez —aunque sí se vieron en las primeras semanas de confinamiento— y que la prima de riesgo no se haya descontrolado como en 2011 y 2012. Por una parte, la deuda de la banca con el BCE se ha duplicado y, por otra, la tenencia de bonos españoles por parte de la institución que preside Christine Lagarde ha aumentado un 25% en cinco meses.

En el primer caso, el BCE ha desplegado rondas de financiación a largo plazo (LTRO) a la banca a tipos negativos, para que las entidades acudan sin dudarlo y se carguen de liquidez. "Vamos a poner a disposición tres billones (millones de millones) de euros a tipos negativos para los bancos", dijo Lagarde. Las subastas alcanzan hasta el -1%.

En este contexto, la deuda de la banca española con el BCE ha llegado a los 256.627 millones en julio, un 31% más que en junio y un 97% más que en febrero. La cifra se va acercando a los niveles récord de 2012, cuando los LTRO de Draghi evitaron el colapso definitivo del sector financiero y la deuda de la banca con Fráncfort sobrepasó los 330.000 millones.

El objetivo del BCE es evitar cualquier problema de liquidez en el sistema financiero e incentivar el crédito, hasta el punto de que las condiciones son más ventajosas según los préstamos concedidos. En España, los bancos han llevado a cabo una expansión del crédito a empresas sin precedentes desde la burbuja inmobiliaria previa a 2008, gracias a estos LTRO y a los avales públicos del Estado a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Pero también aprovechan esta munición para hacer lo que se conoce en la jerga como 'carry trade', que es recibir financiación desde el BCE y comprar deuda pública, generando ingresos con la diferencia. Es una práctica que salvó sus cuentas durante la crisis de deuda y que han retomado en los últimos meses. En marzo, la mayor parte de entidades aprovechó la volatilidad para adquirir bonos y, durante el acumulado de la pandemia, han elevado su tenencia de deuda soberana un 13% y supera los 200.000 millones.

Y la tercera vía de uso de esta carga de liquidez es, simplemente, la precaución. Gran parte del dinero que piden los bancos al BCE vuelve al mismo sitio en forma de depósitos. Es decir, la banca tiene un pasivo con Fráncfort y, parte de ello, es a su vez un activo. El volumen de depósitos de los bancos españoles en el banco central ha aumentado desde febrero un 103%, con un fuerte impulso en julio del 63% al calor de la ralentización de los créditos ICO, hasta los 216.549 millones, nuevo récord de este parámetro.

Compras de deuda española

Durante los primeros días de descontrol del covid-19 y las primeras restricciones en Europa, la prima de riesgo española se disparó desde entre los 70 y los 80 puntos hasta los 150 puntos. El diferencial con el bono alemán reculó cuando el BCE anunció, el 19 de marzo, un paquete especial contra la pandemia de compras (PEPP, por sus siglas en inglés), de 750.000 millones. El banco central, que antes ya había anunciado un extra de compras para 2020 de 120.000 millones, se quedó corto por el ritmo de compras y amplió el perímetro en 600.000 millones.

Así, el banco central ha puesto encima de la mesa una batería de compras de deuda, que ha permitido que la prima de riesgo española vuelva a los niveles previos a la crisis. El PEPP ha incluido deuda española por valor de más de 46.000 millones, casi el 13%, hasta finales de julio. En total, la autoridad monetaria ha adquirido bonos con el PEPP en 453.870 millones. Si se tienen en cuenta también el resto de programas (el BCE estaba comprando 20.000 millones mensuales desde septiembre, aún con Draghi), acumula compras netas desde el inicio de la pandemia de 623.276 millones.

Entre medias, el banco central se encontró con la sentencia del Constitucional alemán que cuestionó el programa de compras de deuda soberana (PSPP, por sus siglas en inglés), con el que el BCE ha adquirido deuda por valor de más de 2,26 billones (millones de millones) en los últimos años. Pero la institución que preside Christine Lagarde hizo caso omiso y, de hecho, en las semanas posteriores al fallo batió récord con sus compras semanales, superando los 40.000 millones netos.

Con estos ingredientes, la deuda española en el balance del BCE ha alcanzado los 416.150 millones, un 4% más en julio que en junio y, respecto a febrero, un 25% más. Se trata de niveles récord, muy por encima de la cota de 300.000 millones en la que se había estabilizado la cifra entre 2017 y el inicio de 2020.

Pero la artillería del banco central sigue aumentando este volumen y, con ello, la conexión y dependencia de la economía española con Fráncfort. La otra cara de la moneda de este activo del Banco de España (la deuda de la banca y la tenencia de bonos se contabilizan como activo del BdE), en la misma cuantía, es el pasivo de la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos. La principal magnitud en esta parte es la del sistema de pagos instantáneos Target, a través del que se liquidan grandes transacciones entre entidades con cuentas en el banco central, y que alcanza el máximo de 445.632 millones.

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