Bank of América vs. Allianz

División del mercado: ¿sobrerreacción al virus o antesala de una nueva recesión?

Tras una de las peores caídas del Ibex, algunos analistas creen que el mercado exagera mientras otros creen que el virus ha quitado la venda a un mercado demasiado optimista

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Los mercados del mundo (y en concreto, el Ibex), vivieron una de las peores caídas que se recuerda en lo que llevamos de siglo XXI. El gran culpable de que el selectivo español se haya dejado un 11,76% en solo cinco días ha sido el impacto económico del coronavirus, que ha desatado el pánico ante su expansión por países como Italia, Estados Unidos y el fuerte crecimiento de contagios y muertes en China, la cifra total de fallecidos ya llega 2.788 y de casos, a 83.332.

Ahora, tras el huracán de 'profit warnings', rebajas del crecimiento del PIB mundial y fuertes caídas en el mercado variable toca mirar al futuro y los expertos y analistas no se ponen de acuerdo: unos defienden fervientemente que el mercado está exagerando y, por lo tanto, que hay que esperar un rebote, mientras que otros creen que es exactamente al revés, que el mercado estaba siendo demasiado optimista hasta ahora y lo que ha pasado es que la enfermedad ha puesto en evidencia la fragilidad de la economía, cuyos mercados estaban en máximos.

¿Rebote en V?

Bank of America es optimista y ha explicado que "la venta de acciones de Estados Unidos y Europa estos días ha estado extremadamente sobredimensionadas". Y, además, creen que la compra masiva de bonos estadounidenses también ha sido víctima de la histeria colectiva. Por lo que creen que esta situación, aunque la economía mundial quedará lastrada por la enfermedad, es una anomalía y en cuanto los mercados vayan tomando conciencia se revertiría al menos parcialmente.

El banco de inversión Degroof Petercam, de hecho, relativiza el daño que pueda hacer la enfermedad porque "poco a poco cada vez está empezando a estar más controlada" y, prueba de ello sería que, según el Gobierno de China, se han reabierto el 70% de las fábricas del país.

Aunque creen que las medidas que se tengan que tomar "retrasarán la recuperación de la industria por la guerra comercial", sería exactamente esto, un retraso en algo que sucederá. En consecuencia confirman que mantendrán su exposición a renta variable.

Los defensores de esta tesis creen que la corrección es excesiva. En el caso del Ibex, hay que tener en cuenta que esta semana se ha traducido en una caída récord en todo este siglo. En el año 2008, con la explosión de la crisis económica, se perdió en cinco días un 20% del valor del índice. Sin embargo estos cinco bien podrían haberse hecho un hueco en el podio de los peores del siglo. Este viernes, el retroceso era mayor al que se produjo en lo más crudo de la crisis del euro, allá por 2010.

Uno de los instrumentos de los que podría servirse la economía, y por extensión la bolsa, para mejorar podrían ser los recortes de tipos por parte de los bancos centrales. Para Julius Baer, sin embargo, la situación no es lo suficientemente grave como para que haya una decisión así porque, dicen "no esperamos que la crisis llegue a escalar hasta necesitar de ellos". Debido a esto afirman que ellos reaccionarán a la enfermedad con "ajustes ligeros".

Esty Dwek, 'Head of Global Market Strategy' de Natixis IM, está en la misma línea y afirma que "aunque los próximos días seguirán siendo difíciles para las acciones" lo más probable es que "se produzca un rebote rápido a medida que los temores disminuyan, incluso si no vemos una recuperación en forma de V".

Uno de los argumentos a los que algunos analistas e inversores se aferran para justificar la remontada es lo sucedido con el SARS. La enfermedad que durante 2003 (especialmente en febrero y marzo) comenzó en una ciudad china llamada Yunán se expandió por todo el mundo, causando 800 muertes. En los meses de expansión de la enfermedad el Ibex se contrajo un 7% y, solo en nueve días subió un 11,9%, recuperando todo lo perdido.

A pesar de las diferencias entre un momento y otro, los optimistas creen que puede ocurrir algo parecido, mientras otros afirman que no solo no se pueden comparar las enfermedades, sino que la economía actualmente se encuentra en un momento más frágil.

El coronavirus llega en el peor momento

Allianz ve las cosas un poco diferentes y explica que "el virus llega en una fase final de un ciclo económico maduro, cuando los riesgos de recesión son mayores. Ahora hacían falta factores que impulsarán el crecimiento, no que lo frenaran".

Las únicas 'armas' que se tendría para estimular la economía y combatir esta crisis son los bancos centrales y los estímulos monetarios que pueden ofrecer tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo. Sin embargo desde Allianz alertan de que "debido a la política expansiva que ambas han mantenido es posible que ahora no sea suficiente".

En un 2019 cargado de pesimismo macroeconómico, con un clima de desaceleración y con augurios de recesión sobre países tan importantes para la UE como Alemania de forma permanente, los mercados marcaron subidas récord. En el 2019 las principales bolsas de Europa y Estados Unidos subieron entre un 20 y un 30%.

Para Natalia Aguirre, analista de Renta 4, "las bolsas estaban siendo demasiado optimistas, por lo que no nos ha sorprendido que ahora caiga con fuerza" a pesar de que "nos esperábamos esta virulencia de los descensos". Por ello cree que anticipar una recuperación es arriesgado porque "depende totalmente de lo que pase con la enfermedad y no sabemos qué ocurrirá". Si se mantiene y "empuja a un país a la recesión, las caídas de 11% se habrán quedado cortas".

"Mientras que el petróleo caía a plomo los índices subían sin parar", afirma para justificar que habría una anomalía. El petróleo, que antes de comenzar la semana luchaba por recuperar los 70 euros por barril (Brent), durante el viernes ha llegado a perder los 60, zona en la que no cotizaba desde 2017.

Además, entiende el efecto en el parqué y no piensa que este sobredimensionado porque las empresas están viendo como sus cadenas de producción se paralizan y, en consecuencia, sus cuentas van a sufrir un duro impacto. Compañías estadounidenses como MasterCard, Paypal, Apple o Microsoft ya han cifrado lo que el coronavirus les costará en el primer trimestre del año, pero prácticamente todo tipo de empresas han reconocido que tendrá un impacto, aunque no lo haya concretado.

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