Ron Santa Teresa

El plan Xiaoping de Maduro: una empresa de ron para salvar Venezuela

La empresa Santa Teresa (aliada de Bacardí) es la primera en 12 años en salir al parqué y defiende su decisión alegando que Venezuela liberalizará su economía como hizo China

Foto: Alberto Vollmer, presidente de Santa Teresa en la salida a bolsa de la empresa (Reuters)
Alberto Vollmer, presidente de Santa Teresa en la salida a bolsa de la empresa (Reuters)

“No importa de que color sea el gato, si blanco o negro, lo importante es que cace ratones”. Con esta frase Deng Xiaoping cerraba el ciclo económico de Mao Zedong y abría una época de liberalización en China que, durante los años 80, se tradujo en una escalada económica que le ha llevado a mirar cara a cara a los Estados Unidos, manteniendo su gobierno de partido único.

Esta sería la apuesta de Maduro para una Venezuela que, en pleno cataclismo económico, mira a una pequeña compañía de ron llamada Santa Teresa, que ha sido la primera en 12 años que ha saltado al parqué. Su presidente, Alberto Vollmer, defiende que realiza porque Venezuela está siguiendo medidas similares que las que adoptó el país asiático. Y, además cree que las OPV fueron el paso clave que precedieron al despegue del gigante asiático.

Alberto Vollmer, ante unas botellas del ron que produce su empresa familiar.
Alberto Vollmer, ante unas botellas del ron que produce su empresa familiar.

“China hizo avanzar la economía en gran parte gracias a su mercado de valores (...) Lo que hicieron fue tomar muchas de las compañías estatales que habían ido a la bancarrota y ponerlas en la bolsa de valores” dijo Vollmer durante la presentación, en la que también dijo que cree que es el momento ahora porque "parece que estamos entrando en una etapa más liberal y es mucho menos probable que regresen las restricciones sobre las empresas".

Una empresa anterior a Simón Bolivar

Santa Teresa es una de las empresas líderes en Venezuela en comercialización de ron y ha sobrevivido a duras penas a la implosión de la economía de su país, en gran medida, por su exposición a otros mercados. Prueba de ello es la alianza que ha tejido con Barcardí que ya tiene más de tres años. Pero su historia se remonta hasta el siglo XVIII, nació en 1799, y es que esta sociedad existe desde antes del proceso de independencia liderado por Simón Bolívar.

Por su parte Alberto Vollmer, su presidente, ha sido acusado por líderes activistas (como recoge este artículo de New York Times) de ser un "diplomático de Maduro". Los hechos que son seguros es que Santa Teresa ha recibido subsidios del régimen venezolano y que desde la misma nunca han criticado al Gobierno, afirmando siempre que son neutrales políticamente.

Esta oferta pública de venta será la primera desde hace doce años y dará algo de volumen a una bolsa de caracas, desahuciada desde 1997, cuando se nacionalizaron las dos empresas más grandes del país. Desde entonces, con la economía cada vez más paralizada el volumen de operaciones de todo el índice más importante del país (el IBC) es menor que el de un solo valor pequeño del Ibex.

Sin embargo este selectivo, compuesto por las 15 empresas con más liquidez del país ha subido en un solo año más del 2.000% (23.000% en los últimos 5 años). El problema es que estas subidas no se traducen en beneficios, simplemente son la prueba de los estragos que ha sufrido el bolivar. Los venezolanos prefieren invertir su dinero antes que dejarlo en el banco porque pierde casi todo su valor. Si le sumamos un 1.300.000% de inflación (según datos del FMI), ganar un 2.000% teniendo que invertir en bolívares no parece una buena operación.

La compañía ya ha recaudado 1 millón de dólares en los primeros pasos que ha dado para su OPV definitiva entre finales de enero y principios de febero. Su objetivo es llegar a los 6 millones de acciones en circulación para acabar recaudando 3 millones de dólares.

El empresario venezolano ha afirmado que la resurrección de la bolsa como herramienta de financiación sería uno de los pasos clave para la reconstrucción de la fórmula Deng Xiaoping. Una de las primeras decisiones del líder asiático fue reactivar la bolsa de Shangai. Y, de hecho, cree que es el momento de dar este paso porque Maduro ha realizado medidas que van en la línea de la libertad económica.

Sin embargo, estas tesis apenas han calado ni ahora ni a medida que el dirigente bolivariano empezó a implementarlas a lo largo de 2019. Aunque tanto el FMI como algunos analistas creen que la destrucción de la economía será menor, no ven una salida para los problemas económicos que atraviesa Venezuela.

"Maduro abraza el capitalismo"

En las elecciones presidenciales Maduro cargó duramente contra aquellos que proponían pasarse al dólar. Era, ni más ni menos, que una “traición frente al imperialismo yanqui y es anticonstitucional”. Ahora su opinión es distinta y en 2019 ha sorprendido dejando que empresas paguen y adquieran su deuda en dólares. Además quitó gran parte de las restricciones para el cambio de divisas.

Desde entonces el 53% de las transacciones del país según ecoanalítica se hacen con el dólar y en ciudades como Maracaibo (segunda ciudad del país) ya supone más del 80%. También circulan euros y otras divisas que los venezolanos prefieren usar antes que el Bolívar. Los casos, no solo compra y venta en dólares o euros, sino de gente que paga salarios usando esas monedas se multiplican.

A parte del cepo cambiario, también quitó la restricción de precios, provocando subidas de los productos básicos que un salario mínimo venezolano tiene problemas para sostener, pero permitiendo que volviera a haber comida en los supermercados y dejando al mercado negro herido de muerte. Medidas que desde Bloomberg calificaron como prueba de que "Maduro abraza el capitalismo".

Supermercado en Caracas (EFE)
Supermercado en Caracas (EFE)

Algunos miembros del partido del Gobierno confirman este viraje hacia el modelo chino. “Las economías de los países que nos ayudan son capitalistas (Turquía, China, India) para tener su ayuda tenemos que garantizar condiciones de capitalismo económico. Esto es lo que hizo China y es lo que tenemos que hacer nosotros para avanzar”, afirmaba David Paravisini, miembro de Asamblea Nacional Constituyente del PSUV.

A pesar de esto sigue habiendo muchas restricciones económicas y el riesgo de que las que se están diluyendo se reactiven. Ejemplo de ellas es la que ejerce el Banco Central de Venezuela sobre el mercado de créditos bancarios. Actualmente debido a esta situación la banca en Venezuela da préstamos mínimos. Motivo por el cual empresas como Santa Teresa podrían ver como única alternativa para financiarse la bolsa de Caracas.

Cuando comenzaron estas propuestas analistas como los de Barclays pronosticaron a comienzos de año un crecimiento del 22,8% del PIB venezolano para 2020, situación que sería el primer paso para recuperar una economía que en 2019 perdió un 19% mientras que en los últimos 6 años (todos de recesión) se dejó dos tercios de lo que era. A pesar de esto si se diese esta cifra la sangría se detendría por primera vez desde que Maduro llegó a la presidencia.

Desde el FMI no creen en las tesis más optimistas como está y apuntan a un caída en el PIB del 10% para en 2020 y del 5% para 2021. E incluso Barclays avisa de que ese crecimiento se da, sobre todo, en el escenario de que Maduro deje el poder y se ponga fin al régimen que dirige el país.

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