PRIMER SEMESTRE DE 2020

Diez gráficos entre la euforia y la cautela: así llegan los mercados al ecuador de 2020

¿Viven los mercados demasiado tranquilos en la pandemia? ¿O se relajan con cautela? Bolsas, bonos, volatilidad, primas de riesgo... el mercado vive en plena dicotomía coronavírica

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Los mercados cierran un semestre histórico. Más allá de las caídas o subidas de los activos, por la naturaleza de la crisis: una pandemia que guarda tantas incertidumbres a nivel sanitario como económico. Asimismo, tras el golpe de marzo, los mercados luchan por volver a la (nueva) normalidad, debatiéndose entre la euforia y la cautela en las últimas semanas. Diez gráficos reflejan cómo han quedado tras uno de los semestres más inverosímiles de la historia.

1. La prima de riesgo, en alerta

En Europa, el diferencial entre el bono alemán y los de otras economías de Europa es quizás el foco caliente más silencioso del mercado. En marzo, la nueva presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, echó por tierra en cuestión de segundos la confianza construida por Mario Draghi en ocho años al anunciar que el BCE “no está aquí para rebajar los diferenciales”. Un tropiezo que la presidenta se ha esmerado en corregir a posteriori pero que sin embargo subraya el soporte vital que supone el BCE para los mercados financieros europeos – sobre todo en un contexto en el que, habiendo supuestamente pasado lo peor de la pandemia y adentrándose en el camino incierto de la convivencia económica con el covid, los países europeos todavía no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre el fondo y la financiación de la recuperación. Las primas de riesgo se han relajado, pero siguen alerta por encima de sus niveles habituales.

2. Deuda: todo cambia para que todo siga igual

 

Si se analiza por separado, es llamativo que, mientras que el bono alemán acumula una caída neta en el semestre, el título español ha cerrado esta primera mitad del año prácticamente como la empezó – con todo un torbellino de emociones de por medio, sí, pero a la fin ha vuelto al punto de partida. De todos modos, antes de que el covid-19 estallase en occidente, España había estado abaratando su deuda hasta el punto de ver el tipo en un 0,19%, niveles que ahora, en un 0,45%, quedan lejanos.

3. Los CDS: bache veraniego

 

El índice iTraxx, que mide los índices de swap de incumplimiento crediticio, es decir, que mide la percepción del riesgo de impago, sigue sin volver a sus niveles anteriores. Al igual que las primas de riesgo, ha relajado sus valoraciones, pero sigue subrayando cierta cautela en el mercado. De hecho, en junio ha sufrido un bache tras semanas de cotización casi en vertical por recuperar los niveles de pre covid. Parece que los rebrotes de la enfermedad, así como algunas previsiones económicas, han hecho mella en el optimismo desatado de los inversores a las puertas de la batería de resultados corporativos del segundo trimestre.

4. VIX: abróchese el cinturón

 

Otro parámetro que apunta a que los inversores siguen durmiendo con un ojo abierto es el índice VIX que mide la volatilidad en la bolsa de Wall Street. Si bien los índices han recuperado parte de lo perdido en un contexto de apoyo monetario y fiscal, así como de reapertura, los mercados siguen con el recuerdo fresco de los días de marzo. No en vano, las bolsas han cerrado uno de los peores semestres de la historia (en el caso del Ibex 35, el peor) en una crisis caracterizada por caídas muy rápidas en muy poco tiempo (solo comparables al desplome del 87) y subidas posteriores incomprensibles por muchos de los agentes del mercado (que, efectivamente, han terminado sucumbiendo a un ritmo más realista).

5. Rally de la renta fija

Mientras que las bolsas se sofocan por recuperar los niveles de antaño, la renta fija de calidad gana en precio, o al menos así lo refleja el índice Bloomberg Barclays Global Aggregate Index, que reúne bonos soberanos y corporativos de 24 jurisdicciones de tanto países desarrollados como emergentes. Por su parte la deuda ‘high yield’ sigue sin recuperar la salud de antaño pero ha vivido un ‘rally’ contundente desde los mínimos de marzo. Al menos así lo refleja el Bloomberg Barclays Global High Yield Index. Mientras que la Reserva Federal se ha metido de lleno en la compra de deuda corporativa, apostando por tanto el grado de inversión como por los bonos basura, el BCE, que lleva invirtiendo en este mercado desde 2016, sigue sin atreverse con los ángeles caídos (aunque sí que los ha aceptado como colateral en una nueva medida anunciada durante la crisis)

6. Sangría en la renta variable

El Ibex 35 es de los índices peor parados de Europa. Destaca EEUU, que habiendo vivido su mejor trimestre desde 1987 a cierre de junio, no ha llegado ni a los dos dígitos en las caídas.

7 y 8. Cada sector tiene su peso

Más que nada porque el S&P 500 sin las cinco grandes tecnológicas (los cinco primeros valores por capitalización bursátil) cae un 9,6% en el año y el Ibex 35 apenas cae en torno al 20% sin los bancos (en torno a un 19% del total del índice en ponderación).

9. Muchos perdedores y pocos ganadores

La mayoría del Ibex 35 se compone de valores que estaban teniendo un año dentro de lo habitual y que tras el covid-19 se han encontrado con unas caídas estrepitosas de valor. No obstante, también hay valores que han visto como se impulsaba su cotización (por ejemplo, el eterno caso de Cellnex, pero también el menos obvio de Viscofan o Siemens Gamesa) y otros que ya estaban a la cola desde antes de la pandemia (como Sabadell).

10. Valoraciones difíciles de leer

En el ‘rally’ de las bolsas a finales de mayo y principios de junio, la pregunta del millón era si los inversores estaban exagerando, sobre todo en vista de la alta incertidumbre que todavía nos rodea. Los índices de valoraciones buscan poner en contexto estos desajustes, aunque también en este entorno es difícil poder fiarse. Por ejemplo, en el S&P 500, el índice PER, que indica cuántas veces se está pagando el beneficio neto anual de una empresa determinada al comprar una acción de esta, está disparado. No obstante, el ratio CAPE, que es el precio de mercado dividido por la media de diez años de los ingresos netos después de impuestos mantiene mayor compostura (especialmente después de los niveles a los que cotizaba a principios del semestre). Los inversores esperan con ansia los resultados del segundo trimestre, donde se reflejará el grueso del daño en las empresas.

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