CON EL OJO PUESTO EN EL IMPACTO ECONÓMICO

Turbulencias en los mercados: los asesores se conjuran ante el golpe del coronavirus

Los inversores se han puesto en modo venta con el riesgo de pandemia por el coronavirus. Wall Street cae desde máximos. Los expertos aconsejan mantener la visión de largo plazo

Foto: Un 'trader', en la Bolsa de Nueva York. (Reuters)
Un 'trader', en la Bolsa de Nueva York. (Reuters)

¿Cómo no vender ante el pesimismo o comprar con la euforia? Los inversores se empeñan en obtener peores resultados que los fondos en los que invierten o que la evolución de los índices, ante las entradas y salidas en función del cambio en la aversión al riesgo. Por ello, los asesores vuelven a tener una oportunidad de ganarse sus comisiones al evitar que sus clientes vendan tras las caídas para acabar volviendo cuando haya un rebote.

Esto es lo mismo que ocurrió entre 2018 y 2019. Según datos de la patronal de fondos Inverco, los españoles reembolsaron más de 4.000 millones de euros netos entre septiembre de 2018 y febrero de 2019. Muchos inversores se perdieron las rentabilidades récord del sector de fondos españoles, en el mejor año de su historia, con un retorno medio del 7%.

Eso sí, después del ‘rally’ volvieron las compras, y entre diciembre y enero han entrado casi 2.500 millones netos. Porque los inversores necesitaron apenas cinco meses para pasar del pesimismo a la euforia. También los profesionales, como mostró la encuesta mensual a gestores de Bank of America: el peso de la liquidez en las carteras cayó en diciembre al 4,2%, mínimos desde marzo de 2013. En agosto de 2019, había alcanzado el 5,5%, el punto más alto desde 2016. Ahora, apenas han necesitado una semana para hacer el camino inverso y pasar de la euforia al pesimismo. Solo este miércoles, las bolsas han llegado a ver un pequeño rayo de luz, con el Ibex 35 cerrando con un alza del 0,7% tras una caída del 6% en dos días.

La ola de ventas coincide con recomendaciones de todo tipo de activos refugio. El oro ha escalado un 5% en una semana y la rentabilidad del ‘Bund’ alemán cae al -0,5%, mínimos desde octubre (por compras, hay relación inversa con el precio). “Comprar inversiones refugio debería haberse hecho ya, ahora el oro solo serviría si se quiere incrementar la exposición indirecta al dólar”, apunta Guillermo Santos, socio de iCapital.

Lo recomendable para los inversores, asegura este asesor, es “no vender activos de riesgo, como la bolsa, de manera atropellada, pues corres el riesgo de haber soportado parte de la caída y luego perderte el eventual rebote”. Aunque también aprovecha para recomendar “una elevadísima diversificación”. Y para el inversor que tiene “poca bolsa en cartera y demasiada liquidez, puede ser momento de incrementar posiciones en renta variable, siempre que el perfil de riesgo lo permita y con visión de largo plazo”.

Un actitud que secunda Jose María Luna, asesor y agente financiero en Caser. “Aquí, la diversificación es clave: no es aconsejable contar solo con productos correlacionados en la misma dirección, es decir, deuda corporativa, renta variable, deuda emergente… Hay que tener otro tipo de activos en cartera, bien por sí sueltos o bien en un fondo de inversión que te da un poco de todo, que tenga liquidez, que tenga deuda de EEUU, oro físico o dólar”, explica el asesor. “Aunque recomendamos de momento no moverse, sí estamos expectantes, no tanto por las caídas de mercado, que con la misma virulencia que cae vuelven a subir, sino por el potencial frenazo de la economía”. Solo en casos más conservadores o moderados, Luna aconsejaría reducir posiciones en activos de riesgo por prudencia y “oxigenación mental”. Para los más agresivos, apuesta por “apuntar la escopeta de liquidez” a las oportunidades que pueda brindar la volatilidad.

“Lo más importante es actuar con racionalidad”, zanja, matizando que, aunque es cierto que hay muchos factores preocupantes (el gran desconocimiento acerca del virus, la viralidad mediática que está cobrando), lo relevante para las inversiones es el riesgo de impacto económico si la epidemia empieza a expandirse por distintos países clave, por lo que Luna sí ha “extremado la vigilancia”.

La incertidumbre agita el miedo, ya que aún no se conoce el alcance del virus y su potencial daño en la economía, en un momento en que Wall Street estaba en máximos históricos y el Ibex acumulaba un alza del 18% desde los mínimos de 2019, el 14 de agosto. “Pasó con el 11-S, el virus SARS, Lehman Brothers, el Brexit o la guerra comercial entre China y Estados Unidos. En todas las crisis oímos, ¡esta vez es diferente!”, recuerdan los asesores de Mediolanum en su intento de calmar a los inversores.

“En todos los casos se demostró que el miedo era el peor consejero”, agregan desde la filial española del banco italiano. “Es importante recordar que, si tenemos una estrategia de ahorro a largo plazo bien diversificada, tenemos que mantener el rumbo y no tomar decisiones precipitadas. Al contrario, si tenemos clara la estrategia y el objetivo, es un momento para revisar nuestras aportaciones y plantearnos aumentarlas para aprovechar las bajadas y que la irracionalidad del mercado sea una oportunidad”, arguyen.

[Lección de 2019: el año que sorprendió para bien y crujió a los pesimistas]

De hecho, el comportamiento de los mercados con el coronavirus no ha sido ni mucho menos lineal. Ha servido de excusa para explicar recogida de beneficios y se ha obviado cuando había máximos, hasta que esta semana se activó el modo 'risk off'. “Se han ido batiendo máximos sabiendo que los efectos del virus no se verán en la economía hasta los datos del primero y segundo trimestre al menos, y sin mirar a otra cosa que a lo que puede ya estar dando soporte a las economías desde hace tiempo, que fundamentalmente son los grandes niveles de liquidez y el apoyo de bancos centrales”, expone Jesús Sáez, responsable de mercado de capitales para sector público y financiero en España de Natixis.

De hecho, los asesores tienen el ojo puesto a más correcciones como esta en un futuro próximo. “Creemos que esta corrección, en principio justificada por los riesgos del coronavirus, es también una toma de beneficios después de las fuertes subidas de los últimos meses: los beneficios empresariales ya no crecen tanto, la economía se desacelera y las valoraciones están algo ajustadas…”, explica Magdalena Bassi, gestora de patrimonios de A&G Banca Privada. “Probablemente no tenga sentido que la bolsa suba ininterrumpidamente y con bajísimos niveles de volatilidad”, matiza la asesora. “En las correcciones iríamos comprando bolsa, y para descorrelacionar las carteras, estamos invertidos a su vez en oro y en bono americano a 10 años”.

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