EL BCE REITERA SU PROGRAMA DE COMPRAS

Lagarde (BCE) pide un acuerdo "rápido y ambicioso" para el fondo de recuperación

El BCE mantiene tipos de interés y volúmenes de adquisición de activos en los niveles actuales. Asume que Bruselas alcanzará un acuerdo para lanzar un paquete fiscal

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters)
Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters)

El Banco Central Europeo (BCE) se ha tomado un respiro en la reunión de julio y mantiene sin cambios su política monetaria por primera vez desde que empezó la crisis del coronavirus. Sin embargo, refuerza su compromiso con los estímulos desplegados frente a las dudas que habían expresado algunos miembros del Consejo de Gobierno en el último encuentro. Así, la autoridad monetaria aprovecha el comunicado para reiterar que los tipos de interés seguirán en los niveles actuales, o más bajos, mientras que continuará con las compras para compensar los efectos macroeconómicos causados por la pandemia.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha aprovechado su comparecencia tras una reunión sin modificaciones en la hoja de ruta de la política monetaria para meter prisa a los líderes europeos con el lanzamiento de un fondo de recuperación que, por ahora, parece que contará con 750.000 millones. "En mi experiencia, las negociaciones en Bruselas llevan tiempo", ha admitido la ejecutiva francesa, pero ha pedido un acuerdo "rápido y ambicioso" porque, ha advertido, la economía de la eurozona "necesita una respuesta rápida, flexible y generosa".

El banco central asume que el fondo, finalmente, verá la luz y que hay expectativas a que contribuya a un impulso de la inversión sostenible y digital en la Unión Europea. Lagarde espera que el mayor volumen de fondos de este paquete para la recuperación económica esté compuesto de transferencias frente a préstamos a los países que lo vayan a usar.

En concreto, el Consejo de Gobierno seguirá con el programa de adquisición neta de activos de 1.350 millones (primero lo lanzó con 750.000 millones y en junio lo amplió en 600.000 millones) hasta junio de 2021 (el programa PEPP, por sus siglas en inglés). Además, recalca que habrá flexibilidad a lo largo del tiempo, "en todas las clases de activos y entre jurisdicciones", lo que según el organismo que preside Christine Lagarde permitirá evitar los riesgos para la transmisión fluida de la política monetaria. Estas compras, asegura el banco central, "contribuyen a aliviar la postura general de la política monetaria, lo que ayuda a compensar el cambio descendente relacionado con la pandemia en la trayectoria proyectada de la inflación".

Lagarde ha asegurado en rueda de prensa que no se ha debatido sobre el 'tiering', que marca el tipo que tienen que pagar los bancos por su exceso de liquidez, y también ha señalado que está habiendo una mejora de las condiciones financieras. Asimismo, ha reconocido preocupación por la situación del virus en Estados Unidos, ya que puede condicionar las perspectivas económicas.

El BCE tiene como objetivo que las expectativas de inflación en el medio plazo converjan hacia un nivel cercano, pero inferior, al 2%. Como ha llegado a esta crisis con el 'precio del dinero' en mínimos históricos, la estrategia ha sido inundar el mercado de liquidez a través de financiación a la banca a tipos negativos y compras netas de deuda. Junto al PEPP, mantiene desde a era de Mario Draghi la adquisición neta de 20.000 millones mensuales con el programa de compra de activos (APP), principalmente a través del programa de compra de deuda soberana (PSPP) que es el que cuestionó el Constitucional alemán.

El 12 de marzo añadió un extra de 120.000 millones hasta finales de año para estas compras. Por ahora, el Consejo de Gobierno mantiene el calendario y recuerda que tiene la intención de reinvertir los vencimientos durante "un periodo prolongado después de la fecha en que comience a elevar los tipos de interés clave y, en cualquier caso, durante el tiempo que sea necesario para mantener las condiciones favorables de liquidez". El comunicado también recuerda que seguirán las operaciones de financiación para la banca (LTRO) que se están realizando a tipos negativos de hasta el -1% y que, la última operación "ha registrado una captación de fondos muy alta, apoyando los préstamos bancarios a empresas y hogares".

Los tipos de interés siguen sin cambios. Los de operaciones de financiación, que se usan como referencia, en el 0%, los de facilidad marginal de crédito en el 0,25% y los de facilidad de depósito, que penalizan el exceso de liquidez de la banca y son los que se especula que pueden bajar este año una vez más, en el -0,5%.

Hasta ahora, el BCE ha adquirido 540.594 millones de euros en bonos desde que empezó la pandemia, a lo que se suma el crédito facilitado a la banca, que sólo en una operación hace un mes pidió 1,3 billones (millones de millones). El balance del banco central ya ha superado los 6 billones y va camino de superar los 7 billones. Entre las compras de deuda, el BCE ha gastado 383.177 del programa especial contra la pandemia. En las últimas dos semanas ha reducido la intensidad hasta entornos de 25.000 millones, frente a niveles anteriores por encima de los 30.000 millones o de los 40.000 millones en mayo, cuando alcanzó un récord semanal de 44.828 millones.

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