OPERATIVA DIARIA EN BOLSA

El confinamiento desata una oleada de cursos de 'trading' para "vivir de la bolsa"

El interés sobre cómo invertir u obtener formación sobre bolsa alcanza máximos de los últimos años en Google y redes sociales. También en la inversión a largo plazo vía fondos

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“La riqueza lograda de la noche a la mañana pronto desaparece; pero la que es fruto del arduo trabajo, aumenta con el tiempo”. Quien firma la cita no es Pablo Coelho, sino Francisca Serrano, quien asegura vivir del ‘trading’ y tiene un programa de cursos de operativa diaria en los mercados financieros. Su actividad en redes sociales se ha disparado. Igual que la de otros ‘traders’, profesores o ‘coach’ (se suelen autodefinir de las tres formas), como Josef Ajram, Borja Muñoz o Alberto Chan.

El interés es generalizado por diferentes formas de invertir. Coincide en el tiempo un aumento de la volatilidad sin precedentes desde el ‘Crash’ de 1929 con la reclusión en los hogares. Millones de ciudadanos, además, con expedientes de regulación temporal (ERTE) de empleo. La búsqueda en Google de “invertir en bolsa” se ha multiplicado por cuatro hasta máximos. También se han disparado a niveles récord de los últimos cinco años las búsquedas de ‘trading’; de CFD (contratos por diferencias), que son derivados que permiten operar con apalancamiento y elevar el riesgo de la apuesta, y sobre los que los supervisores han limitado la publicidad; o de bróker.

La crisis actual ha resucitado el apetito por invertir. Cuando se ven caídas, que han sido históricas, también se piensa en la posibilidad de buscar oportunidades. Y vuelve el sueño de mucha gente: ¿Es posible vivir de invertir con el ‘trading’ diario? Estos ‘traders’ aseguran que sí, aunque nunca lo han demostrado. Los resultados que afirman haber conseguido no se han corroborado, al no ser vehículos regulados de inversión, y nunca han facilitado declaraciones de la renta donde se podrían comprobar las plusvalías.

El ‘trading’ diario consiste en operar diariamente en el mercado, normalmente usando el análisis técnico y derivados. A largo plazo el mercado tiende a subir, pero a corto plazo puede hacer cualquier cosa, lo que acaba reduciendo la operativa constante a un juego de suma cero. O peor, si se tienen en cuenta las comisiones y que muchos instrumentos usados se cruzan en mercados creados por el propio bróker (OTC, no regulados), que pone las reglas.

Para muchos que aspiran a ser inversores y contratan los cursos de ‘traders’ activos en redes sociales, estos son modelos a imitar. Pero también, para muchos otros, son gurús que se han hecho un nombre a través de una promesa imposible, que es vivir de invertir, y que sus ingresos proceden de libros, conferencias y cursos que mezclan frases de autoayuda con nociones básicas de análisis técnico sin que sirva para ganar dinero al inversor. La mayoría de gestores profesionales piensan esto, pero suelen evitar decirlo en público, por el temor a los linchamientos virtuales de la masa de seguidores con la que cuentan estos ‘traders’.

Por supuesto que se puede vivir del ‘trading’ si se nos hace caso, aunque mucha gente no lo hace. Nosotros damos formación y recomendamos a los alumnos esperar seis meses para operar desde que empiezan el curso”, señala a este medio Josef Ajram (Barcelona, 1978), famoso por su labor de ‘trader’, por sus libros y por su actividad deportiva. El ‘trader’ y triatleta es también conferenciante con su método, con el que afirma tener una posición económica cómoda y trabajar dos horas al día.

Desde IG Markets, uno de los principales brókeres de CFD y otros derivados, confirman el mayor interés por el ‘trading’ estas semanas. “Llegar a tener ingresos estables invirtiendo en bolsa es posible, pero solo está al alcance de un porcentaje muy, muy reducido”, afirman desde esta casa.

