ANTE LA OPA DE SIX Y EL INTERÉS DE EURONEXT

Así afectará al inversor la venta de BME: menos costes y más oferta

Los brókeres del mercado asumen que podrán reducir comisiones de operar en bolsa si BME adopta la política comercial de otras plazas, donde hay supermercados de fondos

Foto: Bolsa de Madrid. (EFE)
Bolsa de Madrid. (EFE)
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El mercado asume que Bolsas y Mercados Españoles (BME) protagonizará su venta a través de una oferta pública de adquisición (opa), ya sea de la bolsa suiza SIX o de otro jugador, como Euronext o Deutsche Börse. Lo que ya descuentan los brókeres que operan a través de la Bolsa de Madrid es que los costes solo podrán bajar.

“BME ha ido perdiendo cuota en un sector en el que se buscan economías de escala. Para romper con esta tendencia, hay dos opciones, comprar otras plataformas para crecer o ser más competitivo en costes reduciendo cánones”, arguye Nacho Zarza, responsable de renta variable de Auriga, que señala que BME “está entre las bolsas más caras de Europa”.

Para los ‘blue chips’, el canon es de 0,3 puntos básicos por efectivo de la operación, con el mínimo de un euro. Así, la compra de 25.000 títulos de Telefónica, por ejemplo, supone una inversión de 168.000 euros que llevan aparejados un coste de 20 euros. Otras órdenes son más caras, como las conocidas como FOK, que consisten en ejecutarse en el momento o descartarse, y que cuestan dos puntos básicos con un mínimo de 0,5 euros y un máximo de un euro por orden. Por su parte, las órdenes iceberg, por las que hay una cantidad invertida a través de órdenes menores para evitar mostrar la petición total, cuestan un punto básico con un mínimo de 0,5 euros y un máximo de 13,4 euros.

Los costes se trasladan al inversor final. Una comparativa curiosa se ve con las comisiones que repercute De Giro, el bróker holandés que ha ganado cuota de mercado peleando en precio, entre mercados. Una orden de un cliente minorista para adquirir títulos de BNP Paribas en París cuesta 0,52 euros, mientras que en Madrid hacer lo propio con acciones de Banco Santander sale por 2,5 euros.

Esta diferencia se explica porque en parqués como el de París no hay cánones equiparables a BME. Por esta razón, un inversor que opera en Francia asume un coste total similar a hacerlo en España, pese a que allí hay una tasa sobre las transacciones financieras del 0,3% —mal llamada tasa Tobin— y en el mercado español no la hay. Al menos por ahora, ya que el Gobierno de Pedro Sánchez incluyó una tasa del 0,2% en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2018, que no salió adelante. El potencial recaudatorio calculado por los técnicos de Hacienda del sindicato Gestha es de 700 millones.

La tasa Tobin vuelve a estar encima de la mesa ante el pacto de PSOE y Podemos. Según cálculos de BME, la tasa encarecerá en 66 veces el coste de comprar acciones españolas, que se verán gravadas sea cual sea el mercado desde el que se adquieran. Asimismo, existirá la contradicción de que un inversor español tenga más barato invertir en Wall Street que en el Ibex 35.

Esta tasa ha estado en la agenda europea desde hace años. En 2013, la Comisión Europea presentó una propuesta de 11 países, entre los que figuraban España, Francia o Alemania, que no prosperó. La apuesta unilateral del Gobierno supondría una paradoja respecto al futuro de BME. Por una parte, supone un desincentivo para su venta o para una posible guerra de opas pero, por otra, si finalmente entra un jugador que abarata la Bolsa de Madrid, la tasa Tobin será más fácil de implementar.

¿Guerra de opas?

Por ahora, solo hay oferta en firme de SIX, su opa de 34 euros por título. La bolsa de Fráncfort, Deutsche Börse, y el gestor de las plazas bursátiles de París, Bruselas, Ámsterdam y Lisboa, Euronext, han mostrado interés. En todos estos centros, además de renta variable y renta fija —aunque en este segmento BME compite a la par o por encima—, hay supermercados de fondos de inversión, lo que podría ser una novedad para el mercado español.

BME anunció el lanzamiento de un supermercado de fondos en 2017, del que ya había hablado años antes. Pero dos años después, no hay ningún producto en el escaparate. Unas cuantas gestoras independientes de los grupos bancarios mostraron interés, pero ninguna dio el paso, con el rechazo de la banca al proyecto. Un jugador internacional con experiencia al respecto podría dar un impulso que aplaudiría gran parte de la industria.

La Bolsa de Madrid ha perdido cuota de mercado en los últimos años debido a la fragmentación, como se conoce el proceso por el que las acciones pueden adquirirse en otros mercados (plataformas de ejecución MTF), que está fomentado por la normativa MiFID II, que busca la mejor ejecución posible por parte de los brókeres. Esto quiere decir que en un proceso automatizado puede dividirse la orden en compras en diferentes plazas. Así, el 60% de la negociación del Ibex 35, de media, ya se ejecuta en otras plazas. Destacan los MTF de Chicago Board Options Exchange, de Deutsche Börse o de Euronext.

BME ha tratado de ganar volumen en los últimos años, ya que en este negocio la escala es clave, al operar con márgenes reducidos y una competencia creciente. Orgánicamente, ha intentado crecer con el supermercado de fondos, donde no lo ha conseguido, o en renta fija, donde sí ha ganado terreno y es uno de los aspectos que atraen a SIX. También ha tanteado en el mercado posibles compras, como recoge el plan estratégico 2019-2021. De hecho, participó en la puja por Inversis, aunque los March rechazaron la oferta. Finalmente, la incapacidad de crecer ha llevado a BME a convertirse en presa.

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