La incógnita Tesla polariza Wall Street: o sube un 25% o se hunde un 90%
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Los analistas, muy divididos

La incógnita Tesla polariza Wall Street: o sube un 25% o se hunde un 90%

Los analistas no se ponen de acuerdo acerca de la compañía fundada y dirigida por Elon Musk. Unos ven un buen potencial en el valor, mientras que otros recomiendan huir lo antes posible

Foto: Los primeros Model 3 salidos de la fábrica de Tesla en Shanghái. (Reuters)
Los primeros Model 3 salidos de la fábrica de Tesla en Shanghái. (Reuters)

Tesla está enloqueciendo a Wall Street. El fabricante de coches eléctricos es tan singular que los analistas no encuentran un consenso sobre cuál es la situación real de la compañía, como bien demuestran la disparidad en las recomendaciones de compra o la enorme diferencia de los precios objetivos de los expertos.

Los títulos de la firma de Fremont están ya en el entorno de los 430 dólares tras un avance de más de dos puntos porcentuales en la sesión de este jueves en Wall Street. Así, mientras acecha sus máximos históricos, la criatura de Elon Musk tiene ya una capitalización que se acerca a los 80.000 millones de dólares, algo más de 71.500 millones de euros.

Pese a ello, la esquizofrenia es evidente. Mientras Gordon Johnson, analista de GLJ Research, considera que las acciones de Tesla valen realmente 44 dólares, su colega Pierre Ferragu, que trabaja para New Street Research, afirma que deberían cotizar en 530 dólares. ¿Cómo es posible que exista tal diferencia?

Foto: El último plan de Elon Musk: Teslas 'made in China' para abaratar costes

En total, hay 36 firmas de análisis que cubren a Tesla. De ellas, 11 recomiendan a sus clientes comprar acciones, 10 optan por esperar acontecimientos y las 15 restantes opinan que lo mejor es plegar velas, recoger beneficios y buscar pastos más verdes. Una vez más, división.

Durante el año 2019, Tesla ha ganado un 26% en bolsa y se encuentra muy cerca de los niveles más altos de su historia. Lo ha hecho con récord de entrega de vehículos y la facturación más alta de su historia, consiguiendo la rentabilidad —todavía sin consolidar— por el camino. Todo ello no ha servido para poner de su lado al mercado, reticente a obviar los 14.500 millones de dólares, casi 13.000 millones de euros, que figuran en el balance acompañados de la palabra 'deuda'.

Ese pasivo tan imponente no asusta a Jed Dorsheimer, analista de Camaccord, que acaba de elevar su precio objetivo de Tesla desde 375 a 515 dólares por título. Para Dorsheimer, "el mercado siempre ha temido los problemas de demanda de Tesla", pero considera que "el cuarto trimestre de su ejercicio fiscal va a ser sólido" y que se va a combinar "con un tercer trimestre que ya fue robusto". Señala, además, que las entregas de vehículos para 2019 están por encima de las estimaciones.

En la misma línea se sitúa JMP Securities, que considera que "el consenso de entregas de este año está muy por debajo de la realidad". Aseguran desde la firma californiana que estas métricas previas "no reflejan la contribución de la fábrica de Shanghái, que ya está en marcha". Estos juicios son muy parecidos a los emitidos por Wedbush, que en una carta a sus clientes enviada el pasado mes de diciembre apuntaba a la tendencia positiva de Tesla en Europa y en China.

Por supuesto, Wall Street también abriga a un puñado de no creyentes en las acciones de Elon Musk. Jeffrey Osborne, analista de la neoyorquina Cowen, considera que "más allá de China y de Países Bajos, las entregas del Model 3 van a ser muy bajas". Bradford Meikle, de Williams Research, también ve más sombras que luces y le ha colocado a Tesla un precio objetivo de 70 dólares, apenas un cuarto del valor actual.

Punto de inflexión

Tesla está muy cerca de poner a prueba la polarización de los analistas. La compañía se enfrenta a un cierre de ejercicio fiscal en el que solo existen dos caminos: 'boom or bust'. O las cifras de coches entregados superan las promesas de Musk y el mercado recibe con alegría la noticia o se quedan por debajo de las estimaciones y los inversores huyen despavoridos. Con Tesla, no existe término medio.

En la compañía, han cerrado el año con la lengua fuera. El propio Musk pidió voluntarios en su plantilla para llevar llaves a las manos de los compradores de sus vehículos. Hay que cumplir con el objetivo y para eso va a hacer falta poner en la calle 105.000 coches más, lo que supondría la cifra más alta de la historia de la firma.

El CEO de Tesla, Elon Musk, en un acto en la factoría de la compañía en China. (Reuters)
El CEO de Tesla, Elon Musk, en un acto en la factoría de la compañía en China. (Reuters)

Entre polvorones, Musk ha recibido buenas noticias de Países Bajos y de China. El país europeo —antes conocido como Holanda— está viviendo una verdadera fiebre y solo en el mes de diciembre se matricularon 11.563 Model 3, según los datos de Bloomberg. ¿El motivo de la euforia? El 1 de enero se acaban los incentivos fiscales que acompañan a la compra de un vehículo limpio y los neerlandeses —antes conocidos como holandeses— han aprovechado el descuento para ahorrarse unos euros.

En cuanto al gigante asiático, primer mercado mundial, las buenas nuevas llegan desde Shanghái. La factoría de Tesla, oliendo todavía a nuevo, ya está sacando coches rumbo a sus nuevos dueños. Es muy importante para Tesla que esta planta funcione a plena capacidad lo antes posible, ya que supone un importante ahorro en el envío y un alivio de los aranceles de Trump y Xi Jinping.

Por si eso fuera poco, el mercado está peleándose por comprar deuda de Tesla. El riesgo de impago a un año está en mínimos y, según explica Joel Levington, analista de Bloomberg, "el perfil de crédito para 2020 presenta mejoras, con un ebitda al alza".

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