Según Ajram, hay una triple regla que siempre se cumple: el 90% de los inversores pierde el 90% del dinero invertido en los primeros 90 días. Ajram, que cuenta con 249.000 seguidores en Twitter, confirma un mayor interés por el ‘trading’. En su caso, tiene dos cursos anuales. “Hemos pasado de ser cuatro profesores a ocho, porque hay mucha más actividad. Teníamos previsto empezar un curso en abril, pero lo adelantamos con esta crisis y ha sido un éxito, con 1.150 personas apuntadas, mientras que normalmente había 250 al año [en dos cursos], aunque antes era presencial. El curso cuesta 800 euros más IVA con módulos en análisis técnico, de productos, estrategias de inversión, etc, con un ‘coach’ que está pendiente y sesiones conmigo a través de Zoom”, indica el profesor.

El mismo fenómeno de más búsquedas en Google se produce en las redes sociales. Ajram ha pasado de un saldo negativo mensual de seguidores en los últimos dos años a un incremento en marzo y abril, según la herramienta Social Blade. La citada Francisca Serrano, cuyo curso denomina ‘Trading y bolsa para torpes’, cuenta con 12.000 seguidores. Ha pasado de una tendencia de sumar entre 200 y 300 ‘followers’ netos mensuales a más de 1.000. Y lo mismo ocurre con otros ‘traders’ como Alberto Chan (19.300 seguidores en Twitter), que dirige una plataforma a la que llama Gurú del Trading; o Borja Muñoz (10.800 seguidores), que se autodefine como mentor de ‘traders’.

Pese a este incremento de la actividad en redes sociales, y a que miles de personas que lo intentan han pasado por aulas físicas u online de estos ‘traders’, no hay muchos usuarios que se pronuncien sobre estos cursos. En los últimos días, apenas hay comentarios a los 'tuits' de estos instructores. Un inspector de Hacienda afirma estar encantado con el segundo curso al que asiste telemáticamente estos días, y un sanitario dice haber tirado el dinero.

Acto de fe sobre el éxito de los 'traders'

Todos estos ‘traders’ han publicado libros, además de haber recibido cobertura por diversos medios, especializados y generalistas, por sus conocimientos sobre los mercados. Alberto Chan, que antes de sus 30 años ya se había hecho popular como 'trader', ha estado varias veces en TVE. En un programa de La 2, pudo promocionar un libro y defender el ‘trading. “Animo a la toda gente joven, ya que el mercado laboral está tan mal con un 50% de paro para ellos, que se formen porque esto [el ‘trading’ diario] es una alternativa al mercado laboral”, dijo. En otra participación, afirmó que hay una desconexión entre los beneficios de las empresas y su evolución bursátil, algo que desde luego rompería con las premisas de los gestores profesionales. "Yo sólo analizo gráficos", insistió.

En los analistas de brókeres y bancos de inversión, sus análisis se pueden confrontar con lo que pasa a posterior. Con los gestores, sus resultados son palpables por la rentabilidad -o pérdidas- de sus fondos u otros vehículos. En estos casos, se hace un acto de fe con éxitos de los que presumen.

El propio Ajram gestionó entre junio de 2016 y octubre de 2018 una sicav que llevó su nombre, Ajram Capital, bajo el paraguas de Link Securities. Tras meses de pérdidas y salidas de inversores, decidió cerrar, con números rojos acumulados del 21%. “El método sirve para el capital privado, pero no es replicable en estos instrumentos, como tener que invertir al menos en 16 valores. Pero se aprende de ello y a seguir con otros proyectos”, afirma. Este año presenta un nuevo libro editado por Deusto, en el que asegura que obtuvo una rentabilidad del 63% el año pasado y recopila toda la operativa realizada para ello.

“El mundo del ‘trading’, por lo general, está enfocado a brókeres profesionales dedicados en exclusiva a esta tarea. Es cierto que existen una serie de cursos enfocados para inversores particulares que no tengan ningún conocimiento en finanzas y que quieran aprender herramientas que les permitan gestionar parte de su patrimonio en el corto plazo, pero este tipo de inversión o especulación conlleva riesgos”, advierte Andrea Carreras-Candi, directora de EFPA España.

Un 'trader' con gráficos de análisis técnico. (Reuters)
Un 'trader' con gráficos de análisis técnico. (Reuters)

“La bolsa es impredecible, por lo que ganar dinero de manera constante, adivinando constantemente la dirección del mercado, es prácticamente imposible”, insiste Carreras-Candi. Este escenario de crisis por el Covid-19 es un buen ejemplo, la incertidumbre que estamos viviendo ahora nos impide saber si el mercado seguirá cayendo ni la magnitud de esas caídas, depende de variables exógenas todavía por descubrir, como la extensión de la pandemia, si se encontrará una vacuna en el corto plazo, etc”, añade.

