REUNIÓN ORDINARIA

Reunión del BCE: entre parar y digerir el coronavirus o aumentar ahora el banquete

Los analistas creen que, dada la delicada situación política de la eurozona, el BCE va a seguir siendo la espina dorsal de la economía europea mucho tiempo. La cuestión es cuándo volverá a actuar

Foto: Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE). (Reuters)
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE). (Reuters)

El Banco Central Europeo (BCE) celebra este jueves una reunión en la que gozará de un poco más de visibilidad que en su reunión extraordinaria de marzo, cuando muchos de los gobiernos europeos todavía no habían tomado medidas estrictas de confinamiento y el impacto económico de la pandemia era un interrogante aún mayor de lo que es ahora, con los primeros datos macroeconómicos de paro y producto interior bruto, así como los resultados corporativos.

En marzo, la presidenta, Christine Lagarde, pasó a la historia al anunciar que el BCE no estaba aquí para reducir las primas de riesgo. A juzgar por los desplomes bursátiles (el Ibex 35 registró la mayor caída de su historia) y el repunte de la deuda, los inversores no se quedaron tranquilos con las medidas presentadas, se encomendaron al miedo y vendieron de forma generalizada en los mercados. Desde entonces, Lagarde y su equipo han rectificado, recuperando el ‘whatever it takes’ de Mario Draghi tanto en sus discursos como en sus acciones. El 19 de marzo, lanzaron un programa especial, PEPP (Pandemic Emergency Purchase Program, por sus siglas en inglés), con 750.000 millones para reforzar las compras netas de 20.000 millones mensuales más los 120.000 millones a gastar en 2020. Además, también flexibilizaron los colaterales exigidos en la inyección de liquidez de la economía, llegando a aceptar bonos basura o deuda pública de Grecia.

Su vecina al otro lado del Atlántico, la Reserva Federal, reveló el miércoles una reunión sin novedades, con su presidente, Jerome Powell, llegando incluso a apuntar a la necesidad de que el Gobierno pusiese más de su parte. El marco político de Lagarde es más delicado. Sin señales de consenso entre los gobiernos de la Unión Europea respecto a la financiación de la recuperación, el mercado se encomienda al BCE para que le dé el apoyo que necesita para seguir navegando la incertidumbre económica. Los analistas coinciden en que el banco central aumentará el banquete, la cuestión es si lo hará este mismo jueves o si esperará por ahora a digerir los últimos dos meses. La próxima reunión sería el 4 de junio, mes para el que los líderes de la eurozona esperan ya tener los acuerdos atados.

Bank of America

"Es demasiado temprano para el siguiente paso. El BCE tendrá que contentarse con enfatizar el éxito del PEPP y ponerle una guinda al pastel con algunos guiños a futuros planes de reinversión. Pero de momento creemos que el PEPP aumentará en tamaño y duración a finales del año. La financiación necesita seguir creciendo. Creemos que el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE) creado por los gobiernos para este año no será suficiente. Y cualquier resolución del fondo de recuperación no estará disponible al menos hasta 2021, si no más tarde. La periferia, parece, se verá en la intemperie durante gran parte de 2020. El BCE es el pegamento que mantendrá todo unido. Decir el número exacto que llegará a alcanzar el PEPP es difícil, será endógena e irá en función del daño y las necesidades de financiación que originen del choque. Pero perfectamente podremos ver que el PEPP se alarga hasta mediados de 2021, llegando a duplicarse en tamaño. Creemos, sin embargo, que es demasiado pronto para un anuncio y que necesitaríamos esperar hasta finales del segundo trimestre o tercer trimestre para esto. El BCE podría, en cambio, empezar a dar más detalle sobre el plan de reinversión del PEPP. Como escenario extremo, la promesa de una reinversión eterna (o si fuese legalmente menos preocupante, de 20 o 30 años) podría ser muy efectiva en crear una suerte de instrumento mutualizado a través del BCE".

Morgan Stanley

“Con una recuperación más lenta y mayor endeudamiento, podríamos esperar a que el BCE empiece a comprar a un ritmo elevado para contener aún más la presión sobre las primas de riesgo, y asegurar una transición tranquila de la política monetaria. Para disipar las preocupaciones de que el BCE se está quedando sin pólvora, prevemos más programa de extensión cuantitativa. En resumen, prevemos una señal clara en abril de que está preparado para añadir más y un aumento de al menos 250.000 millones de euros del PEPP en junio, con otro aumento a finales del año, asumiendo que el PEPP termina en 2021. Sin embargo, con las primas de riesgo bajo presión, vemos posibilidades de que actúe incluso en abril”.

