LA EPIDEMIA CONTAGIA A LOS MERCADOS

Estampida de minoristas en las bolsas... mientras los fondos calientan para entrar

Bancos centrales se están viendo obligados a actuar para frenar una hemorragia vendedora que pueda provocar un miedo irracional que termine desencadenando una profunda crisis

Foto: Los mercados ante la epidemia. (Foto: Istock)
Los mercados ante la epidemia. (Foto: Istock)
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El COVID-19 no solo está contagiando a la población, sino también a los mercados. Después de la oleada de pánico desatada con la expansión de la epidemia en occidente, los bancos centrales de todo el mundo, con la Reserva Federal a la cabeza, e instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) se están viendo obligados a actuar para frenar una hemorragia vendedora que pueda provocar un miedo irracional que termine desencadenando una profunda crisis financiera. Se trata de evitar que nos encontremos con la 'profecía autocumplida'.

No en vano, desde que hace dos semanas estallara con toda su virulencia un nuevo foco en el norte de Italia que se ha ido extendiendo al resto del territorio europeo y que ya ha dado el salto a Estados Unidos, los inversores, que desde que estalló la crisis sanitaria en China el pasado mes de enero, casi dos meses después de conocerse el primer caso a primeros de diciembre, habían relativizado el riesgo que suponía para la economía, han despertado con un sobresalto y se han puesto a vender todo lo que huela a riesgo.

Esto se ha traducido en fuertes caídas en los principales índices bursátiles y en el mercado de materias primas ante el miedo a un frenazo en seco de la economía mundial. Tanto es así que, por ejemplo, el Ibex 35 acumula pérdidas del 13% en las últimas diez sesiones; el Cac 40 ha perdido un 12,79%; el Dax alemán, un 12,72%, y el Eurostoxx 50, un 12,42%. En Estados Unidos, el panorama no es mucho más optimista y el S&P 500 se ha dejado un 11,56% en este lapso de tiempo. Eso mientras que el precio del petróleo continúa en caída libre ante del temor a un 'shock' en la demanda; y el barril Brent de referencia en Europa, que comenzó el año por encima de los 65 dólares, esta semana ha perdido la barrera psicológica de los 50 dólares.

La Fed saca la artillería

En este sentido, la decisión de la Fed, el pasado lunes, de rebajar por sorpresa los tipos de interés en un 0,5%, la primera vez que lo hacía desde la quiebra de Lehman Brothers en 2008, ha podido provocar el efecto contrario, en tanto que muchos inversores se han empezado a preguntar si las estimaciones sobre el impacto que la crisis sanitaria tendría en la economía global se estarían quedando cortas o qué está viendo EEUU que el resto no para actuar así. Ahora esperan que el Banco de Inglaterra haga lo propio en su reunión de finales de mes, que el Banco de Japón anuncie nuevas medidas de políticas acomodaticias, que el FOMC vuelva a rebajar tipos o que el Banco Central Europeo (BCE) haga algo, a pesar de ser el banco central con menos capacidad de maniobra.

Un escenario nada esperanzador que está echando de los activos de riesgo a los inversores, especialmente los minoristas, que no están siendo capaces de aguantar la presión de este duro 'sell-off' que se está produciendo en las últimas sesiones, y que están buscando refugio a la desesperada en activos como el oro que en la última semana ha sumado más de un 6% y se sitúa ya en los 1.674 dólares por onza o también el Treasury estadounidense, cuya rentabilidad caía un 24% el viernes.

Sin embargo, cada vez son más los institucionales que ven en el desplome una oportunidad, más después del último rally que había llevado a varios activos a estar sobrecomprados. La clave está en el impacto real que puede tener finalmente la epidemia del coronavirus en la economía global y, sobre todo, su prolongación en el tiempo.

En este sentido, Bank of America ha sometido a un test de estrés sus proyecciones macroeconómicas asumiendo un desplome de los PMI en Europa hasta 46, niveles que se alcanzaron en la recesión de 2011-2013, y un descenso similar en el caso del mismo indicador estadounidense. Pues bien, incluso en ese caso, el Stoxx 600 aún ofrecería un potencial de subida del 5% para el mes de mayo desde los niveles actuales, por lo que han elevado su recomendación para bolsa europea desde neutral a subir.

Tanto es así que el equipo de análisis de la entidad insiste en sobreponderar valores cíclicos frente a defensivos, con especial mención a aerolíneas tras el reciente desplome de las cotizaciones. Y es que el turismo es el sector que se está llevando la peor parte con caídas superiores al 35% en el precio de compañías como IAG. También apuesta por el automóvil, que incluso en su peor escenario ofrece un potencial del 8%.

Sobreponderar ciclo

"Los PMI nunca se contagiaron de gripe", asegura Frank Häusler, estratega jefe de Vontobel AM. "Si bien la propagación del virus a la economía afectará al rendimiento del primer trimestre y también debilitará el segundo, nuestro pronóstico de un crecimiento lento para 2020 sigue siendo válido". Además, entienden que, en tanto la inflación está bajo control, hay espacio para políticas monetarias de apoyo, incluso en el caso del BCE. "El Banco Central Europeo seguirá el ejemplo y bajará sus tipos, al tiempo que proporcionará liquidez a través de otras medidas", asegura el experto que, al igual que apuntan desde BoA, "si el pasado sirve de guía, deberían surgir oportunidades de compra".

Esperan un fuerte rebote de la actividad una vez que la epidemia pase

También JP Morgan defiende la intervención de los gobiernos y los bancos centrales para contrarrestar el efecto económico del coronavirus y anima a los inversores a comprar en la caída. Un cambio de criterio después de que hasta ahora los estrategas del banco de inversión estadounidense aconsejaban a sus clientes reducir sus apuestas de riesgo. "La epidemia y sus implicaciones económicas son la principal fuente de riesgo, pero el mercado ha puesto en precio ese riesgo de manera significativa en loas últimas dos semanas", afirman en su último informe.

No en vano, consideran que este impacto del COVID-19 va a ser temporal y se van a mitigar los estímulos monetarios, incluso aunque la expansión del virus esté siendo más severa de los que inicialmente se anticipaba. Por ello, el equipo de análisis de JP Morgan urge a los inversores a incrementar su exposición a bolsa un 6% y reducir las posiciones en los bonos corporativos. Asimismo, recomiendan infraponderar renta fija y ponerse alcista en materias primas.

Aseguran que sus "economistas han rebajado sus expectativas de crecimiento global para el trimestre por el virus, pero esperan un fuerte rebote de la actividad una vez que la epidemia pase", concluyen.

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