Hay mucha gente que tiene la impresión de que se puede vivir haciendo ‘trading’, con un ordenador y horas de estudio. Conozco algún caso que vive así, pero también mucha gente que ya no lo hace porque ha perdido dinero. No todo es tan bonito. Y no hay pócimas mágicas, en el mercado de pueden barrer de un día para otro, sobre todo si usas derivados con apalancamiento”, recuerda José María Luna, de Caser Asesores Financieros. Puestos a hacer cursos, recomienda “instituciones de renombre y profesionales de mucha experiencia y a ser posible que tengan un producto gestionado, para ver los resultados. Hay que huir de los vendehumos”.

El aumento del interés por la inversión también se ve en el récord de altas de los brókeres. DeGiro, que rompió los precios cuando entró en España y fue adquirido por el alemán Flatex este año, disparó un 43% el número de cuentas en el primer trimestre hasta las 554.000. Este crecimiento ha sido común en el negocio de brokeraje. De hecho, Bankinter tiene actualmente entre sus principales productos ofertados en la página web su bróker. En Estados Unidos, la volatilidad ha disparado los ingresos por esta vía de los bancos norteamericanos, por operativa de institucionales y minoristas, lo que ha limitado el empeoramiento de sus resultados.

Más interés también por los fondos

Para alguien que empieza a invertir, desde EFPA aconsejan asesoramiento financiero, “que permite trazar estrategias a largo plazo, que se adaptan al perfil de inversión de cada cliente. Esa adaptación a cada circunstancia personal y la posibilidad de diversificar las carteras permite minimizar las riesgos a la hora de obtener rentabilidades en el largo plazo”.

Los asesores suelen optar por los fondos de inversión, que son el producto estrella para las familias españolas. A finales del año pasado los hogares contaban con 338.000 millones en estos vehículos, según datos del Banco de España. Las búsquedas sobre fondos de inversión también se han disparado a máximos en Google.

“Las redes sociales están ayudando a la gente a preocuparse por la inversión, sobre todo por la preocupación acerca de las pensiones”, afirma Gabriela Orille, CEO de MyInvestor. En el neobanco aseguran haber disparado las altas durante el confinamiento, y en un 70% son para invertir. “Nadie nos ha enseñado cómo invertir, y hace falta más cultura financiera. Pero vemos más interés en fondos de inversión, en especial por la gestión pasiva cuando la inversión mínima es reducida”, añade.

Hay que tener en cuenta que el apalancamiento de muchos derivados permitía operar en el mercado con cantidades de dinero mucho más bajas que otros productos, con inversiones mínimas más exigentes. Pero la inversión en fondos se ha ido democratizando, como les suele gustar decir a bancos y plataformas, y ahora es posible comprar participaciones en fondos a partir de 10 euros en varios comercializadores.

El ‘value investing’ ha contribuido a que se conozca más el producto de fondos de inversión en los últimos años. Este estilo de gestión también ha vivido un repunte en búsquedas en Google, aunque lejos del pico de 2017 tras el regreso de Francisco García Paramés a la industria con Cobas. “En los últimos dos o tres años, en el que ha habido un gran auge del ‘value investing’ muchos jóvenes se han pasado a este estilo de inversión, abandonando por completo el análisis técnico”, comenta Marco Collado, socio de Liga de Bolsa, competición bursátil entre universitarios.

“Los universitarios se acercan al mundo de la inversión por diferentes vías. Hace unos años notábamos que principalmente se iniciaban a través del análisis técnico y a medida que iban aprendiendo comenzaban a incluir análisis fundamental a sus pequeñas carteras de inversión. El principal hándicap que tenían eran las elevadas comisiones mínimas de los brókeres”, arguye Collado. El abaratamiento de comisiones con los nuevos brókeres independientes de la banca tradicional y el ‘value’ ha cambiado el comportamiento. El socio de Liga de Bolsa agrega: “Si hay un concepto entre la gente joven que no cuaja es el de la gestión pasiva. Los principiantes en el mundo de la bolsa no quieren dejar su dinero y esperar, quieren ser conscientes de en qué invierten y por qué”.

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