Goldman Sachs

"Los líderes de la UE aprobaron la semana pasada las propuestas del Eurogrupo y decidieron trabajar en el fondo de recuperación. Estos pasos son bienvenidos, ya que el fondo de recuperación podría proporcionar una política efectiva en apoyar al sur de Europa y el uso del MEDE, en un principio, posibilita que el BCE active las Operaciones Monetarias sin Restricciones (OMT, por sus siglas en inglés). Pero esta respuesta se queda corta a la hora de proporcionar una solución fiscal necesaria para aliviar las preocupaciones de una crisis soberana en la eurozona. Los recursos europeos prometidos hasta ahora son modestos si se comparan con el deterioro sin precedentes del panorama fiscal, especialmente en el sur de Europa. Además, el listón necesario para la activación del OMT es alto, ya que el programa está diseñado para funcionar como barrera de contención, no ayudar a los países a financiar grandes déficits.

Vemos dos implicaciones importantes en esta falta de reparto en los riesgos. Primero, el riesgo de que las tensiones soberanas persistirán tanto tiempo como duren los límites al reparto de riesgos, y las condiciones financieras de la eurozona se mantendrán sustancialmente más ajustadas que antes del brote del covid. Segundo, el BCE necesita aumentar sus compras de bonos para proporcionar la falta de reparto de riesgos a través de su balance, y los representantes del BCE han apuntado a que están dispuestos a hacerlo.

Por lo tanto, esperamos que el consejo aumente el PEPP en entre 500.000 millones y 1,25 billones de euros en la reunión de abril. Con este incremento se permitiría que el BCE absorbiese gran parte de nuestras expectativas de emisión en 2020, particularmente en la periferia, y aún habría espacio de aquí a que el BCE incumpla sus ya flexibles límites. Los inversores se enfocarán en al menos tres aspectos más allá del PEPP. Estaremos atentos a la visión del consejo respecto a las perspectivas económicas (una caída “severa pero temporal”), comentarios sobre el estrés en el mercado a corto plazo (lo que llama a más compras a corto plazo) y orientación a futuro sobre las operaciones de TLTRO (que probablemente muestre un aumento relevante)".

Jefferies

"El BCE ha avanzado mucho desde su última rueda de prensa hace ocho semanas. Desde la expansión del QE y la flexibilización de las reglas de los colaterales, hasta tomar medidas para asegurarse de que el sistema bancario continúa sirviendo de forma efectiva a la economía real. Se han tomado, por tanto, medidas decisivas y significativas en respuesta a la emergencia. Es casi seguro que el BCE aumentará el QE más tarde en el año - o bien para contrarrestar una caída económica este año o para indicar que continuará siendo activo en los mercados en 2021. Sin embargo, esta semana, mientras que la escala de la recesión - por no decir la trayectoria hacia la recuperación - es desconocida, no hay una necesidad obvia de que el BCE anuncie aún más flexibilización monetaria. Con la Comisión Europea montando un paquete fiscal pan-europeo, si el BCE se compromete a cargar con un peso aún mayor esto podría ser algo contraproducente, ya que reduciría la presión sobre los agentes europeos a la hora de actuar.

Si el BCE se compromete ahora a cargar con un peso aún mayor esto podría ser algo contraproductivo ya que reduciría la presión sobre los agentes europeos a la hora de actuar

Tener una mayor visibilidad de la respuesta fiscal es una de las razones por las cuales el BCE debería estar en mejor posición de recalibrar su política en la reunión de junio. La otra es que las decisiones de junio estarán apoyadas por las nuevas proyecciones económicas. En marzo, el BCE no tenía noción de que las economías se iban a confinar, lo que quiere decir que las actuales predicciones económicas (un crecimiento del 0,8% en 2020 y del 1,3% en 2021) están desfasadas, con la próxima revisión todavía por verse dentro de ocho semanas. Falta todavía mucho e instaríamos al BCE a plantarle cara a las convenciones y publicar un escenario económico el jueves. Esto podría ayudar a los mercados a moverse en torno a una única serie de cifras de crecimiento e inflación, en vez de tener que confiar en las estimaciones de 19 gobiernos distintos. Sin embargo, si las nuevas perspectivas no se publican y el jueves Lagarde habla de la escala de la recesión en términos generales (caída del PIB de entre un 10 y 15% en 2020), no vemos por qué el consejo se daría prisa a dejar fuera de la mesa el QE".

UBS

"Dada la exhaustiva cantidad de medidas lanzadas por el BCE en las últimas semanas, creemos que la reunión del jueves no contendrá ninguna medida nueva, pero que se enfocará en una evaluación del daño y en una discusión de las potenciales medidas futuras de política si la crisis empeora. En otras palabras, no esperamos más decisiones del QE/PEPP o en el nivel de los tipos de interés (el del depósito está en un -0,5%). En la rueda de prensa, esperamos que Lagarde comparta la última evaluación del BCE respecto a las perspectivas y macro y que explique sus últimas decisiones de política monetaria. Prevemos que Lagarde reciba muchas preguntas respecto a la respuesta del BCE a un aumento de las tensiones en los mercados de deuda soberana de la eurozona, incluyendo un aumento potencial del PEPP (750.000 millones hasta finales de año) y de un potencial despliegue del OMT. Lagarde podría también ser preguntada sobre la estabilidad del sector bancario de la eurozona visto el aumento de los préstamos dudosos, con potencial endurecimiento de las condiciones financieras o un creciente peso sobre los mercados soberanos de bonos".

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