Alberto del Cid, al frente

March ultima el lanzamiento de una gestora de 'private equity' para banca privada

El banco ha constituido una sociedad para lanzar y coordinar fondos de capital riesgo. El foco estará en elevar la oferta de alternativos entre los clientes vip

Foto: Oficinas de Banca March. (EFE)
Oficinas de Banca March. (EFE)
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Banca March redobla su apuesta por los alternativos como vía para mejorar la oferta en banca privada. La entidad ultima una estructura para lanzar y gestionar fondos de capital riesgo destinados a sus clientes vip. Hasta ahora, ofrecía lo que llama coinversión en 'private equity' con el brazo inversor de los March, Corporación Financiera Alba, pero el grupo planea un nuevo enfoque, según fuentes del mercado.

El banco presidido por Juan March ha constituido la sociedad March Private Equity SGEIC, a través de la que perfila el proyecto para gestionar inversiones de entidades de capital riesgo, entidades de inversión colectiva de tipo cerrado y fondos de capital riesgo europeos, además de coordinar su control y gestión.

Una vez que esté en funcionamiento esta estructura, March llevará a cabo lanzamientos de fondos de capital riesgo para su oferta de banca privada, gestionados a través de este paraguas que acaba de constituir. El presidente de la sociedad, en su inicio, es Alberto del Cid, ex director financiero de Banca March, donde estuvo dos décadas, y desde principios de año consejero delegado de Inversis, banco del grupo.

Por sus nuevas funciones en Inversis, según fuentes del mercado, su elección es provisional. También figuran como consejeros en el lanzamiento de la sociedad Íñigo Damborenea Agorria, Francisco Javier Escribano Mena y Gabriel Echarri Gutiérrez. Este último es, de hecho, director de la unidad de negocio de fondos de fondos de 'private equity'.

La incursión de March en 'private equity' no es nueva. La entidad ha apostado en banca privada por la coinversión con Alba, a través de inversiones directas conjuntas con clientes en el capital o la deuda de empresas y proyectos, y a través de los vehículos de Artá Capital, sociedad de capital riesgo de la corporación inversora de los March.

En los tres últimos años, Banca March ha puesto el foco en la oferta de productos para los grandes patrimonios y no tanto en competir por retener banqueros en plena ebullición de fichajes en el sector, especialmente entre 2017 y 2018, cuando hubo varias decenas de altas y bajas. En ese momento, impulsó la coinversión. Ahora dará un paso más allá, al complementar esta opción con productos específicos de capital riesgo.

La incursión de March en 'private equity' no es nueva. La entidad ha apostado por la coinversión con Alba, a través de inversiones directas conjuntas

Se trata de un paso que están dando los bancos y las firmas independientes de banca privada por varias razones. Una es el servicio al cliente, por los tipos de interés bajos y la búsqueda de activos que descorrelacionen carteras con renovables, inmobiliario o participación en proyectos familiares. Pero también porque cada vez es más difícil justificar comisiones con la inversión tradicional ante la transparencia y restricciones de la normativa MiFID II y la competencia de jugadores internacionales (suizos, franceses o estadounidenses) e independientes (muchos ex de bancos tradicionales). El mercado de banca privada lleva así años de inflación de salarios y márgenes descendentes.

Así, cada entidad busca una fórmula dentro de sus capacidades. En March, está la inversión histórica en empresas y proyectos de Corporación Financiera Alba y la experiencia de la participación de la banca privada en inversiones de este tipo durante los últimos años. En otros ejemplos, se aprovecha el tamaño.

Banco Santander fichó en diciembre a Borja Díaz Llanos, ejecutivo hasta entonces de Deutsche Bank España, para crear un equipo de inversión alternativa. El objetivo pasa por que sean más de 20 profesionales al acabar 2020, con vehículos de activos ilíquidos para banca privada, y con la opción de coinversión con el banco en deuda, segmento para el que fichó a Agnes Mazurek, procedente del banco austriaco Kommunalkredit. Asimismo, el grupo cántabro creó internamente un servicio de bróker inmobiliario para altos patrimonios, bajo el mando de Francisco Gasset y con fichajes de exprofesionales de Savills Aguirre Newman, UBS, CBRE, United Trust, GLL o Banif Inmobiliario.

De hecho, antes de la pandemia, el goteo de nuevos vehículos y estructuras destinados al capital privado había sido incesante —y, de hecho, ya se han vuelto a ver noticias nuevas tras la crisis—. Por ejemplo, Bankinter registró este mayo su cuarto fondo de renovables (Helia Renovables IV) y cuenta además con vehículos como el de residencias de estudiantes, VStudent Aulis, y el de ‘startups’ de Silicon Valley, MBV Fund. También en el sector bancario, BBVA anunció en febrero la creación bajo el paraguas de su gestora de una unidad de alternativos que dirige José Luis Segimón.

Por su parte, Andbank comunicó el mes pasado que había llegado a un acuerdo con Inveready para ofrecer de forma exclusiva a sus clientes fondos de ‘venture capital’. La firma tiene experiencia en el sector, con la captación de capital para el fondo Everwood a partir de la inversión de ‘family offices’ y sus clientes de banca privada en el ámbito de la energía renovable, por ejemplo.

Semanas antes de la pandemia, había habido un fuerte goteo de grandes fortunas que habían registrado sociedades gestionadas por terceros: los Fluxá de Camper con una sociedad gestionada por Altamar, Carulla Font de Gallina Blanca con MdF Partners, o los Cosentino y los Entrecanales Franco con Arcano. Todo esto de forma paralela, también, a la caída del número de sicavs, vehículo que las fortunas han estado descartando ante la presión regulatoria, sobre todo tras la investidura de enero.

De todas formas, la apuesta por el capital riesgo está calando más allá de las vías tradicionales, con el gigante de la inversión indexada, Vanguard, entrando en el capital privado de la mano de HarbourVest. En España, Renta4 había lanzado a finales del año pasado una sociedad en la que englobar el lanzamiento de fondos de capital riesgo meses después de anunciar su primer vehículo de alternativos junto con Bewater Funds (creada por los fundadores del gestor automatizado Indexa Capital).

La inversión en alternativos era una fuerza creciente antes del coronavirus debido al entorno de bajos tipos de interés y rentabilidades escasas en los mercados líquidos, además de algunos sustos como el desplome en bolsa de 2018. Según datos de la patronal, Ascri, la inversión en el capital privado en España se había disparado un 42% en 2019, alcanzando máximos históricos. La pandemia supone un desafío para el capital riesgo al igual que cualquier otro tipo de inversión, pero también alarga aún más las expectativas de tipos bajos y volatilidad episódica que en los últimos meses había estado impulsando a los inversores ricos a querer diversificar y descorrelacionar las carteras más allá de los activos líquidos.

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