LA ÚNICA QUE COTIZA EN ROJO

Las bolsas suben en bolsa, pero BME se queda a la cola a pesar de la opa

La volatilidad suele ser un factor positivo para los operadores de bolsa, pero lo que realmente celebra el mercado son los balances y estrategias de estas cotizadas

Foto: EFE.
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Con la renta variable y otros activos embarcados en una montaña rusa de choques económicos y estímulos monetarios, hay un sector que ha rebotado con especial alegría: los operadores de los mercados de valores. La alemana Deutsche Börse es la compañía que más sube (de tres que están en verde) del Eurostoxx 50 en el año (gana un 4,89%), mientras que la británica London Stock Exchange sube un 4,25%. La francesa Euronext, a su vez, gana la friolera de un 14,86% en lo que va de 2020. La que todavía cotiza en rojo es la española BME (-1,29%), pese a caer mucho menos que otros valores de la Bolsa de Madrid.

¿Por qué suben los operadores de mercados en bolsa? “Pese a que son empresas financieras, sus balances son buenos y ligeros, con baja deuda hasta ahora y sin problemas de liquidez”, explica Farhad Moshiri, analista sénior de la consultora financiera AlphaValue. “Encima, la volatilidad del mercado ha ayudado a generar unos mayores ingresos en el primer trimestre de 2020, lo que se ha traducido automáticamente en generación de caja, de ingresos marginales que no necesitan gastos adicionales”, matiza Moshiri.

Desde el banco de inversión Jefferies, los analistas celebraban en un informe de abril la gestión de los operadores “en un periodo de volatilidad sin precedentes” y consideraban que “la resistencia operacional durante este periodo aumentaría la confianza [del mercado] en su modelo y apoyaría las iniciativas estructurales de crecimiento”. Sin embargo, avisan del peligro de apoyarse en este viento de cola extraordinario sin pensar en el largo plazo. “Nuestro análisis de crisis pasadas subraya que hay peligro en extrapolar [el análisis a futuro] a partir de la solidez reciente de los volúmenes”, explican. “En muchos de estos casos, los niveles de actividad repuntaron durante un periodo de tiempo corto y rápidamente se ralentizaron a niveles que estuvieron incluso por debajo de los anteriores al evento catalizador”.

Por ello, los analistas de Jefferies no se apoyaban tanto en el viento de cola que ha traído el coronavirus sino en los operadores de bolsa como activos de calidad para navegar un entorno de mercado adverso. “Creemos que los operadores son inversiones atractivas en el actual entorno de mercado por la solidez de sus beneficios en el peor de los escenarios (crisis financiera a nivel mundial), por su preparación de cara a la recuperación del mercado y por la visibilidad de sus modelos estructurales de crecimiento”, zanjaban desde la firma británica, argumentando que estas compañías habían demostrado en crisis anteriores que habían sido capaces de navegar la recuperación del mercado y las reformas poscrisis, así como la creación de valor a través de la consolidación y la diversificación.

Fuente: Jefferies.
Fuente: Jefferies.

En este entorno, Euronext tiene una recomendación de compra del 75% del consenso de analistas de Bloomberg, seguida de London Stock Exchange (46,2%) y Deutsche Börse (42,3%).

Euronext, con una capitalización bursátil de 5.978 millones de euros, debe su revalorización bursátil a la agresiva campaña de compras que ha estado haciendo en los últimos meses (Nord Pool, FastMatch, ISE e iBabs), según los analistas de Morgan Stanley, que argumentan que estas compras le dan “más diversificación” y que consideran que la empresa “todavía tiene flexibilidad financiera como para continuar progresando en M&A”. También los analistas de Barclays la ven como una oportunidad, ya que la estiman como “uno de los mejores perfiles de ingresos del sector de los operadores a nivel global”, por ser una compañía diversificada, con buenos flujos de caja y con la confianza del mercado en que pueda seguir ejecutando compras como hasta ahora. La empresa tiene una ratio de endeudamiento (deuda neta entre ebitda) de 1,3 veces.

BME, el patito feo

Si Euronext es el valor más mimado del sector, BME es el patito feo de Europa. Los resultados del primer trimestre de la compañía fueron sólidos: el operador vio aumentar un 7,7% su beneficio en el arranque del año. El contexto fue excepcional: solo en bolsa, la firma vio incrementarse la negociación en marzo un 59,9% interanual, hasta los 55.468 millones de euros. El aumento en el número de negociaciones fue aún más llamativo: un 142,3% interanual en solo marzo.

Sin embargo, la española sigue sin haberse recuperado todavía completamente de las caídas del covid-19, como bien han hecho sus competidoras. BME llevaba desde 2017 a la baja hasta que la opa de SIX (y noticias de una posible guerra de ofertas) la apuntaló a máximos de 2015. Aunque todavía mantiene el precio al que la noticia la impulsó, la compañía ya cae un 5,18% desde el 19 de noviembre. La empresa sigue cotizando un 34% por encima del precio anterior al lanzamiento de la opa, ligeramente por debajo de lo ofertado por SIX (34 euros por título). Tras la aceptación del Gobierno, las contraofertas han quedado ya descartadas por el mercado.

En un sector donde la economía de escala es clave, BME ha intentado jugar con precios elevados para procurar no perder cuota, postulándose como una de las bolsas más caras en Europa con nuevas propuestas regulatorias como la tasa Tobin, complicando aún más su negocio (el propio operador estimó que este impuesto hará que sea más caro invertir en el Ibex 35 que en Wall Street).

La consolidación con SIX, por tanto, podría subsanar esa falta de tamaño, con los analistas animando a los accionistas a aceptar la oferta. Renta 4, por ejemplo, apuntaba al precio (una prima de más del 30% sobre la cotización anterior), plan industrial y compatibilidad entre ambas firmas, así como la aceptación de otras partes pertinentes (consejo y gobierno). "El plan de SIX es utilizar a BME como plataforma para crecer e incrementar la presencia del negocio combinado en la UE y en Latinoamérica", explicaban los analistas de la firma española. "El plan de SIX es que BME sea el 'hub' de negocio e interconexión del Grupo SIX con los mercados latinoamericanos y estima que el negocio de BME se mantendrá con un grado suficiente de independencia".

También los analistas de Jefferies creen que la opa supone una buena oportunidad para el accionista, pero no por ello dejan de subrayar los riesgos propios de la española: presiones regulatorias como el impuesto a las transacciones financieras (conocido como tasa Tobin) y el riesgo de que la actividad del mercado decaiga en los próximos meses. A diferencia de otros valores del sector, su recomendación sobre BME es mantener.

“BME es un caso muy especial”, explica Moshiri. “Hace mucho que se lleva quedando atrás, ya que sigue siendo muy local”. Según matiza el analista, “su negocio ha estado sufriendo la dura competición en ‘trading’ y posiblemente en procesos de ‘postrading’ que también están siendo estandarizados bajo la presión regulatoria (T2S, 'open access', etc.)”. En un contexto de fragmentación en el que las acciones españolas cada vez se negocian menos en el operador nacional y más a través de plataformas extranjeras, también son las propias empresas las que empiezan a mirar a otros parqués para acudir a los mercados.

La española, que tiene una capitalización bursátil de 2.753 millones de euros y apenas nueve analistas siguiendo su valor, no tiene una sola recomendación de compra frente al 25% del consenso recogido por Bloomberg que recomienda vender.

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